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Sin Toyo, la marca chilena que desafía al "candy" tradicional con golosinas "sin azúcar añadida, lácteos y colesterol"

La idea comenzó en pandemia y el primer gran paso fue producir 3.000 barritas hechas completamente a mano, para después industrializar los productos "sin perder su esencia".

22 de Enero de 2026 | 08:04 | Por Martín Garretón, Emol
Camila Concha Elgart y María Josefina Munita CaminondoFundadoras de Sin Toyo En un mercado históricamente dominado por el azúcar, los aditivos y las "calorías vacías", una marca chilena decidió ir contra la corriente: no tener que elegir entre comer rico y comer "mejor".

Así nació Sin Toyo, una propuesta que -según dicen- busca redefinir el mundo de las golosinas desde los ingredientes, sin sacrificar el placer ni el antojo que caracterizan al candy tradicional.

La idea tomó forma en plena pandemia. Al recorrer tiendas y revisar etiquetas, sus fundadoras detectaron una ausencia: no había productos que combinaran el disfrute de una golosina indulgente con ingredientes reales y una formulación más amable. Ese vacío fue el punto de partida de una aventura que comenzó, literalmente, en la cocina de su casa.

Con recetas probadas una y otra vez, y una convicción clara de que lo "saludable" no tenía por qué ser aburrido, el proyecto dio su primer salto con la producción artesanal de 3.000 barritas. Envases hechos a mano, apoyo de amigos y familiares y cuatro sabores iniciales marcaron el debut de Sin Toyo en el mercado, en una suerte de estudio de mercado en tiempo real que permitió validar gustos, ajustar fórmulas y dar con su primer producto icónico.

El siguiente desafío fue escalar. Industrializar el proceso, formalizar la empresa y abrirse paso en el retail implicó tocar muchas puertas, aprender sobre la marcha y reinvertir cada peso generado.

Hoy, con presencia en supermercados, farmacias y puntos de venta a lo largo del país, sus fundadoras -Camila Concha Elgart y María Josefina Munita Caminondo- detallan la a historia de su emprendimiento en una nueva edición de Lo pensó/ lo hizo de Emol.

    ¿Qué es Sin Toyo y qué necesidad cubre?

    Sin Toyo es una marca de golosinas saludables que nace desde una convicción simple pero poderosa: no deberíamos tener que elegir entre comer rico y comer mejor. Llegamos a desafiar el mundo del candy tradicional, reemplazando las golosinas con calorías vacías por alternativas hechas con ingredientes reales, sin azúcar añadida y sin lácteos, pero manteniendo lo más importante: el sabor, el antojo y el disfrute. Queremos que darse un gusto vuelva a ser algo simple, rico y sin culpa.

    ¿Cuándo, cómo y dónde surgió la idea?

    La idea nació en plena pandemia, en un momento en que todo se detuvo y comenzamos a mirar con más atención lo que consumíamos. Al recorrer las tiendas más cercanas, nos dimos cuenta de algo que nos hizo ruido: no existía una alternativa que mezclara el placer de un candy americano —indulgente, sabroso, reconfortante— con ingredientes que realmente aportaran algo y que dieran la misma sensación de placer.

    Así empezamos, literalmente, en la cocina de nuestra casa. Probamos recetas, investigamos por qué no existían estas opciones, mezclamos ingredientes una y otra vez hasta lograr sabores que de verdad nos representaran. No queríamos algo "saludable pero fome"; queríamos algo que diera ganas de repetir.

    El primer gran paso fue producir 3.000 barritas hechas completamente a mano. Amigos y familiares nos ayudaron a envolver estas 3000 unidades con un envoltorio especial que habíamos hecho, una por una, para llegar a Navidad con nuestras primeras bandejas listas. Partimos con cuatro sabores y, casi sin darnos cuenta, estábamos haciendo nuestro primer estudio de mercado: observar, escuchar y aprender cuál gustaba más a las personas. Así nació Wow Peanut, nuestro primer producto icónico.

    Después vino el desafío más grande: llevar esa idea casera al mundo industrial. Industrializar el proceso sin perder la esencia. Tocamos muchas puertas, formalizamos la empresa y buscamos cómo escalar de forma responsable. No fue fácil, pero en menos de un año ya estábamos vendiendo, facturando y llegando a tiendas saludables. Cuando lanzamos la venta online, hubo una señal que nos emocionó profundamente: más del 80% de quienes compraban, volvían a hacerlo. Ahí supimos que íbamos por el camino correcto.

    ¿Quién puso el capital inicial y quién te financia hoy?

    El capital inicial lo pusimos nosotras, las dos socias, Camila Concha Elgart y María Josefina Munita Caminondo. Sin Toyo comenzó con ambas socias empleadas en otro rubro para luego de 2-3 años poder estar 100% en la empresa. Ha crecido de manera orgánica, reinvirtiendo cada peso en el proyecto. Además, ganamos un fondo Impulso Chileno, que fue un gran empujón en momentos clave y una validación importante de lo que estábamos construyendo.

