Hace ya más de una semana que terminó el Mundial,
coronando a España tras vencer 1-0 en la final a Argentina.
Y pese a que han pasado varios días, algunos protagonistas siguen refiriéndose a lo que fue la cita planetaria. Uno de ellos fue Lionel Scaloni, DT de la "Albiceleste", cuya continuidad en el equipo no está asegurada. En ese contexto, entregó unas palabras, con dardo incluido, en su cuenta de Instagram.
"Después de una semana intensa donde se han entrelazado la tristeza con la alegría, el llanto con una sonrisa, la angustia con la tranquilidad, los nervios con la calma, puedo sentarme a escribir unas palabras, que aunque saben que no me gustan mucho las redes, puede que sea el mejor medio para hacérselo llegar", partió el argentino.
"Solo me sale decirles lo siento por no haberles podido traer otra copa y darles una nueva alegría que aunque sea por unos días, quizás les haga olvidar todo lo feo de la vida.
Pero quiero que se queden con lo que hemos intentado mostrarles a este grupo de jugadores, mis guerreros, como así los definía cuando le hablaba de ellos a mi esposa", agregó.
Y lanzó, con "palo" incluido: "El esfuerzo, las ganas, el querer, el yo puedo, el no bajar los brazos (aunque todo se ponga cuesta arriba) el darlo todo (aunque ya no tengas más), el aguantar baldazos de agua fría (DE GENTE QUE NO NOS CONOCE), el saber estar, el querer seguir de pie cuando las piernas ya no obedecen a tu cerebro... Ese es el verdadero trofeo. Eternamente agradecido a mi cuerpo técnico, jugadores, al personal de AFA , aquellos que de forma silenciosa trabajan para que estemos cómodos y a cada uno de ustedes por el cariño recibido. Lionel Scaloni. Pd: Quien tiene un amigo argentino, tiene un tesoro".
Carta abierta de Kylian Mbappé...
El delantero francés, goleador del Mundial, también se quiso dirigir a su país luego de que su selección terminara cuarta en la cita planetaria.
"Un mes de emociones. De superación. Del orgullo de vestir los colores de Francia. De pasión, sobre todo, la misma que nos impulsa en el campo y que los mueve frente a la pantalla o en las gradas. Eso es lo que hemos vivido juntos: una historia increíble. No nos llevamos el trofeo colectivo. Duele, y seguirá doliendo durante un tiempo; no voy a mentir sobre eso. El título de máximo goleador lo recibo con orgullo, pero habría sido muchísimo mejor levantar también la Copa. Quizá nos debíamos un final más bonito. Pero no siempre elegimos cómo termina la historia; sí elegimos qué ponemos en ella, y nosotros lo hemos dado todo. De eso estoy orgulloso", comenzó diciendo.
"Gracias a mis compañeros. Sin su trabajo, sus carreras, sus pases y ese espíritu de equipo que nos llevó desde el primer hasta el último partido, jamás habría podido marcar tanto.
Este premio pertenece tanto al grupo como a mí. De pequeño soñaba con jugar un Mundial, o al menos uno. He disputado tres; he ganado uno y este año he tenido el orgullo de jugarlo como capitán. Nunca lo olvidaré", agregó.
"Han trasnochado, a veces hasta bien entrada la madrugada por culpa de los husos horarios, para vernos jugar al otro lado del mundo. Se han reunido en casa, en bares, en familia o con amigos, por toda Francia y también fuera de ella. Otros han estado aún más cerca de nosotros, en los estadios, con la bandera sobre los hombros. Niños con los ojos brillantes, hombres y mujeres de todas las edades y de todos los orígenes, reunidos por el mismo placer: el de compartir. Esa es la fuerza de este deporte", reflexionó.
