El turismo se prepara para uno de sus períodos más relevantes del año: Semana Santa, que tiene un fin de semana largo debido a que el viernes es un feriado religioso.
No obstante, lo hace en un escenario marcado por el fuerte aumento en el precio de los combustibles —el mayor en 46 años—, que comienza a tensionar las proyecciones del sector.
A días del primer fin de semana largo relevante del calendario, el diagnóstico entre actores de la industria
combina preocupación por los costos con señales más moderadas en la demanda de corto plazo, configurando un panorama menos lineal de lo anticipado.
Las proyecciones desde el sector hotelero ya daban cuenta de un escenario complejo, pues las primeras alertas apuntan a un efecto directo sobre la actividad.
El presidente de Hoteleros de Chile, Alberto Pirola, advirtió la semana pasada que el alza de los combustibles "constituye un golpe directo al desarrollo del turismo", especialmente por la cercanía de fechas clave como Semana Santa y el feriado del 1 de mayo, proyección que se mantiene hasta hoy, según reportó a Emol.
Según estimaciones del gremio, las reservas para este fin de semana largo mostrarían una caída cercana al 25%, reflejando un ajuste inmediato en la intención de viaje de los consumidores.
En la misma línea, desde la Federación de Empresas de Turismo de Chile (Fedetur) subrayan que se trata de una industria altamente intensiva en transporte, por lo que cualquier variación en el precio de los combustibles impacta transversalmente en su cadena de valor.
Esto se traduce en mayores costos operacionales y en una eventual presión al alza en los precios de los servicios turísticos.
Pese a este escenario, desde el propio sector llaman a matizar el impacto en el corto plazo. La presidenta ejecutiva de Fedetur, Mónica Zalaquett, sostuvo a Emol que, dada la proximidad de Semana Santa, "una parte importante de las decisiones de viaje ya se encuentra tomada".
"El impacto real dependerá en gran medida de cuánto se prolongue el escenario internacional que hoy está presionando al alza el precio del petróleo. La experiencia muestra que, frente a este tipo de coyunturas, los viajeros tienden a ajustar sus decisiones, más que a cancelarlas completamente", dijo.
Agregó que, en el turismo interno, podrían observarse ciertos ajustes, como una mayor preferencia por destinos cercanos o viajes de menor duración.
Regiones cercanas resisten mejor
Desde el comercio regional, particularmente en la Región de Valparaíso, el panorama aparece algo más resiliente.
La gerente general de la Cámara Regional del Comercio de Valparaíso, Marcela Pastenes, indicó a 24 Horas que, hasta ahora, no se ha observado una ola significativa de cancelaciones.
Esto se explicaría, en parte, por la cercanía con Santiago, lo que reduce el impacto del costo del combustible en la decisión de viaje. Además, destacó que el comportamiento del turista nacional ha cambiado en los últimos años, con reservas que se concretan cada vez más cerca de la fecha.
En cuanto a la ocupación, destinos como Concón y Olmué lideran la demanda, con niveles que bordean el 87% y 79%, respectivamente, consolidándose como las principales preferencias para este período.
Sin traspaso inmediato a precios
Respecto de los precios, desde el sector descartan alzas inmediatas durante Semana Santa.
Pastenes explicó que el efecto del aumento en los combustibles aún no se refleja en los costos finales de servicios como restaurantes o alojamientos, aunque anticipó que este escenario deberá ser monitoreado en los próximos meses.
De hecho, el foco del sector ya comienza a desplazarse hacia períodos posteriores, como las vacaciones de invierno, donde un escenario prolongado de altos costos podría tener efectos más visibles en la demanda.
Si las presiones sobre los combustibles se mantienen, podrían observarse impactos más profundos debido al encarecimiento del transporte.