El traspaso que el año pasado hizo Corfo a las arcas fiscales, por el que tuvo que vender activos, no es visto con buenos ojos por una parte de los economistas, quienes hablan de un debilitamiento del "rol estratégico" de la entidad y de "costos" al desarrollo productivo.
En concreto, la institución -para una entrega de US$3.888 a Hacienda, para cuadrar el presupuesto- debió vender bonos por US$236 millones. Y sacar recursos de la "liquidación de inversiones trasnitorias" y el reembolso de operaciones con bancos.
Dicha decisión fue visada por casi todo el Consejo, salvo el vicepresidente ejecutivo, José Miguel Benavente, quien se abstuvo a la hora de votar.
El total de lo que entregó la corporación el año pasado al Gobierno fue de US$737 millones, los que, precisamente tuvieron que completarse con los montos expuestos, debido a los ingresos del litio menores a lo que se había proyectado.
Las críticas de economistas
La economista Michèle Labbé es tajante. Según comentó a El Mercurio, es "absolutamente normal" que hayan más o menos ingresos por el litio. Pero lo que no es normal, señala, es que se le pida a Corfo vender activos financieros para cubrir esa diferencia de ingresos.
"Cuando Corfo tiene que vender activos financieros, al final el ingreso del Gobierno Central no se ve afectado (...). En el fondo, se está escondiendo", dice. Y agrega: "En vez de sacarlo de ese bolsillo que es visible, lo saca de un bolsillo escondido".
"Para mí, es un maquillaje del presupuesto", indica, también al medio citado, la economista de LyD, Macarena García. "Se está descapitalizando Corfo para ocultar, en el fondo, la caída de ingresos y no aparecer con un déficit tan elevado", complementa.
García sostiene además que la venta, probablemente, "tenga un costo financiero" para Corfo.
Manuel Reyes, académico de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Andrés Bello, dice que "la discusión no es jurídica, sino de prudencia fiscal y sostenibilidad hacia 2026". Lamenta, en ese sentido, la "estimación errónea del precio del litio que le cuesta a Chile entre dos y tres hospitales de Buin-Paine".
Por su parte, Pablo Müller, académico de la Facultad de Administración y Negocios de la U. Autónoma, dice que la venta "expone a la agencia a presiones fiscales coyunturales que pueden debilitar su rol estratégico futuro en innovación nacional".
Asismimo, asegura que "recurrir a activos de Corfo revela una solución fiscal de corto plazo que traslada costos al desarrollo productivo".
A su juicio, el mecanismo que se utilizó evita "mayor endeudamiento inmediato, pero resulta discutible cuando surge de errores de estimación de ingresos del litio, debilitando confianza en la programación fiscal y mostrando escasa autocrítica institucional del Gobierno central actual".
"Esto es algo que ha ocurrido en el pasado, pero preocupa la magnitud, estamos hablando de cerca del 10% del total de posesión de la Corporación. Además, es muy probable que esta operación tenga costos financieros para Corfo", indica por su parte Alejandro Weber, decano de Economía y Negocios de la USS y exsubsecretario de Hacienda.
Agrega que "es normal que hayan diferencias en las estimaciones de ingresos del fisco por litio, pero otra cosa distinta financiar esas diferencias de ingresos descapitalizando a Corfo. Es en el fondo una forma de maquillar o esconder las malas cifras de ingresos del Gobierno Central. Es como hacerse trampa en le solitario".
"Mejor -dice- sinceremos el déficit y preparemos un plan de trabajo para reducirlo, en vez de tratar de maquillar las cifras".