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¿Tu trabajo está en la cuerda floja? Señales de alerta que podrían anticipar un despido

No siempre es fácil distinguir entre una etapa compleja y un posible despido en curso. Los especialistas en recursos humanos explican cuáles son los indicadores y cómo actuar antes de que sea irreversible.

05 de Mayo de 2025 | 16:21 | Por Natalia Munar | Portal Pyme
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Un día te das cuenta de que ya no te copian en los correos importantes. Al día siguiente, cancelan la reunión semanal con tu jefe sin explicación. Y al final de la semana, las responsabilidades han sido reasignadas. Para muchos trabajadores, estas pequeñas señales se sienten como el preludio silencioso de un despido inminente. Pero, ¿cómo distinguir si se trata de una mala racha o del inicio de una desvinculación laboral?

Un despido es un golpe duro para cualquier trabajador, pero existen indicios que pueden advertir sobre esta eventualidad. Así lo revela el estudio de Laborum, "Red flags: señales claves para detectar un despido que se acerca".

El sondeo, basado en las respuestas de 336 expertos en Recursos Humanos de Chile, Argentina, Ecuador, Panamá y Perú, establece los indicadores más claros de una desvinculación laboral son: la restricción en el acceso a información clave (58%), una menor consideración de la opinión del empleado (55%), la disminución en la comunicación organizacional (55%), la exclusión de nuevos proyectos (71%), el ofrecimiento de oportunidades de mejora (68%) y la reducción de tareas y feedback (40%).

Aunque un colaborador esté atravesando esta situación, tres expertos en empleabilidad coinciden en que reconocer las señales adecuadas, diferenciarlas de una crisis temporal y actuar con inteligencia emocional, una estrategia profesional y una comunicación directa puede marcar la diferencia.

Según Bernardita Águila, Senior Manager de Robert Walters -empresa global de servicios de talento-, la clave es “no ignorar los indicios y tomar el control de la situación con proactividad”.

Las señales que no se deben ignorar


Para Águila, una de las primeras alertas es quedar fuera de reuniones relevantes o ver cómo disminuyen las responsabilidades. También puede manifestarse en cambios de actitud de la jefatura, falta de feedback o evaluaciones negativas.

“La clave está en no ignorar los indicios y tomar el control de la situación”, explica. Por lo mismo, la experta recomienda actuar con proactividad, y señala que hay que “solicitar reuniones de feedback, alinear expectativas con la jefatura, reforzar el compromiso con los objetivos del equipo y, si corresponde, buscar capacitación para fortalecer competencias”.

Caio Arnaes, director asociado de Robert Half Chile -empresa de soluciones de talento y consultoría-, agrega que la reducción de tareas, el distanciamiento del equipo o incluso la capacitación de otros trabajadores en funciones que el colaborador solía realizar son señales que deben llamar la atención. La comunicación con jefes y recursos humanos es fundamental, por lo mismo asegura que “si los trabajadores sienten esa amenaza y no reciben feedback, no deben dudar en pedir claridad a sus líderes o al área de recursos humanos”.

Además de los cambios en la dinámica cotidiana, eventos como reestructuraciones o la llegada de una nueva jefatura pueden generar incertidumbre. Si bien no siempre implican despidos, sí suelen conllevar una evaluación del talento disponible. Para Águila, demostrar flexibilidad, generar confianza con la nueva jefatura y aportar desde lo estratégico puede mostrar preocupación por el problema. Arnaes agrega que “estos escenarios pueden abrir nuevas oportunidades si el trabajador muestra una actitud colaborativa y valor agregado”.

Los errores que te acercan al despido: ¿Es posible revertir el rumbo?


No siempre es un gran error lo que lleva a una desvinculación, explica María Ignacia Osses, product manager de consultoría en Trabajando.com. La experta asegura que muchas veces se trata de una acumulación de malas prácticas: bajo rendimiento sostenido, actitud negativa, poca proactividad o problemas de comunicación. “El empleado no siempre es consciente del impacto que tienen estas acciones a largo plazo”, señala.

Ignorar las críticas, aislarse del equipo, no cumplir con los plazos o resistirse al cambio son conductas que deterioran la relación con la organización. Si ya se perciben señales de alerta, lo mejor es actuar rápido. Osses recomienda buscar retroalimentación directa y elaborar un plan de mejora con acciones tangibles. “La rapidez con la que se actúe y la autenticidad del esfuerzo serán claves para lograr una segunda oportunidad”, afirma.

Para Arnaes, también es importante evitar reaccionar con rumores o suposiciones. En lugar de alimentar la incertidumbre, recomienda utilizar los canales formales para abordar la situación. Y mientras eso ocurre, sugiere invertir tiempo en actualizar el currículum, reforzar habilidades y evaluar si vale la pena continuar o si es el momento de buscar un nuevo desafío.

Distinguir entre una etapa difícil de la organización y una desvinculación inminente puede ser confuso. “Una etapa difícil suele estar marcada por presión, sobrecarga o conflictos puntuales, pero tiende a ser transitoria”, explica Águila. En cambio, el riesgo de despido suele manifestarse con señales sostenidas en el tiempo: aislamiento, retroalimentación vaga o negativa, y falta de claridad sobre tu rol futuro.

Finalmente, Arnaes sugiere evaluar el panorama general y preguntarse lo siguiente: ¿hay otros colegas en la misma situación?, ¿los cambios son parte de una reestructuración mayor?, ¿ha habido recortes de presupuesto? Estas pistas permiten entender si se trata de un cambio organizacional o un foco específico sobre el desempeño de un colaborador en particular.

Por eso, más allá de las emociones, conviene observar con objetividad, en ese sentido los expertos recomiendan hablar ante la duda y buscar respuestas antes de asumir un escenario catastrófico.