Una reunión entre representantes de la Asociación Cervecera Independiente de Chile (ACI) y el Ministerio de Hacienda volvió a instalar una antigua discusión de materia tributaria ¿Cómo debe cobrarse el impuesto a las bebidas alcohólicas en Chile?
Según el registro de Ley de Lobby, el 15 de junio Andrés Pérez Peric, Franco Valdés, Luis De Urruticoechea y Tomás Arce se reunieron con Sebastián Vallebona, coordinador de Políticas Tributarias de Hacienda. La materia declarada fue directa: una "propuesta de cambio al impuesto a los alcoholes, pasar de un componente ad valorem a uno por litro".
El punto no es menor.
Actualmente, la cerveza paga un impuesto adicional de 20,5% sobre el precio neto de venta. Es decir,
mientras más cara es una cerveza, más impuesto paga, independiente de su graduación alcohólica o del volumen vendido.
El mismo gravamen rige para el vino, champaña, chichay sidra. Para otras bebidas como los licores, piscos, whisky, aguardiente y destilados el impuesto es del 31,5% sobre el precio de venta.
Para las cervecerías artesanales, ahí está el problema de fondo. Alegan que el sistema termina castigando a los productores de menor escala, que suelen tener costos más altos por insumos, procesos productivos, tiempos de elaboración y distribución, es decir, una cerveza artesanal puede pagar más impuesto no porque tenga más alcohol, sino porque cuesta más producirla y venderla.
Desde ACI sostienen que esto genera una distorsión frente a las grandes compañías.
Según los antecedentes entregados por el gremio, una cervecería artesanal pagaría cerca de $406 por litro en impuestos, mientras una gran industrial pagaría alrededor de $209. La brecha, afirman, se profundiza si se mide el impuesto por grado de alcohol: la cerveza artesanal pagaría $116 por punto de alcohol, frente a $36 de la industrial.
La propuesta de ACI busca reemplazar el actual esquema por un impuesto fijo por litro, con una rebaja para pequeñas y medianas cervecerías. El gremio afirma que, bajo ese modelo, el Estado incluso podría recaudar cerca de $40 mil millones adicionales al año, equivalente a un aumento cercano al 19%, aun considerando un trato diferenciado para productores de menor tamaño.
"Un impuesto a la calidad"
El debate también fue abordado por el exministro de Hacienda Ignacio Briones, quien en conversación con La Tercera apuntó al diseño del tributo.
"En Chile está específicamente mal diseñado, porque en lugar de gravar el contenido de alcohol, grava el valor de la botella", sostuvo. A su juicio, el sistema termina funcionando como "un impuesto a la calidad".
"Está mal hecho, pero no por accidente, sino por el lobby de ciertas industrias. Un cervecero artesanal que tiene cinco grados, y cuyo valor final es alto porque invierte en calidad y en productos, puede terminar pagando más impuesto específico que una mala botella de pisco."
Ignacio Briones, exministro de Hacienda
"Está mal hecho, pero no por accidente, sino por el lobby de ciertas industrias. Un cervecero artesanal que tiene cinco grados, y cuyo valor final es alto porque invierte en calidad y en productos, puede terminar pagando más impuesto específico que una mala botella de pisco, aunque esta tenga un quinto o un octavo del grado de alcohol", dijo.
Esa mirada es compartida, con matices, por especialistas tributarios.
Andrés Martínez, socio líder de Consultoría Legal y Tributaria de KPMG Chile, explicó que el sistema actual implica que una cerveza de mayor precio paga más impuesto, aunque esa diferencia responda a mejores insumos o menor escala productiva.
"La propuesta de cambiar a un impuesto por litro tiene cierta lógica, ya que el impuesto dejaría de depender del precio y pasaría a depender del volumen vendido", señaló. Según Martínez, eso beneficiaría a productos premium y empujaría una competencia más centrada en calidad.
