Las proyecciones de los analistas en relación a la meta fiscal de 2025 apuntaban a que esta no se cumpliría. En concreto, el último decreto de Política Fiscal que fijó la actual administración es de -1,6% del PIB en términos estructurales. El ministro de Hacienda, Nicolás Grau sinceró ayer que, efectivamente, hubo un peor resultado al previsto. Ello dejará en una situación de mayor estrés las finanzas estatales que heredará el próximo Ejecutivo. "Es cierto que el año 2024, y probablemente el año 2025, estuvimos en un déficit estructural mayor que el que estaba establecido en la meta, no así en 2023. De hecho, (ese año) nuestra estimación de ingresos efectivos fue un poco por sobre lo que resultó finalmente. Pero en 2024 es cierto que hubo un descalce y en 2025 es cierto que vamos a tener ese descalce nuevamente", indicó el jefe de la billetera fiscal. En contraste de lo señalado por Grau para 2023, los datos muestran que ese año hubo un incumplimiento de la meta. Para los analistas, el nuevo desvío debilita la credibilidad de la regla que guía el buen manejo de las finanzas públicas. Andrés Pérez, economista jefe de Itaú, señaló, por ejemplo, que "el reiterado incumplimiento de la meta de déficit estructural erosiona nuestra institucionalidad fiscal, al tiempo que reafirma la necesidad de mayor eficiencia y recortes de gasto".
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