Aprobada la reforma previsional, los trabajadores han comenzado a preguntarse qué efectos directos tendrá la nueva legislación sobre ellos. Es que para quienes aún se mantienen en el mercado laboral hay modificaciones importantes.
En concreto, habrá un alza en la tasa de cotización que llegará a 8,5%. Y que se dividirá en 4,5 puntos directos a capitalización individual, 2,5% para compensar la pensión de mujeres por expectativa de vida y para el Seguro de Invalidez y Sobrevivencia (SIS), y 1,5% como préstamo al Estado.
La implementación será con una gradualidad de 9 años y una posible extensión de este plazo a 11, dependiendo de cuánto recaude el Estado a través de la ley de cumplimiento Tributario.
Y no: no se le rebajará el sueldo a los trabajadores, aunque también hay un efecto indirecto que tomar en cuenta.
Cómo afectará a los trabajadores
Actualmente, los empleados aportan un 10% de su remuneración imponible a sus cuentas de capitalización individual. Al quinto mes desde que entre en vigencia la legislación, los empleadores deberán comenzar a hacer su aporte, que será gradual.
De esta manera, en la cartola previsional los trabajadores notarán que existe -además de su 10%- una cotización adicional, explícitamente diferenciada.
Al primer año habrá un 0,1% más que irá a capitalización individual. Esto, considerando que otro 0,9% -en este periodo irá a compensar pensiones de mujerers ("bono tabla") y al SIS.
El nuevo aporte del empleador continuará aumentando con gradualidad. Y al quinto año el empleado podrá notar una contribución de un 1% para su cuenta individial. Además de otro 1% al "bono tabla" y al SIS y un 1,5% al Fondo Autónomo de Protección Previsional (FAPP).
Si todo va en orden -y no hay necesidad de prolongar la gradualidad- al noveno año el trabajador verá en su cartola un aporte de 4,5% más para su cuenta individual. Además de un 1% para el "bono tabla" y el SIS y un 1,5% para el FAPP.
Pero la gran pregunta que muchos se hacen es si su sueldo bajará. Y la respuesta es que no se reducirá el salario líquido del trabajador directamente, ya que es una obligación adicional para el empleador.
El golpe indirecto
De todos modos, habrá un efecto indirecto, que los economistas han destacado con énfasis. Es que con el tiempo este nuevo costo para empleador contendrá las subidas de salarios.
"Se traducirá -dijo a Emol la economista e investigadora de LyD, Ingrid Jones- en pérdida de puestos de trabajo y probablemente un aumento de la informalidad, que es uno de los problemas estructurales que tiene el mercado del trabajo, que afecta principalmente a las mujeres y que quedó fuera de la discusión de esta reforma".
En tanto, Juan Bravo, economista y director del OCEC UDP, dijo a El Mercurio que es posible vislumbrar distintos efectos.
La evidencia empírica -señaló- "muestra que las alzas de cotización "son traspasadas por el empleador total o parcialmente a los trabajadores vía menores salarios líquidos, especialmente cuando su implementación se realiza con gradualidad, como es el caso".
Precisó, con todo, que "esto no es posible en el caso de los trabajadores que ganan sueldos en torno al salario mínimo, puesto que en estos casos, el piso está determinado por ley. Por tanto, en este segmento el alza de la tasa de cotización generaría un efecto pernicioso sobre el empleo formal".
Otro que ha advirtido el impacto que tendrá esta reforma en los salarios es el economista y académico de la UAI Salvador Valdés. "Veo un problema serio en la parte de costo para los trabajadores. Aquí van a bajar los salarios líquidos de la clase media, de la gente que tiene empleos cubiertos por seguridad social".
"No puede ser que en cinco u ocho años más digamos que los sueldos están estancados por la reforma previsional (...). Eso es muy negativo", añadió en radio Pauta.