La minera Mantoverde informó a la Corte de Apelaciones de Copiapó que se cumplieron 48 horas desde el "ataque" a su planta desaladora, situación que mantiene "completamente paralizada" la operación de la compañía en la Región de Atacama.
Así lo expuso la empresa en un escrito ingresado este martes en el marco del recurso de protección, firmado por el abogado Felipe Leiva Fadic.
En el documento, la compañía señaló que durante la noche del lunes una "violenta turba vinculada al Sindicato N°2" habría "asediado e ingresado ilegalmente" a la planta desaladora ubicada en la localidad de Las Piscinas, al norte de Puerto Flamenco, amenazando de muerte a los tres trabajadores que se encontraban en su interior y dañando el sistema eléctrico, lo que dejó la instalación totalmente inutilizada.
Sin agua y con la faena detenida
Según expuso Mantoverde, de la firma canadiense Capstone Copper, desde que ocurrieron estos hechos la planta desaladora no ha podido inyectar agua a la faena, provocando la paralización completa de la operación, con efectos que —afirman— no solo impactan a la empresa, sino también a cientos de trabajadores que no participan de la huelga y a empresas contratistas.
En el escrito, la minera advierte que, pese a la gravedad de los hechos, no ha existido una reacción efectiva del Estado de Derecho, situación que —a su juicio— ha permitido que la toma de las instalaciones se mantenga por segundo día consecutivo.
Uno de los puntos más críticos se refiere a un episodio ocurrido durante la jornada de este martes, cuando —según la empresa— el presidente del Sindicato N°2, Eduardo Clavería, habría indicado a un gerente de la compañía que "nadie de Mantoverde podría acceder al interior de su planta, por la sencilla razón de que no existe una orden judicial que así lo ordene. "¡El mundo al revés!", expresó el abogado.
"La nueva autoridad que se ha entronizado en la zona, por sobre los Tribunales de Justicia, Carabineros de Chile y las demás instituciones de la región, ha mantenido cualquier acceso totalmente limitado a la planta desaladora, a vista y paciencia de todo el mundo", sostiene el documento, calificando la situación como propia del "realismo mágico".
"Nada de ello cambiará sin medidas compulsivas adecuadas y proporcionadas a la gravedad de lo que está ocurriendo", concluyen.
Esta situación se suma a la huelga del Sindicato N°2 de Finning, proveedor clave de servicios y arriendo de equipos para la gran minería, conflicto que ya cumple su segunda jornada y moviliza a más de 500 trabajadores.
La paralización, de acuerdo con lo consignado por DF, se originó en una disputa por bonos de término de negociación y ha comenzado a generar efectos en faenas de alto impacto, particularmente por el bloqueo del Centro Logístico La Negra, desde donde no han salido repuestos críticos.
Así, los focos de tensión laboral en la minería comienzan a multiplicarse, en un momento especialmente sensible para la industria, justo cuando el precio del cobre se mantiene en niveles históricamente elevados y la continuidad operacional cobra un rol estratégico.