La captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos abrió un escenario inédito en Venezuela y sumió al país en una profunda incertidumbre política, institucional y social.
Mientras se redefine el poder en Caracas, el mundo empresarial chileno -y mundial- observa con atención la evolución de los acontecimientos, lo que podría abrir "enormes" oportunidades de negocio en un país que las empresas chilenas dejaron de mirar hace varios años.
La Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), por medio de su presidenta,
Susana Jiménez, destacó esta semana las "enormes" oportunidades, que podrían abrirse con Venezuela si se consolida un escenario institucional estable y democrático, recordando que el intercambio comercial entre Chile y Venezuela hoy representa apenas una quinta parte de lo que fue años atrás.
"La posibilidad de una consolidación institucional y un retorno de la democracia podría abrir nuevos espacios de intercambio comercial, pero por sobre todo de bienestar para su ciudadanía", dijo.
"En la medida en que se consoliden institucionalmente, que exista un ambiente democrático y la oportunidad para muchos venezolanos de retomar sus actividades y regresar a su país, la posibilidad de un mayor crecimiento económico e intercambio comercial es enorme", señaló.
En paralelo, distintos actores del ecosistema emprendedor chileno se muestran entusiastas –aunque con mesurada cautela– ante el potencial del mercado venezolano.
Por su parte, Nicolás Shea, fundador de Cumplo y cofundador de Asech, sostuvo que a El Mercurio que hay espacio para ingresar a Venezuela. "No será inmediato, pero llevar capital de trabajo de calidad a emprendedores de alto potencial sería una forma muy concreta de contribuir a la reconstrucción", señaló.
Desde la agricultura, también reconocen el atractivo del país caribeño. "Venezuela es un mercado interesante", sostuvo Antonio Walker, ex ministro de Agricultura y presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA). Mientras que desde la Asociación de Emprendedores de Chile (Asech), su presidente, Jorge Welch, señaló que Venezuela asoma como un mercado de alto potencial.
"En la volatilidad están las oportunidades", dijo. "Los que tengan nervios de acero pueden hacer grandes negocios. Está todo por hacer", añadió.
"Los que tengan nervios de acero pueden hacer grandes negocios. Está todo por hacer".
Jorge Welch, presidente Asociación de Emprendedores de Chile
Mientras que Juan Pablo Swett, presidente de la Multigremial Nacional de Emprendedores, comentó que "podrían generarse oportunidades relevantes para empresas chilenas, especialmente en áreas de abastecimiento y logística, donde existe un rezago importante tras años de desarticulación de las cadenas de suministro".
"También se abre un espacio interesante para la industria fintech chilena, considerando que el sistema bancario local difícilmente podrá responder en el corto plazo a las necesidades de financiamiento, medios de pago y bancarización de personas y empresas. La digitalización financiera puede cumplir un rol clave en la reactivación del mercado, siempre que existan condiciones mínimas de estabilidad institucional y regulatoria", indicó.
Un empresario chileno radicado en Caracas comentó a El Mercurio que el escenario actual es "una combinación poco habitual de estrechez económica y baja competencia". Señaló que "sí hay industria, hay comercio y hay consumo. No en los volúmenes de antes, pero lo suficiente como para que muchas actividades sigan funcionando".
Una nota de cautela la pone Juna Nagel, economista y académico venezolano de la U. de Los Andes, quien aseguró a Emol que recuperar la economía en su país es “una tarea titánica”.
“Nada de esto va a ser posible sin que en Venezuela vuelva la democracia, sin la liberación de los presos políticos y sin formar un gobierno creíble con gente formada técnicamente de forma sólida y que puedan ser interlocutores válidos para la comunidad internacional”, afirmó.
El mismo académico señaló a este medio en 2024 -previo a las elecciones presidenciales en Venezuela que finalmente fueron defraudadas por Maduro- que "Chile tiene una gran ventaja: las empresas chilenas tienen empleados venezolanos de alto nivel, que pueden ayudar a servir de ‘puente’ cultural con los negocios en Venezuela".
Comercio con Venezuela
A nivel de comercio bilateral, las cifras actuales muestran un intercambio modesto, pero en recuperación desde su punto más bajo.
De acuerdo con datos de la Dirección de Estudios de la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales (Subrei), el intercambio comercial Chile-Venezuela alcanzó US$124 millones en 2024, bastante más que los escasos US$57 millones de 2019, pero aún muy por debajo de los niveles de hace más de una década.
En 2009, de acuerdo con el Banco Central, las exportaciones al país fueron de US$751 millones FOB.
Si se analizan los productos que Chile exportó a Venezuela durante 2024, los envíos estuvieron lideradas por productos del sector agroindustrial y forestal.
A la cabeza se ubicaron los purés y jugos de tomate, que concentraron envíos por US$14,3 millones, consolidándose como el principal producto exportado.
Le siguieron los granos de avena, tanto aplastados o en copos como mondados, que en conjunto sumaron cerca de US$14,4 millones. Más atrás aparecieron la pasta química de madera, con US$5,3 millones, y los productos frutícolas, como uvas pasas morenas (US$4,8 millones) y manzanas frescas —principalmente variedades Royal Gala y Richared Delicious—, que totalizaron alrededor de US$6,4 millones.
En tanto, las importaciones chilenas desde Venezuela durante 2024 se concentraron en un número acotado de productos, principalmente insumos industriales y algunos bienes de consumo.
El principal ítem importado fue la urea, incluso en disolución acuosa, con compras por US$6,6 millones. Le siguieron las importaciones de carbono —incluyendo negros de humo y otras formas— por US$1,4 millones. Más atrás se ubicaron otras preparaciones alimenticias no especificadas, con US$1,0 millón, y el ron, que totalizó US$0,8 millones en envíos hacia Chile.
Empresas que aún quedan
Pese a las circunstancias vividas en el último tiempo, todavía hay empresas chilena que se mantienen en el país caribeño. El caso más conocido es el de Masisa. La forestal lleva casi 30 años operando en Venezuela y nunca abandonó el país, a pesar de la crisis,.
Aunque cuenta con oficinas comerciales en diversos países, sus principales plantas industriales están en Chile y Venezuela.
En ese país opera en el complejo de Macapaima, en el estado de Anzoátegui, donde produce tableros MDF y MDP, melamina y madera aserrada.
Si bien desde 2018 la matriz decidió desconsolidar las operaciones venezolanas de sus estados financieros globales —una decisión vinculada a la hiperinflación y a las restricciones cambiarias que dificultaron el control económico efectivo—, los activos físicos y la producción se mantienen vigentes.
En ese país se le conoce como la cadena Placacentro.
Además, el laboratorio farmacéutico Recalcine tuvo negocios en ese país, pero en 2014 la firma fue comprada por Abbott.
Otro laboratorio chileno, Biosano, mantiene operaciones allí, y el empresario chileno Isidoro Quiroga adquirió Seguros Caracas, compañía que estaba en manos de la estadounidense Liberty Mutual Insurance.