El show de medio tiempo de Bad Bunny en el Super Bowl no solamente fue un hito para la cultura latinoamericana, también dejó una serie de cifras que confirman su impacto global.
De acuerdo con las cifras publicadas por el holding de medición de audiencia de medios, Nielsen, el show del ganador del mejor álbum del año en los premios Grammy promedió 128,2 millones de espectadores en EE.UU., superando incluso el promedio general del partido, que alcanzó 124,9 millones y se convirtió en el segundo programa más visto en la historia del país.
Más allá del rating televisivo, el fenómeno explotó en plataformas digitales, por ejemplo, de acuerdo con datos de NBC Sports, la conferencia de prensa previa al show acumuló 68 millones de visualizaciones en 48 horas, mientras que el consumo total en redes sociales del medio tiempo alcanzó un récord de 4.000 millones de vistas en 24 horas, un 137% más que el año anterior.
En paralelo, CNN detalló que la transmisión en español por Telemundo promedió 3,3 millones de espectadores, cifra que subió a 4,8 millones durante el show del artista urbano, convirtiéndose en el medio tiempo en español más visto en la historia.
Asimismo, el impacto también se reflejó en la música, Pues Apple Music informó que las reproducciones del artista se multiplicaron por siete inmediatamente después del espectáculo y en España, las escuchas en Spotify subieron 85%, consolidando el efecto rebote internacional.
Incluso marcas que no estuvieron durante el evento se beneficiaron. Bleacher Report consignó que Duolingo, app destinada al aprendizaje gratuito de idiomas, y que optó por campañas alternativas en playoffs y redes sociales, registró un alza de 35% en lecciones de español semana contra semana tras la actuación.
El negocio del Super Bowl
El contexto económico también fue histórico, aunque el cantante puertorriqueño no recibió ninguna asignación monetaria por su presentación en el medio tiempo, La NFL solo paga a los músicos y bailarines los salarios mínimos establecidos por los sindicatos del sector del entretenimiento, que suele rondar los US$1.000 diarios.
Las camisetas de Zara como la que vistió el cantante pop Bad Bunny durante el Super Bowl han aparecido en plataformas de reventa, pues estas fueron distribuidas internamente entre trabajadores de Inditex con un mensaje de agradecimiento del artista y aparecieron horas después en plataformas como Vinted y eBay con precios que alcanzaron los US$35.000.
El cantante complementó su atuendo con un reloj Royal Oak de Audemars Piguet, modelo automático con esfera de malaquita en oro amarillo de 18 quilates, valorado en US$75.700, y un pendiente de diamante natural coordinado con la plataforma vinculada a De Beers.
Por otra parte, según Forbes, el Super Bowl fue el más rápido en agotar su inventario publicitario, NBC vendió todos los espacios antes del inicio de la temporada regular. Los avisos de 30 segundos alcanzaron un piso de US$8 millones, con ubicaciones premium que llegaron a US$10 millones.
En apuestas, la plataforma Kalshi registró US$1.000 millones en transacciones, mientras que la American Gaming Association estimó US$1.760 millones en plataformas reguladas. El área de la Bahía de San Francisco, sede del evento, habría generado US$500 millones en actividad económica por la llegada de unos 100 mil visitantes.
Polémicas
La actuación no estuvo exenta de controversias. Algunos congresistas republicanos como Randy Fine, Andy Ogles y Mark Alford exigieron multas y revisiones de licencias a La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) contra la NFL, NBC y Bad Bunny, alegando "groserías" en las letras (traducidas al inglés) y "depravaciones", comparándolo incluso con el incidente de Janet Jackson en 2004.
El mismo Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fue critico del show, catalogándolo como "uno de los peores de la historia". "Nadie entiende una palabra de lo que dice este tipo, y el baile es repugnante, especialmente para los niños pequeños que lo ven en todo Estados Unidos y en el resto del mundo", dijo el mandatario.
En contraste, el Presidente de Chile, Gabriel Boric, afirmó que el show fue "un acto geopolítico", destacando el mensaje de unidad latinoamericana transmitido durante la presentación. La Presidenta de Mexico, Claudia Sheinbaum también tuvo palabras para el show "muy interesante y muchos símbolos. Y en efecto, el mejor antídoto contra el odio es el amor", dijo.