Una fallida estimación de los ingresos que Corfo proyectaba recibir en 2025 por los contratos de litio del Salar de Atacama —calculados originalmente con un precio del carbonato entre US$13.000 y US$15.000 la tonelada, pero que finalmente cayó a un rango de US$8.900 a US$10.000— generó una brecha que obligó a la corporación a cubrir un diferencial de US$387 millones para completar los US$737 millones que debía traspasar al fisco según la Ley de Presupuestos; como los ingresos efectivos solo permitieron transferir US$349 millones, el Ministerio de Hacienda solicitó el cumplimiento íntegro del monto, lo que llevó al Consejo de Corfo a autorizar en diciembre la venta de activos financieros por $225.500 millones, la liquidación de inversiones transitorias por $80.000 millones y la transferencia de $49.776 millones por reembolsos de operaciones con bancos multilaterales, sumando en total $354.843 millones (equivalentes a los US$387 millones requeridos), operación que no incluyó la venta de participaciones en empresas pero que representaría cerca del 10% de los activos financieros de la institución —cuyo patrimonio bordea los US$3.000 millones— y que, si bien no tendría impacto inmediato en sus programas según su vicepresidente ejecutivo, sí afecta su planificación financiera de mediano y largo plazo.
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