Esta mañana el Banco Central dio a conocer el Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) de diciembre, que fue mejor a lo que esperaba el mercado y llegó a 1,7%.
"Este Imacec nos permite ver el año completo, en que se ve que nuestra economía creció 2,3% este año 2025", dijo el ministro de Hacienda, Nicolás Grau, tras conocer los números.
"La economía chilena se está expandiendo de forma sostenida, lo que ha sido un objetivo permanente durante esta administración", dijo también.
Pero esa mirada sobre el crecimiento -y sobre el legado económico en general- no es compartida por una parte importante de los expertos, que reprochan al Gobierno, precisamente, el PIB con el que concluirá la administración.
Es que este, de corroborarse los datos, registrará un crecimiento de 1,9% durante su periodo; el segundo peor desde el regreso a la democracia, solo superado por Bachelet II, que terminó con 1,7%.
El déficit fiscal y la situación por la que atraviesa el mercado laboral son otros de los ítems sobre los cuáles ponen énfasis los economistas.
Crecimiento "al debe"
Juan Ortiz, académico del OCEC UDP es de aquellos que piensan que el crecimiento durante la administración del Presidente Gabriel Boric no fue suficiente.
"Es poco", dijo a Emol. "Durante buena parte del Gobierno el crecimiento económico no fue un elemento central dentro de la política económica. Creo que aquí el elemento negativo fue que el crecimiento económico se dejó de dar como la variable clave", recordó.
Dice considerar que, en el ámbito económico, es la variable "más negativa". "Más allá de la cifra o el crecimiento que ha sido por debajo de un promedio respecto de años previos", sostiene.
"Tampoco se han visto señales muy evidentes de medidas procrecimiento en forma significativa. Obviamente hubo un cambio en el relato (…) pero en el caso del crecimiento la parte es más negativa que positiva, porque poco se hizo en el principio".
"Seguimos con un crecimiento bastante acotado, bastante limitado (…) hay un punto al debe sin lugar a dudas", concluye.
Una mirada crítica sobre el crecimiento es la que también tiene el exdirector de la Dipres y académico de la Universidad de los Andes, Matías Acevedo.
"En una segunda etapa, el crecimiento pasó a ser un eje más relevante para el Presidente, lo que se reflejó en la convocatoria a un comité de ministros enfocado en esta materia. Sin embargo, este giro fue tardío e insuficiente, por lo que no se alcanzaron a ver todos los efectos que podría haber tenido una prioridad temprana del crecimiento", asegura.
"El crecimiento promedio del período se ubica en torno al 1,8%, una cifra baja en relación con los últimos gobiernos y por debajo de lo que Chile podría aspirar", indica además.
Pero sus ojos no solo están puestos en lo que ha ocurrido con el avance del PIB. "En el ámbito fiscal, el incumplimiento del cierre fiscal constituye una mala noticia, derivada de una sobreestimación de ingresos que fue anticipada por el mercado, pero no corregida por el Ministerio de Hacienda. La deuda no se estabilizó por una gestión fiscal más sólida, sino por factores externos como el mayor PIB nominal asociado al dinamismo de la minería y al efecto del tipo de cambio", asevera.
Para Pablo Müller, académico de la Facultad de Administración y Negocios de la U. Autónoma, "ya transcurrido casi todo el Gobierno, persisten debilidades en inversión y crecimiento tendencial, reflejando incertidumbre regulatoria y lenta reactivación productiva".
"El desafío sigue siendo combinar responsabilidad fiscal con incentivos efectivos a la inversión privada sostenida nacional", asegura.
Mientras, Cecilia Cifuentes, directora del Centro de Estudios Financieros del ESE, dice que "lo más negativo es tres años de incumplimientos significativos de las metas fiscales". Esto, recalca, además de "el comportamiento del mercado laboral".
"Lo que estamos viendo es que el acceso al mercado laboral, para los sectores menos calificados, más vulnerables, se ha hecho mucho más difícil", asegura.
Qué esperar para los próximos años
Acevedo sostiene que "en los próximos años, el escenario inicial para el próximo gobierno podría ser más favorable, con un viento de cola positivo en términos de inversión y un impulso relevante proveniente del auge del cobre y otros minerales".
"Sin embargo -advierte- para que ese crecimiento se sostenga en el tiempo será clave avanzar en reformas estructurales a partir del segundo año de gobierno, especialmente en materia de permisos, rebaja tributaria a las empresas y reforma del Estado. Si estos cambios no se concretan, existe el riesgo de una mayor judicialización de proyectos, particularmente por razones medioambientales, lo que podría limitar el crecimiento en el mediano plazo".
Müller, por su parte, señala que en "los próximos años, la economía chilena enfrentará un escenario de crecimiento moderado, condicionado por inversión aún cautelosa y entorno externo volátil".
"No obstante -complementa- menores presiones inflacionarias y tasas más bajas podrían favorecer consumo e inversión. La clave estará en reformas que entreguen certezas regulatorias, impulsen productividad y consoliden sostenibilidad fiscal, permitiendo retomar trayectorias de crecimiento más dinámico y estable".
Cifuentes destaca en tanto el contexto internacional.
"Estamos viviendo en un contexto muy incierto en lo externo; estamos viendo este cambio en la geopolítica que es bien profundo (…) hay elementos en el contexto externo que son negativos, sin embargo elcambio de gobierno ha generado una expectativa positiva (…) eso debiera generar un entorno un poco mejor", dice.