La creciente complejidad del mercado laboral global ha obligado a replantear los criterios tradicionales de empleabilidad. Hoy, contar con un título profesional ya no resulta suficiente para destacar en procesos de selección cada vez más competitivos y digitalizados.
En este contexto, un nuevo estudio internacional pone el foco en un factor hasta ahora subestimado: la certificación verificable de competencias socioemocionales.
Así lo plantea el informe global “Soft Skills y Empleabilidad”, elaborado por EASEC (European Accreditation of Soft Skills & Employability Competencies), que analiza la relación entre habilidades transversales y acceso al empleo en regiones como Europa, Asia-Pacífico y América Latina.
El documento concluye que competencias como la comunicación, el pensamiento crítico y la adaptabilidad se han transformado en elementos estructurales para la inserción laboral, especialmente entre jóvenes y egresados recientes.
No obstante, el estudio advierte una brecha persistente entre lo que las empresas declaran necesitar y lo que los postulantes logran demostrar en los procesos de selección. Si bien los empleadores valoran este tipo de habilidades, la falta de mecanismos objetivos para acreditarlas limita su impacto real en las decisiones de contratación.
En ese escenario, la certificación aparece como una herramienta clave para reducir las asimetrías de información del mercado laboral. Isaías Sharon, Director de Relaciones Institucionales de EASEC, subraya que “la empleabilidad ya no depende únicamente del título académico o del área de estudios, sino de la capacidad de demostrar competencias relevantes de forma clara, verificable y comparable. El desafío para las instituciones de educación superior y formación técnica ya no es solo formar estas competencias, sino certificar su contribución real al mundo del trabajo mediante indicadores objetivos y medibles”.
Mayor visibilidad en plataformas laborales
Uno de los resultados más relevantes del informe está relacionado con el impacto de las credenciales digitales en la visibilidad profesional. Según el estudio, los perfiles que incorporan señales verificables de validación de competencias alcanzan hasta cuatro veces más interacciones y registran un 60% más de visualizaciones en plataformas digitales de empleo y redes profesionales.
Este efecto, explica Sharon, no es casual. “El informe advierte que las credenciales genéricas o basadas en auto-declaración tienen un efecto muy limitado. En cambio, aquellas certificaciones apoyadas en estándares internacionales permiten traducir el aprendizaje a un lenguaje que el mercado laboral entiende, reduciendo las asimetrías de información que afectan especialmente a los jóvenes en sus primeras etapas profesionales”.
De acuerdo con el análisis, este tipo de certificaciones facilita la comparación entre candidatos y entrega mayor certeza a los reclutadores, especialmente en entornos donde los procesos de selección se realizan de forma remota o automatizada.
Un desafío estratégico para América Latina
El estudio también aborda el impacto de esta tendencia en América Latina, una región marcada por altos niveles de informalidad laboral y dificultades persistentes en la inserción de jóvenes al mercado formal. En este contexto, EASEC plantea que la certificación de competencias socioemocionales puede convertirse en un elemento diferenciador clave.
“En Latinoamérica, certificar las soft skills bajo marcos internacionales puede actuar como un diferenciador potente, fortaleciendo la conexión entre educación y empleo tanto a nivel local como internacional. Avanzar hacia modelos de certificación rigurosos mejora la transparencia y permite que las decisiones de contratación se basen cada vez más en evidencia confiable y comparable”, concluye Isaías Sharon.