Hay negocios que nacen de una oportunidad y hay negocios que nacen de una convicción. El Mesón de la Patagonia pertenece a la segunda categoría.
En 1997, cuando en Santiago era prácticamente imposible encontrar una centolla fresca bien preparada o un cordero al palo hecho con la parsimonia que exige la tradición patagónica, alguien decidió que eso tenía que cambiar.
Así nació un restaurante en Lo Barnechea que lleva casi 30 años construyendo su reputación sin atajos: producto de calidad, fuego lento y una hospitalidad que transporta a quien entra a miles de kilómetros de la capital.
En una nueva edición de "Lo pensó/lo hizo" de Emol, su fundadora, Mylena Rock, cuentan cómo nació la idea, qué lo hace distinto y hacia dónde apunta después de tres décadas.