Lejos de los reconocidos valles pisqueros del norte de Chile, del potente mercado estadounidense y de cualquier vínculo cultural fuerte, un país de Europa Central se transformó en el principal destino internacional del pisco chileno.
Con una comunidad chilena que no supera las 220 personas, la República Checa se ha consolidado silenciosamente como el mayor destino del destilado nacional en el mundo.
El fenómeno no es circunstancial no responde a un solo año excepcional, pues desde 2021 mantiene esa posición y antes de eso se ubicaba en el podio.
Incluso en un escenario de auge del comercio exterior, donde los principales "distintivos" chilenos —como el cobre y el salmón— se dirigen mayoritariamente a los mercados chino y estadounidense, aparece el mercado checo absorbiendo una parte relevante del pisco chileno, desplazando a destinos históricos y consolidándose como el principal ancla exportadora del sector.
Por ejemplo, en 2025, los envíos de pisco y aguardiente chilenos a ese mercado alcanzaron 222.300 litros, por un valor FOB de US$1,21 millones, situando nuevamente a la República Checa como el mayor comprador del destilado nacional, por delante de China, Estados Unidos y Alemania, de acuerdo con cifras del Servicio Nacional de Aduanas y Odepa.
E 28% del total del volumen exportado de pisco chileno se fue a República Checa el año pasado.
El vínculo
La relación diplomática entre Chile y la República Checa se inició el 19 de julio de 1924, con el otorgamiento del beneplácito al enviado chileno Francisco Rivas Vicuña, marcando el inicio de un vínculo que, con el paso de las décadas, ha ido ganando densidad política y comercial.
Dicha relación se fortaleció en 2003, con la firma del Acuerdo de Asociación Chile–Unión Europea, que permitió establecer un marco más sólido para las relaciones comerciales entre Chile y los países de la UE, incluida la República Checa.
Uno de los hitos clave entre ambas naciones en torno al pisco ocurrió en agosto de 2006, cuando diez países rechazaron la solicitud de Perú para registrar de forma exclusiva la Denominación de Origen Pisco ante la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI).
*El Mercurio*
De manera llamativa, entre ese grupo se encontraban Eslovaquia, Francia, Hungría, Italia, Portugal y la República Checa, que presentaron una Declaración de Denegación de Protección, argumentando que dicho registro constituiría un obstáculo para el uso de la denominación "pisco" por productos originarios de Chile, protegidos en virtud del Acuerdo de Asociación Económica entre Chile y la Unión Europea.
Este respaldo jurídico y comercial "sentó" las bases para el posterior llegada del pisco chileno en el mercado europeo.
Liderazgo sostenido desde 2021
En concreto, las cifras de Odepa muestran que la República Checa pasó a liderar las exportaciones de pisco chileno en 2021, desplazando a España, que había sido el principal mercado en 2020. Desde entonces, el país se ha mantenido como el mayor comprador tanto en volumen como en valor.
Ahora bien, los envíos de pisco no tienen un peso relevante en la canasta exportadora chilena. 2025, las exportaciones totales de pisco y aguardiente alcanzaron 790 mil litros, por un valor FOB de US$5,2 millones, lo que representó una caída de 11,2% en volumen y de 2,1% en valor respecto de 2024, según el Boletín del vino, pisco y mosto de Odepa (enero de 2026).
*El Mercurio*
Pese a este retroceso general, la República Checa mantuvo el primer lugar como destino.
No obstante, la evolución de los precios ha sido clave para sostener el valor exportado. En 2025, el precio promedio del pisco chileno alcanzó cerca de US$6,7 por litro, el nivel más alto de la serie histórica, lo que permitió compensar parcialmente la menor cantidad de litros exportados.
Relación comercial
El posicionamiento del pisco se enmarca en una relación comercial bilateral en expansión.
Según cifras de la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales (Subrei), las exportaciones chilenas hacia la República Checa pasaron de US$10 millones en 2015 a US$17 millones en 2025, lo que representa un aumento de 70% en la última década. Lejos, en todo caso, de ser un socio comercial relevante.
El intercambio comercial entre Chile y la República Checa cerró 2024 con un flujo total de US$143 millones, consolidando una relación bilateral de tamaño acotado, con un crecimiento promedio anual de 2% entre 2019 y 2024, según datos de la Subrei.
Entre los principales productos exportados destacaron las mezclas de vinos tintos con denominación de origen, que lideraron los envíos con US$3,6 millones, seguidas por medicamentos preparados (US$2,6 millones), vinos blancos en distintos formatos (US$1,9 millones cada uno) y filetes congelados de salmón del Pacífico (US$1,7 millones).
*EFE*
Por el lado de las importaciones desde la República Checa, Chile registró compras por US$124 millones (CIF) en 2024, con un crecimiento promedio anual de 1,2% en los últimos cinco años. Las importaciones superaron ampliamente a las exportaciones, manteniendo un déficit estructural en la balanza comercial bilateral, que cerró 2024 con un saldo negativo para Chile de US$98 millones.
El principal ítem importado fueron los alimentos para perros y gatos, con US$13,4 millones, seguidos por aeronaves de mediano tamaño (US$7,6 millones), equipos eléctricos para control y distribución de energía (US$6,5 millones) y automóviles de turismo en distintos rangos de cilindrada, que en conjunto superaron los US$10 millones.