Durante 2025, el mercado de las motocicletas en Chile logró retomar una senda de crecimiento, impulsado principalmente por la expansión de marcas de origen chino y por una demanda cada vez más orientada al transporte urbano.
Sin embargo, pese al repunte en las ventas, la motocicleta continúa teniendo un peso marginal dentro del sistema de transporte nacional.
Según cifras de la Asociación Nacional de Importadores de Motocicletas (ANIM), las motos representan apenas el 3,9% del parque vehicular del país, con una relación de una motocicleta por cada once automóviles nuevos vendidos, una de las tasas más bajas de América Latina.
Recuperación
En concreto, durante el año pasado se comercializaron 28.594 motocicletas a nivel nacional, lo que implicó un crecimiento de 5,3% respecto de 2024. Se trata de un nivel muy inferior al registrado durante el boom de la pandemia, período en que las ventas alcanzaron un peak cercano a 68 mil unidades anuales.
El leve repunte de 2025 estuvo respaldado por un fuerte aumento de las importaciones, que totalizaron 40.381 unidades, un 47% más que el año anterior, lo que permitió renovar de manera significativa la oferta disponible en vitrinas y concesionarios.
Dominio chino
El actual crecimiento del mercado está estrechamente ligado al predominio de fabricantes asiáticos.
China concentra el 59% de las motocicletas importadas, seguida por India, con un 23%, desplazando en volumen a las marcas tradicionales de Japón y Estados Unidos.
"El 87% de las motos que se venden en Chile son de cilindrada baja, es decir, de 250 cc o menos", explicó Cristián Reitze, presidente ejecutivo de ANIM, en conversación con El Mercurio, al destacar que la oferta se ajusta a un usuario que prioriza precio y eficiencia.
Este fenómeno ha permitido ampliar el acceso a la motocicleta, pero también ha consolidado su posicionamiento como un vehículo funcional más que recreativo.
Impacto migrante
El desglose por segmento confirma esta tendencia. Las motocicletas de uso calle concentran cerca del 86% de las ventas, lideradas por las motos urbanas (9.183 unidades), seguidas por las multipropósito (8.234) y las scooters (3.586). Más atrás se ubican las deportivas de calle (2.432) y las chopper (1.282).
Este giro hacia la movilidad cotidiana tiene, además, un componente demográfico. Desde el gremio destacan el impacto de la inmigración, particularmente de ciudadanos venezolanos y colombianos.
"Para ellos, la motocicleta es parte de su paisaje de movilidad desde siempre. Siempre hubo una moto en su casa; es como un refrigerador: llegan y lo primero que hacen es comprar una", comenta Reitze.
Desde el punto de vista geográfico, la Región Metropolitana concentra el 66% de las ventas, con 18.966 registros. Le siguen Valparaíso (1.560), Coquimbo (1.543) y Biobío (1.400), zonas donde la motocicleta se ha consolidado como un aliado para trayectos cortos e interurbanos.
En el resto del país, el comportamiento es más heterogéneo, con avances graduales y volúmenes aún acotados, lo que evidencia un desarrollo desigual del mercado a nivel territorial.
En cuanto a los nichos específicos, el segmento off-road (todoterreno) mantiene un 7% de las ventas, con 2.101 unidades (1.199 de cross y 902 de enduro). Las cuatrimotos (ATV) sumaron 1.765 ventas, con un perfil mayoritariamente funcional: 1.633 modelos multipropósito frente a solo 132 deportivos.
El segmento menos comercializado, según la asociación, corresponde a los UTV (vehículos utilitarios todoterreno), con apenas 11 unidades vendidas en el año, una cifra residual que termina por consolidar a la motocicleta como un vehículo urbano por excelencia.