    Tu modelo de negocios:

    Desarrollamos y comercializamos golosinas saludables a través de venta directa, e-commerce y presencia en retail y cadenas especializadas. Nuestro foco está en productos de alta rotación, con una propuesta clara, honesta y una marca cercana, que conversa con las personas.

    Actualmente estamos en Unimarc, Farmacias Knop, Farmacias Ahumada, Farmacias Salcobrand, Aramark, Newrest, y diferentes puntos de venta de Arica a Punta Arenas.

    Tu público objetivo:

    Nuestro público objetivo son personas que disfrutan comer rico y que buscan tomar decisiones más conscientes en su día a día. Nos dirigimos principalmente a consumidores de los segmentos ABC1 y C2, que valoran la calidad de los ingredientes y la propuesta de marca. Sin Toyo conecta especialmente con jóvenes y adultos entre 25 y 45 años, incluyendo padres y madres jóvenes y profesionales activos, así como también con adultos que han reducido el consumo de azúcar o lácteos, pero no quieren renunciar al placer de un buen dulce. Más que un perfil rígido, nuestro público comparte una actitud: personas informadas, curiosas y abiertas a nuevas alternativas, que quieren disfrutar sin sacrificar su salud.

    ¿Quién/quiénes son tu competencia?

    Competimos con el candy tradicional y con marcas saludables. Nuestro diferencial está en un espacio donde aún hay pocas alternativas: golosinas saludables que realmente saben a golosina.

    Tres pasos claves que diste:

  • Pasar de lo artesanal a lo industrial
  • Salir de tiendas de nicho y llegar a retail
  • Validar el producto a través de la recompra real de las personas
  • Tu misión (lo que tienes que aprender)

    Reemplazar las golosinas tradicionales por nuestras alternativas elaboradas con ingredientes funcionales, que permitan disfrutar el sabor y el antojo de siempre de manera consciente, transformando el consumo cotidiano en una experiencia rica, simple y cercana.

    Tu propósito (lo que quieres lograr):

    Que Sin Toyo esté presente en toda la cadena nacional y, en el mediano plazo, también a nivel internacional, cambiando la forma en que entendemos las golosinas, crear un nuevo nicho de golosinas saludables en los supermercados y tiendas.

    ¿Cuáles son los mayores riesgos que enfrenta Sin Toyo?

    La volatilidad de los costos, los desafíos de la escala productiva a medida que crecemos.

    ¿Qué mercado apuntas conquistar?

    Primero el mercado nacional y luego el internacional.

    ¿A quién admiras?

    Admiramos a personas y marcas que han logrado cambiar industrias completas, como Deliciously Ella, un proyecto que nació desde recetas caseras y hoy es una marca global de alimentación consciente. También nos inspiran referentes de la nutrición como Walter Willett, que promueven una alimentación basada en ingredientes funcionales, y una relación simple, consciente y positiva con la comida.

    Cómo te ves en cinco años:

    Como una marca chilena consolidada, reconocida por innovar en el mundo del candy saludable y por demostrar que comer rico y comer mejor sí pueden ir de la mano.

    Empresa chilena preferida

    La marca de anteojos sustentables Karün, por su capacidad de construir una marca con impacto real, basada en la economía circular, el cuidado del medio ambiente y el trabajo colaborativo con comunidades locales. Admiramos cómo han demostrado que es posible escalar, innovar y competir a nivel global.

    Chile, ¿es un buen país para invertir?

    Chile es un buen lugar para emprender e invertir: cuenta con consumidores cada vez más informados y exigentes, talento local y un ecosistema que ofrece oportunidades reales de crecimiento. Al mismo tiempo, existen desafíos que invitan a seguir mejorando, especialmente en el ámbito de la alimentación. Hoy el país enfrenta altos índices de obesidad, en gran parte asociados al consumo de comida rápida y snacks con calorías vacías. Creemos que ahí existe una gran oportunidad: aportar con alternativas más conscientes, sin perder sabor ni disfrute, y ser parte activa de un cambio cultural que ya comenzó.

    ¿El Estado es un buen facilitador o un obstáculo para tu negocio?

    Puede ser ambas cosas. Existen apoyos muy valiosos, pero también procesos que podrían simplificarse para facilitar el crecimiento de los emprendimientos.

    Tus máximas son:

  • Hacer las cosas bien, aunque tome más tiempo.
  • No sacrificar sabor por salud.
  • Crecer con propósito, coherencia y convicción.
  • Reseña de las fundadoras

  • Sin Toyo fue fundada por dos socias convencidas de que el antojo también puede ser saludable, y de que las grandes ideas muchas veces nacen en una cocina, con ganas, trabajo en equipo y mucha perseverancia.
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