En un contexto marcado por la competencia por talento y los cambios en las expectativas de los trabajadores, algunas organizaciones a nivel internacional han comenzado a incorporar un cargo poco habitual en las estructuras tradicionales: el Chief Happiness Officer (CHO), o Director de Felicidad. Aunque su presencia es cada vez más visible en mercados desarrollados, en Chile su adopción aún es limitada.
La figura del CHO se ha expandido principalmente al alero del crecimiento de startups y empresas tecnológicas, especialmente en Estados Unidos y Europa. Se trata de un rol que, si bien se relaciona con las áreas de Recursos Humanos, presenta un enfoque centrado en la experiencia integral de las personas dentro de la organización.
Así lo explica Francisco González, gerente general de Vertical Hunter, quien sostiene que esta posición surge como una evolución del modelo clásico de gestión de personas. “A diferencia de los departamentos tradicionales de RR.HH., históricamente enfocados en procesos administrativos como contratos, remuneraciones y cumplimiento normativo, el CHO concentra su trabajo en aspectos cualitativos del empleo”, señala.
Desde esa perspectiva, el objetivo principal del cargo es impulsar ambientes laborales saludables, fortalecer la marca empleadora y generar condiciones que favorezcan tanto el desarrollo profesional como personal de los colaboradores. Esto se traduce en estrategias orientadas al bienestar físico y mental, así como en políticas que buscan mejorar la calidad de vida en el trabajo.
En la práctica, detalla González, el Chief Happiness Officer cumple un rol articulador entre la cultura organizacional y las necesidades de los equipos. Entre sus funciones se cuentan la implementación de programas de bienestar, alianzas con gimnasios, beneficios corporativos, esquemas de flexibilidad laboral, planes de reconocimiento, actividades de integración y medidas que promuevan el equilibrio entre la vida personal y laboral.
“Diversos estudios internacionales han demostrado que organizaciones con altos niveles de satisfacción laboral presentan menor rotación de personal, mayor compromiso, mejor clima organizacional y un impacto positivo en la productividad y los resultados financieros. En ese sentido, el rol del CHO no es solo hacer felices a las personas, sino que generar un entorno que permita un desempeño sostenible en el tiempo”, destaca el ejecutivo.
Pese a estos antecedentes, en el mercado chileno el cargo aún no se encuentra plenamente formalizado. Según el gerente general de Vertical Hunter, esto obedece en gran medida a factores culturales. “El mercado laboral chileno ha estado tradicionalmente centrado en el salario como principal variable de motivación, dejando en segundo plano otros aspectos como el propósito, la flexibilidad o la calidad del empleo”.
A ello se suma cierto nivel de desconfianza frente a este tipo de iniciativas. “Existe la percepción de que los programas de bienestar pueden ser solo una estrategia comunicacional para compensar sueldos bajos o replicar modelos extranjeros sin una adaptación real al contexto local. Además, la falta de evidencia visible en el mercado chileno refuerza el escepticismo frente a estos enfoques”, advierte González.
No obstante, el escenario comienza a mostrar señales de cambio. El especialista apunta a la irrupción de nuevas generaciones de profesionales que otorgan mayor valor a la autonomía, el trabajo por objetivos, la flexibilidad horaria y el sentido de pertenencia. En ese marco, el rol del CHO aparece como un actor clave en un proceso de transformación cultural aún incipiente en el país.
“En mercados más avanzados, como Estados Unidos y varios países de Europa, este cargo ha logrado consolidarse. Esto se explica por ecosistemas de innovación más maduros, una fuerte promoción del emprendimiento, mayor confianza en los equipos de trabajo y una visión empresarial que entiende el bienestar como una inversión estratégica y no como un costo”, puntualiza.
Finalmente, agrega que son principalmente startups, empresas tecnológicas y organizaciones con foco en innovación las que están incorporando este tipo de posiciones. “Estas compañías compiten intensamente por talento especializado y utilizan el bienestar laboral como una ventaja competitiva clave. A diferencia de las grandes corporaciones tradicionales, que suelen atraer postulantes de forma natural, estas empresas necesitan diferenciarse y construir propuestas de valor atractivas para sus equipos”, concluye.