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El verano como punto de partida: Estrategias para que las pymes pueden ordenar su gestión antes de marzo

Digitalización, revisión de procesos y foco en áreas críticas son algunas de las acciones que permiten transformar los meses estivales en una ventaja competitiva.

28 de Enero de 2026 | 16:15 | Portal Pyme
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Para muchas pequeñas y medianas empresas, el verano puede ser un período en el que baja la intensidad operativa. Las vacaciones, la menor demanda de productos o servicios o la reducción de actividades generan un escenario distinto al resto del año.

Sin embargo este período puede transformarse en una oportunidad clave para ordenar la gestión interna y preparar el negocio para enfrentar el año con mayor claridad y control.

En esa línea, Julio Guzmán, CEO de AgendaPro, explica que el verano entrega un espacio relevante para reorganizar la operación. “El verano es una oportunidad para tomar distancia del día a día y observar el negocio con mayor claridad. Con menor carga operativa, las pymes pueden ordenar agendas, revisar flujos de trabajo y detectar ineficiencias que durante el año pasan desapercibidas”, señala.

De la misma forma, Matías Montero, administrador de empresas, recalca que “este período permite hacer ajustes con mayor calma, priorizar lo realmente importante y preparar la operación para los meses de mayor demanda. Aprovechar el verano para ordenar procesos y definir objetivos claros ayuda a iniciar el año con mayor control y una gestión más eficiente”.

Menos presión y mayores oportunidades


Uno de los principales beneficios de este período es la disminución de la presión operativa. Al haber menos urgencias, se facilita el análisis profundo de cómo se están haciendo las cosas y si los recursos están siendo bien utilizados.

“Durante los meses de verano suele haber menos urgencias y menor volumen de trabajo, lo que permite analizar procesos sin la presión de la operación diaria. Esto facilita tomar decisiones estratégicas con mayor perspectiva, evaluar qué funciona y qué no, y hacer ajustes graduales antes de que el ritmo del año se intensifique”, agrega Guzmán.

De ahí que, complementa el representante de Agenda Pro, es que “es un buen momento para centralizar información, digitalizar procesos y definir prioridades claras para el resto del año, sentando bases más sólidas para crecer con orden”.

Montero comparte esta opinión y señala que “en tiempos de mayor calma es importante aprovechar las oportunidades que nos generan estos espacios. Es posible evaluar acciones, revisar equipos y definir los objetivos que tendrá la empresa durante el año”.

Prioridades claras para generar orden


Al momento de reorganizarse, no todas las áreas requieren el mismo nivel de intervención. De acuerdo con los expertos, es recomendable comenzar por los aspectos que generan mayor impacto con cambios acotados, especialmente en términos de orden y control.

“Empieza por lo que más impacto genera con menos esfuerzo: tu agenda, tus clientes, tus pagos”, dice Guzmán, quien hace énfasis en digitalizar procesos y “reducir tareas manuales” para “tener el control de tu caja” lo que permite un “orden inmediato. Y si además mejoras la experiencia del cliente, el efecto se multiplica. Porque lo que simplificas hoy, te da tiempo para crecer mañana”.

En ese sentido, la reorganización estival suele ir de la mano con la digitalización de procesos. “Hay decisiones que cambian el juego: automatizar tareas repetitivas, ordenar tu flujo de caja, digitalizar tu agenda o tener reportes que hablen claro”, sostiene Guzmán.

Montero refuerza la idea y afirma que focalizarse en estos puntos “permite obtener resultados rápidos sin necesidad de transformaciones complejas. Cuando la información está ordenada y los procesos básicos funcionan bien, la toma de decisiones se vuelve más ágil y la pyme gana estabilidad para enfrentar el resto del año”.

El rol del equipo


Otro aspecto clave en este proceso es el involucramiento de los equipos de trabajo. Si bien el verano es un período de descanso para muchos colaboradores, los especialistas recomiendan aprovechar este tiempo para planificar mejoras, sin afectar el derecho al descanso.

“Reorganizar no significa exigir más. Significa pensar mejor. Involucra al equipo desde la empatía: pide ideas, comparte objetivos y planifica mejoras para después del descanso”, plantea el ejecutivo. De esta forma, el proceso se vuelve colaborativo y aumenta la probabilidad de una implementación exitosa durante el año.

En esa línea, Guzmán cierra señalando que “cuando todos entienden el “por qué” y el “para qué”, el compromiso nace solo. La clave está en hacerlo juntos, sin presión, y con propósito”.
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