Tras la intervención en Venezuela, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha manifestado reiteradamente su entusiasmo ante la posibilidad de que petroleras estadounidenses accedan a los recursos de crudo del país caribeño.
Sin embargo, lejos del optimismo que sugiere el discurso político de Trump —quien incluso afirmó estar dispuesto a "reembolsar" a las compañías que realicen inversiones—, el ánimo dentro de la industria petrolera es de cautela.
De acuerdo con distintos medios, ejecutivos del sector no están dispuestos a lanzarse de lleno al país, debido a una combinación de factores como la incertidumbre política, el deterioro extremo de la industria petrolera, el historial de expropiaciones de activos estadounidenses por parte de Caracas y el actual nivel de precios del petróleo, que no justificaría las inversiones multimillonarias necesarias —estimadas en cerca de US$100 mil millones entre inversión y financiamiento—.
"El apetito por entrar a Venezuela en este momento es bastante bajo. No tenemos idea de cómo será el gobierno allí", señaló a CNN una fuente de la industria.
"El deseo del presidente es distinto al de la industria. Y la Casa Blanca lo habría sabido si hubiese conversado con el sector antes de la operación del sábado", añadió.
Para incentivar a las empresa petroleras a entrar en Venezuela Trump incluso ha abierto la puerta a "reembolsar" eventuales inversiones. Este viernes está contemplada una reunión entre el presidente estadounidense y altos ejecutivos de empresas del sector en la Casa Blanca.
"El encuentro es el viernes y es, simplemente, una reunión para discutir la enorme oportunidad que se presenta ahora mismo para estas compañías petroleras", sostuvo la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt.
Venezuela cuenta con más reservas probadas de petróleo que cualquier país del planeta, incluso más que Irak, Rusia y Estados Unidos juntos. En total, se trata de unos 303.000 millones de barriles, equivalentes al 17% del total global.
La mayor parte de estos recursos se encuentra en la Faja del Orinoco, en forma de crudo extrapesado, que requiere tecnología avanzada y grandes inversiones para ser explotado. En los años noventa, el país producía cerca de 3,5 millones de barriles diarios; hoy apenas ronda el millón.
"Que existan reservas, incluso las más grandes del mundo, no significa que necesariamente se vayan a producir", indicó otra fuente citada por CNN. "Esto no es como montar un food truck", agregó.
"Que existan reservas, incluso las más grandes del mundo, no significa que necesariamente se vayan a producir. No es como montar un food truck"
fuente de la industria EE.UU
Revivir el sector y aumentar la producción requeriría una inversión de capital de entre US$8.000 y US$9.000 millones anuales durante los próximos 14 años, según un análisis publicado esta semana por la firma Rystad Energy.
Como explica Mark Jones, catedrático de Estudios Latinoamericanos de la Universidad Rice, en Houston (Texas), "el horizonte temporal para el tipo de inversión del que estamos hablando en Venezuela se mide en décadas, no en años".
Los gigantes estadounidenses en la mira
Aunque Trump ha evitado mencionar nombres específicos, el foco del plan apunta a las mayores petroleras de Estados Unidos, las únicas que —según expertos— cuentan con la capacidad financiera y operativa para desarrollar producción en Venezuela.
Chevron encabeza la lista por amplio margen, ya que actualmente es la única petrolera estadounidense que mantiene operaciones en Venezuela, luego de que en 2007 el entonces presidente Hugo Chávez nacionalizara los últimos yacimientos operados por el sector privado, obligando a las compañías extranjeras a aceptar un control mayoritario del Estado, a través de Petróleos de Venezuela (PDVSA), o a abandonar el país.
Se estima que la compañía, con sede en Houston, produce actualmente alrededor de 150.000 barriles diarios en Venezuela.
Por su parte, Exxon Mobil y ConocoPhillips mantienen una relación más distante con el país, tras la expropiación de sus activos durante el gobierno de Chávez. Ambas compañías llevan años intentando —sin éxito— recuperar miles de millones de dólares por los activos incautados.
Exxon Mobil
Fundada en 1882 y con sede en Texas, Exxon Mobil es la mayor petrolera privada integrada del mundo. De acuerdo con su reporte anual, en 2024 alcanzó una producción total de 4,33 millones de barriles equivalentes de petróleo por día.
Opera en más de 56 países, con presencia en prácticamente todas las regiones energéticas relevantes. En América Latina, su huella se concentra principalmente en Guyana, Brasil y Argentina.
La compañía es liderada por Darren W. Woods, de 60 años, quien se desempeña como presidente del directorio y director ejecutivo desde 2017.
ConocoPhillips
ConocoPhillips fue fundada en 2002, como resultado de la fusión entre Conoco Inc. (fundada en 1875) y Phillips Petroleum Company (fundada en 1917). Opera en 14 países a nivel global y en 2024 produjo 1,987 millones de barriles equivalentes de petróleo por día.
Actualmente, la compañía es presidida y dirigida por Ryan M. Lance, y opera exclusivamente en Estados Unidos y Canadá.
Así, aunque el discurso de Trump apunta a Exxon Mobil, Chevron y ConocoPhillips como los pilares de una eventual reactivación petrolera en Venezuela, el consenso dentro de la industria es que cualquier retorno significativo requerirá estabilidad política, reglas claras y un horizonte de inversión de largo plazo.
Por ahora, el interés existe en el plano político. La decisión final, sin embargo, sigue en manos de las petroleras.