Mbappé siguió con su emotivo relato: "Y nunca nos han abandonado, ni siquiera en los momentos más difíciles, incluso cuando quizá lo merecíamos menos. Esta historia la hemos escrito millones de manos, no solo once jugadores sobre el terreno de juego, impulsados por una misma pasión. A Didier (Deschamps) ya le he dicho lo que tenía que decirle, y también lo he hecho con todo el cuerpo técnico: fisioterapeutas, cocineros, preparadores físicos, conductores... todas esas personas que nadie ve y sin las que nada de esto habría sido posible. Y también a quienes nos acogieron en Estados Unidos durante toda esta competición".
"El fútbol, en el fondo, sigue siendo un juego. Un juego que nos tomamos muy en serio, al que dedicamos toda una vida intentando dominarlo, pero que sigue siendo un juego, con reglas sencillas que no han cambiado desde que empezamos a jugar: un balón, una portería y las ganas de marcar. Por eso nos une a todos con la misma pasión. Este Mundial termina, pero la historia continúa. Habrá otros partidos, otras noches de verano o de invierno en las que volveremos a encontrarnos delante de esa misma pantalla, con la misma ilusión intacta. Aún no hemos terminado de jugar juntos", cerró.
El furioso descargo de Infantino
Si una figura protagonista del Mundial fue criticada y cuestionado, fue la de Gianni Infantino, presidente de la FIFA. El mandamás, mediante una carta abierta en el sitio del ente rector del fútbol mundial, cargó contra sus críticos y habló del "odio" que recibió.
"Lamento que el odio y las críticas los haya consumido hasta el punto de que se perdieran todo", escribió el italosuizo de 56 años.
"A quienes, parapetados tras sus plumas, sus papeles y sus pantallas, difunden odio y rumores falsos, quiero decirles que, mientras ustedes se quedan sentados detrás, nosotros, en la FIFA, estamos en primera línea, organizando, trabajando sin descanso y ofreciendo el mejor espectáculo del mundo".
"
No hubo violencia ni incidentes: seguridad absoluta y únicamente alegría y felicidad".
Los meses previos a la celebración del Mundial en Canadá, México y Estados Unidos estuvieron marcados por los temores a los precios elevados, la tensión geopolítica, la sombra de los conflictos y la amenaza de un brutal calor en el verano de los tres países anfitriones.
La participación de Irán, en el contexto de la guerra que mantiene abierta con Estados Unidos, además de la crisis interna de Haití y la epidemia de ébola en la República Democrática del Congo trajo también un mayor escrutinio a las restricciones de viaje y visados.
El árbitro somalí Omar Artan, al que le fue denegada su entrada en Estados Unidos, personificó la dura represión a la inmigración del presidente Donald Trump.
Sin embargo Infantino defendió la forma en que FIFA gestionó el torneo.
"Mientras ustedes difundían odio, nosotros trabajábamos sin descanso para unir a dos países en guerra. Irán entró en Estados Unidos sin incidentes ni conflictos", dijo. "La selección iraní recibió visados para entrar porque el fútbol representa la paz. No tiene que ver con la política".
"También se concedieron visados a países que atravesaban graves problemas sanitarios u otras dificultades (...) Mencionaron a las pocas personas a las que se les denegó el visado, pero pasaron por alto a los millones de personas de todo el mundo a las que sí se les concedió", insistió.
"Vuestra disconformidad con algunas decisiones adoptadas por las autoridades competentes es comprensible, pero basta con consultar los registros públicos para comprobar que este tipo de decisiones son habituales en algunas de las ligas más importantes", dijo al respecto.
"De hecho, las decisiones arbitrales 'discutibles' o las sanciones disciplinarias 'extrañas', como posibles errores en la concesión de tarjetas rojas o amarillas o decisiones posteriores de no sancionar a determinados jugadores en determinadas situaciones, son habituales y están ampliamente aceptadas en algunas de las ligas más importantes del mundo", añadió.
"Resulta curioso que sean precisamente los países en los que se aplican estas prácticas los que ahora las critican".