El Banco Central mañana dará a conocer el Indicador Mensual de Actividad Económica (Imacec) de febrero. Frente a ello, el mercado ajustó sus proyecciones en un contexto marcado por señales mixtas de la actividad.
Las últimas cifras sectoriales del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) reconfiguraron las expectativas, instalando un consenso más moderado respecto del desempeño económico.
El telón de fondo combina una industria que vuelve a debilitarse con un comercio que mantiene tracción. Mientras el Índice de Producción Industrial anotó una nueva contracción (-1,3%), el comercio sorprendió con cifras al alza (5,3%), configurando un escenario heterogéneo que se ha traducido en estimaciones dispares entre economistas y centros de estudio.
A comienzos de marzo, la Encuesta de Expectativas Económicas (EEE) del Banco Central situaba la mediana del mercado en un crecimiento de 1,8% para febrero. Sin embargo, los datos conocidos en las últimas horas han llevado a varios analistas a ajustar esas previsiones a la baja.
Así, previo a la publicación oficial, el mercado converge en que la economía habría retomado una expansión en febrero, pero con un ritmo menor al anticipado semanas atrás.
El rango de estimaciones -que va desde 0% hasta 1,7%- refleja la fragilidad del ciclo económico, donde el impulso del consumo convive con una producción de bienes debilitada y un entorno externo que suma incertidumbre.
El dato que entregue el Banco Central no solo permitirá calibrar el arranque de 2026, sino también ajustar las perspectivas para el resto del año, en un escenario donde factores como el precio de los combustibles, la inversión y el contexto internacional seguirán marcando el pulso de la actividad.
¿Qué proyecta el mercado?
Desde Clapes UC, por ejemplo, proyectan un crecimiento de 1,3% interanual, destacando el retroceso de la producción manufacturera y el débil desempeño de la minería. Pese a ello, el dinamismo del comercio -que creció 5,3% anual- aportaría un impulso relevante.
"Con estas cifras, proyectamos un aumento interanual del Imacec de febrero en torno a 1,3%, por debajo de lo contemplado en las encuestas (EEE: 1,8%)", señalaron.
Una visión algo más optimista tiene el economista jefe de BCI, Sergio Lehmann, quien apunta a un crecimiento de 1,7%. "Para el año prevemos un crecimiento de 2,2%, con inversión siendo el componente que da mayor impulso", afirmó.
No obstante, advirtió diferencias relevantes entre sectores: "En febrero, se ve un consumo que mantiene su dinámica, mientras la producción manufacturera cayó más allá de lo anticipado. Minería más bien plana, reconociendo el envejecimiento de nuestros principales yacimientos de cobre".
En una línea más cauta, desde Coopeuch apuntan a un bajo dinamismo en la producción de bienes. "Los datos sectoriales anticipan un moderado Imacec para febrero, particularmente debido al bajo dinamismo en sectores asociados a la producción de bienes", sostuvo el economista Nicolás García, quien proyecta "un alza anual de 1,1% para el Imacec de febrero, resultado que estaría explicado principalmente por los servicios".
El análisis también incorpora riesgos hacia adelante. García advirtió que "es probable que en los próximos registros del Imacec también veamos algún efecto negativo sobre el valor agregado, particularmente en la producción de bienes, a raíz del alza de los combustibles", lo que podría impactar la actividad en los meses siguientes.
Entre las proyecciones más bajas se ubica el OCEC-UDP, que estima un crecimiento de apenas 0,5%. Su economista, Valentina Apablaza, explicó a Emol que "esta proyección está alineada con el acotado ritmo de crecimiento que ha mostrado la economía en los últimos meses por una falta de impulso transversal a todos los sectores".
A ello se suma una base de comparación exigente y un débil desempeño de la producción de bienes, factores que, a su juicio, seguirán condicionando la expansión en la primera mitad del año.
Una mirada aún más pesimista entrega Gemines, que sitúa el Imacec en torno a 0,3% anual. En su informe, la consultora advirtió que "siguen dando cuenta de una situación complicada en la actividad económica que solo puede esperarse que empeore cuando, en marzo, comiencen a incorporarse los primeros efectos del shock energético global".
En esa línea, añaden que "nuestra estimación es de un crecimiento de 0,3% en 12 meses, lo que vendría acompañado de la tercera baja desestacionalizada en cuatro meses".
Desde Santander, en tanto, también observan un panorama acotado, con un rango entre 0% y 0,5%. El banco destacó el carácter dispar de los indicadores: un comercio dinámico, una industria en contracción y una minería débil.