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Gestión de crisis en las empresas: ¿Cómo enfrentar situaciones complejas y tomar decisiones bajo presión?

Expertos advierten que anticipar riesgos, liderar equipos y comunicar con claridad son competencias cada vez más valoradas en un entorno marcado por la incertidumbre.

09 de Febrero de 2026 | 16:04 | Patricio Gutiérrez
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En la actualidad, el mundo laboral debe enfrentar distintas variables que condicionan su crecimiento y sostenibilidad. Incertidumbre económica, cambios tecnológicos acelerados y eventos imprevistos pueden afectar tanto a los mercados como a las organizaciones. De ahí que la gestión de crisis se ha transformado en una competencia clave para las empresas.

Desde contingencias operativas y financieras hasta crisis reputacionales o sanitarias, la capacidad de reaccionar con rapidez y mantener la calma se ha vuelto determinante para la continuidad del negocio.

Las organizaciones ya no solo enfrentan crisis esporádicas, sino que deben convivir con un entorno volátil, donde la toma de decisiones bajo presión es cada vez más frecuente. En este contexto, el liderazgo y la preparación de los equipos directivos adquieren un rol central, especialmente cuando se trata de minimizar impactos, resguardar la confianza y proteger la reputación corporativa.

Según explica Caio Arnaes, Director Asociado de Robert Half Chile, contar con habilidades de gestión de crisis es hoy una necesidad estratégica para las empresas. “Las habilidades de gestión de crisis son fundamentales para las empresas, ya que ofrecen caminos para solucionar asuntos críticos, que pueden llegar a afectar el éxito de la organización o, incluso, su supervivencia”, señala.

Esta relevancia también se refleja en las tendencias del mercado laboral. De acuerdo con una encuesta realizada por Robert Half, la experiencia en gestión de crisis figura entre las más valoradas para cargos de alta responsabilidad. “Según el sondeo, la transformación digital (69%), de la fuerza laboral (46%) y la gestión de crisis (39%) son el tipo de experiencia más importantes con miras a la próxima década”, detalla Arnaes.

Los impactos de una crisis mal gestionada


El impacto de una crisis mal gestionada puede ser profundo y transversal. No solo puede afectar la operación diaria de una empresa, sino también su imagen pública, su situación financiera y su relación con clientes, colaboradores y proveedores. En ese sentido, el rol de los líderes resulta clave para anticipar riesgos y actuar de manera oportuna.

Un profesional con buena gestión de crisis tiene capacidades para anticipar riesgos, mediante su liderazgo y toma de decisiones. Eso hace posible proteger la reputación, minimizar daños operativos y garantizar la continuidad del negocio ante imprevistos de todo tipo”, afirma el especialista.

Agrega que estas competencias permiten definir medidas de forma rápida, evitando impactos negativos y resguardando factores sensibles para la organización, como los aspectos legales, financieros y de competitividad.

{SUB Mantener la calma

Más allá de la experiencia técnica, uno de los mayores desafíos en escenarios críticos es mantener la calma, tanto a nivel personal como al liderar equipos de trabajo. La presión, la falta de información completa y la urgencia por responder pueden afectar la calidad de las decisiones si no se cuenta con las habilidades adecuadas.

En este punto, Arnaes subraya que, “aquí radican factores como las habilidades blandas, que son altamente valoradas, y condiciones de liderazgo ya que son claves para conducir procesos de este tipo. Dentro de este aspecto, es importante demostrar cualidad para el manejo del estrés, evaluación del escenario, priorización y jerarquización, toma de decisiones, proactividad, adaptabilidad, flexibilidad, así como el impacto que genera el manejo en el equipo de trabajo”.

Manejo comunicacional y transparencia


Otro elemento central en la gestión de crisis es la comunicación. En situaciones de alta tensión, una estrategia comunicacional deficiente puede amplificar los problemas y generar desconfianza, tanto al interior de la organización como hacia el exterior. Por el contrario, una comunicación clara y transparente puede contribuir a reducir la incertidumbre y ordenar los procesos.

“La comunicación clara y la transparencia son pilares fundamentales en la gestión de crisis porque inciden en la construcción de confianza, reducción de la incertidumbre y prevención de rumores. Además, fortalecen la credibilidad organizacional al asumir responsabilidades”, sostiene Arnaes.

Añade que “ofrecer y demostrar capacidades de este tipo no solo son bien vistas durante los procesos de selección, sino que también son habilidades fundamentales para quienes están desempeñando algún cargo de toma de decisiones, ya que permiten proyectar una carrera a través de una promoción o ascenso”.

Recomendaciones para enfrentar crisis


Si bien no existen recetas únicas para enfrentar escenarios críticos, las organizaciones valoran a los líderes que son capaces de responder de manera efectiva, reduciendo al máximo los impactos negativos. La experiencia, el criterio y la capacidad de análisis se transforman en factores diferenciadores al momento de atravesar una crisis.

“Las empresas valoran líderes que sean capaces de asumir este tipo de responsabilidades generando el menor impacto posible. Dentro de esa lógica, la clave incluye detectar el problema, visualizar posibles escenarios y tomar decisiones tendientes a resolver el asunto con eficiencia”, sentencia Arnaes.
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