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Recesiones económicas y su impacto en las pymes: ¿Cómo enfrentar estos períodos?

La caída de las ventas, las restricciones de liquidez y el encarecimiento del crédito son algunos de los efectos que enfrentan las pequeñas y medianas empresas en períodos de recesión. Especialistas advierten sobre la importancia de una gestión financiera oportuna para sostener la continuidad del negocio.

13 de Febrero de 2026 | 14:31 | Patricio Gutiérrez
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Las pequeñas y medianas empresas suelen ser uno de los segmentos más expuestos frente a los ciclos económicos adversos. A diferencia de las grandes compañías, las pymes operan con estructuras más acotadas, menor acceso al financiamiento y una alta dependencia del flujo de caja diario, factores que amplifican los efectos de una recesión económica.

En escenarios de desaceleración o contracción de la actividad, la caída del consumo, el aumento del desempleo y la mayor cautela de empresas y hogares generan un entorno complejo para los negocios de menor tamaño. Esto se traduce en menores ventas, retrasos en los pagos y un aumento de la incertidumbre respecto de la continuidad operacional, obligando a muchas pymes a replantear su estrategia en plazos acotados.

Según explica Pablo Morales, director de la carrera de Contador Auditor de la Universidad de Las Américas, el impacto de una recesión se manifiesta de forma casi inmediata en este tipo de empresas. “Las recesiones económicas impactan a las pymes de manera directa y profunda, principalmente porque operan con márgenes más estrechos y una alta dependencia del flujo de caja que se traduce al día a día”, señala.

El académico añade que durante estos períodos “se observa una caída sostenida en las ventas, mayores retrasos en los pagos de clientes y un aumento en la presión financiera producto del encarecimiento del crédito y de los costos operacionales. Muchas pymes no enfrentan el mayor riesgo por falta de demanda, sino por una gestión financiera insuficiente para adaptarse rápidamente a un entorno económico adverso”.

Priorizar la continuidad por sobre el crecimiento


Uno de los cambios más relevantes que deben enfrentar las pymes en tiempos de recesión es el ajuste de sus objetivos estratégicos. Mientras en períodos de expansión el foco suele estar puesto en crecer, invertir o ampliar mercados, en escenarios de crisis la prioridad pasa a ser la continuidad del negocio.

En ese sentido, Morales subraya que “en un contexto de recesión, la principal estrategia para una pyme es priorizar la continuidad del negocio por sobre el crecimiento”. Esto implica, según detalla, un control exhaustivo de las finanzas y una revisión profunda de la estructura de costos.

El control riguroso del flujo de caja, una revisión profunda de los costos fijos y variables, y la toma de decisiones oportunas respecto a gastos que no generan valor” se vuelven elementos centrales para atravesar estos períodos, explica el experto. A ello se suma la necesidad de anticiparse a posibles problemas de liquidez, renegociar compromisos financieros, fortalecer la relación con proveedores estratégicos y focalizar los esfuerzos en los productos que realmente aportan rentabilidad.

Desde el punto de vista operativo, las pymes que logran sostenerse en contextos recesivos son aquellas que actúan con rapidez y reducen la improvisación. “Las pymes que logran atravesar estos periodos son aquellas que actúan con rapidez y basan sus decisiones en información concreta más que en expectativas de corto plazo”, enfatiza Morales.

Diversificar ingresos y reducir la dependencia


Otro de los desafíos que se hacen evidentes durante una recesión es la alta dependencia que muchas pymes tienen de un número reducido de clientes, canales de venta o líneas de negocio. Cuando alguno de estos se ve afectado, el impacto puede ser significativo.

Para mitigar este riesgo, la diversificación de ingresos aparece como una estrategia clave. Sin embargo, el especialista aclara que este concepto no necesariamente implica cambiar el giro del negocio. “La diversificación de ingresos se vuelve fundamental en escenarios de alta incertidumbre económica, y no necesariamente significa ampliar el giro del negocio, sino profundizar y adaptar la oferta existente”, indica.

Entre las alternativas más habituales se encuentran la exploración de nuevos canales de venta —especialmente digitales—, el ajuste de formatos de productos o servicios y la incorporación de modelos de suscripción o servicios recurrentes. Asimismo, atender segmentos de clientes que antes no eran prioritarios puede contribuir a equilibrar los ingresos.

“Reducir la dependencia de un único cliente, canal o línea de negocio permite disminuir la exposición al riesgo y otorga mayor estabilidad frente a las fluctuaciones del mercado”, sostiene Morales.

Planificación financiera como herramienta estratégica


En períodos de crecimiento, la planificación financiera suele quedar relegada a un rol administrativo. No obstante, durante una recesión se transforma en un elemento central para la toma de decisiones y la sostenibilidad del negocio.

De acuerdo con el académico de la Universidad de Las Américas, “más allá de la sofisticación tecnológica, las herramientas más efectivas son aquellas que permiten anticipar escenarios y tomar decisiones informadas”. En este sentido, la elaboración de flujos de caja proyectados y la construcción de presupuestos flexibles permiten anticipar posibles tensiones financieras antes de que se materialicen.

“El seguimiento de indicadores clave como liquidez, nivel de endeudamiento y punto de equilibrio resulta esencial para detectar riesgos a tiempo. La planificación financiera deja de ser una tarea administrativa y se transforma en un elemento estratégico para la sostenibilidad del negocio”, sentencia el especialista.
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