Ignacia Fernández, ministra de Agricultura.
Aton
Mañana comienza el Año Nuevo Chino, el evento más importante para las cerezas chilenas, un periodo en el que se dispara el consumo de esta fruta en la potencia asiática, dado que es considerada un producto de alto simbolismo, asociado a la prosperidad, el afecto y la confianza durante esta festividad.
En ese contexto, y luego de que la temporada anterior no fuera la peor para la historia del sector, la actual no logró cumplir con las expectativas previas a su inicio y se proyecta que varios productores registrarán cifras negativas en sus balances.
En ese escenario, la ministra de Agricultura,
Ignacia Fernández, abordó el panorama que enfrenta la industria chilena de la cereza en una temporada marcada por dificultades comerciales y logísticas,
señalando que el sector entrará en una etapa de ajustes para sostener su competitividad internacional.
"Chile ha construido en pocos años un liderazgo mundial en cerezas que hoy entra en una etapa de mayor exigencia y consolidación. Este proceso implica ajustar y sofisticar la industria, profundizando la diversificación de mercados y los estándares de calidad que distinguen a nuestra fruta", afirmó a Emol.
Balance preliminar de la temporada
Según el balance preliminar de Frutas de Chile, el volumen exportado se mantuvo en línea con las proyecciones iniciales de 110 millones de cajas, alcanzando a la fecha 113,8 millones de cajas enviadas. Sin embargo, el desempeño comercial estuvo lejos de ser homogéneo.
China volvió a consolidarse como el principal destino, concentrando 98,9 millones de cajas. Con una participación de 87%.
En el balance indicaron que ha sido una temporada "desafiante" por distintos factores.
"Las condiciones climáticas adelantaron la cosecha cerca de 10 días, concentrando una mayor oferta en las primeras semanas de los envíos, a lo que se sumó un Año Nuevo Chino más tardío, que extendió el período de comercialización de la fruta entre el 15 de octubre y el 15 de febrero".
Así, aseguraron que la industria atraviesa una etapa de ajustes, "en la que la coordinación y el trabajo conjunto serán clave para sostener su competitividad, dada la relevancia del sector para la economía del país".
Por último, de acuerdo con la ministra, el desafío es consolidar el liderazgo alcanzado: "El foco es que la industria siga siendo sostenible y competitiva en el tiempo", afirmó.