Sin embargo, advirtió que esa no es la única alternativa posible. "Este modelo es uno de varios que existen. Otros países por ejemplo aplican impuestos con una lógica más orientada a la salud pública, considerando el volumen de alcohol del producto como el factor clave. Mientras más grados de alcohol tiene la cerveza, más impuestos. Este sistema también pone el foco en la calidad de los productos, pero castiga a los que generarían más externalidades negativas por su consumo", dijo.
"Si el objetivo es modernizar el impuesto, la discusión debería ser más de fondo y lograr un diseño que considere todos los factores", sostuvo.
El dilema fiscal
Para Claudio Bustos, abogado tributarista y socio de Bustos Tax & Legal, el punto central es definir qué busca gravar el Fisco.
"Si lo que el Fisco desea gravar es el consumo de alcohol, porque quiere desincentivar esa conducta, el planteamiento que hacen las cervecerías artesanales de tributar por litro y no por precio es absolutamente coherente", afirmó.
Desde esa perspectiva, no tendría sentido que una cerveza más cara pague más impuesto que otra si ambas contienen alcohol. Según Bustos, ese enfoque apuntaría a mayor equidad entre contribuyentes y se acercaría a la práctica de varios países que gravan volumen o contenido alcohólico, y no precio.
Pero el abogado advierte una segunda lectura. Si el objetivo no solo es gravar el consumo de alcohol, sino también la capacidad contributiva de quien compra productos más caros, el impuesto ad valorem sí tendría justificación.
"Si la tributación fuera solo por litro y no por precio, los productores de cervezas más baratas podrían reclamar que están pagando un impuesto mayor al que les corresponde, o que el impuesto es regresivo", explicó.
"Por ello, es importante definir, desde un punto de vista de política fiscal, qué es lo que el Fisco quiere gravar efectivamente, y me atrevería a intuir que no solo se desea gravar el consumo de alcohol, sino también la capacidad contributiva, especialmente en una época como la actual en que el Fisco necesita recaudación".
El efecto de mercado, agregó, sería que las cervezas artesanales y premium podrían bajar relativamente de precio, mientras que las más económicas probablemente subirían.
Botillerías advierten impacto en precios
El debate también llegó al canal de venta.
Desde la Asociación Gremial de Dueños de Botillerías de Chile —AGBOTCH— señalaron a Emol que ven con preocupación cualquier alza tributaria, porque termina afectando directamente al comercio minorista.
Su presidente, Marcial Perez, sostuvo que comparte el diagnóstico de Briones respecto de que el diseño actual tiene problemas, especialmente si el objetivo declarado es promover un consumo responsable. A su juicio, "si lo que se está buscando es el consumo responsable de alcohol o disminuir el daño del alcohol, claramente un producto con mayor grado alcohólico perjudicaría más la salud de una persona que no sabe consumir responsablemente alcohol".
Desde Agbotch también advirtieron que cada aumento de impuestos puede empujar a consumidores hacia alternativas más baratas o incluso hacia canales informales. "Cada vez que se aumenta el impuesto hay un daño para el botillero", plantearon desde la asociación.
Sobre la cerveza artesanal, el gremio sostuvo que el sistema actual afecta a productores de menor escala, que tienen procesos menos industrializados, tiempos de producción mayores y costos más altos en materias primas.
El pisco toma distancia
Consultada por la discusión, la Asociación de Productores de Pisco, Pisco Chile A.G., optó por no entrar al debate planteado por los cerveceros. "Somos respetuosos de las discusiones que cada sector productivo sostiene respecto de su realidad. Por lo mismo, no nos corresponde emitir opiniones sobre propuestas que involucran a otras industrias", señaló el gremio, aunque un cambio en el impuesto al alcohol también los afectaría a ellos.
Aton
En tanto, consultados al respecto, desde Vinos de Chile, y la Asociación Pro Consumo Responsable de Bebidas Espirituosas (Aprocor/Espirituosos) declinaron participar en la nota.