Ministro de Hacienda, Jorge Quiroz.
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La caja fiscal volvió a tomar protagonismo. A semanas de la polémica por el bajo nivel con que habría cerrado la administración anterior, nuevas cifras de la Dirección de Presupuestos (Dipres) muestran un repunte significativo en los recursos más líquidos del Fisco, aunque con matices respecto de su real holgura.
De acuerdo con el informe "Activos Consolidados del Tesoro Público" al 28 de febrero de 2026, los denominados "Otros activos del Tesoro Público" -que reflejan la caja disponible- alcanzaron los US$3.617 millones. El monto implica un fuerte salto frente a enero, cuando se ubicaban en US$1.406 millones, es decir, más de US$2.000 millones adicionales en un mes.
Este indicador corresponde a los saldos más líquidos que administra el Fisco en su operación habitual. Según la propia Dipres, se trata de excedentes temporales de caja derivados de la ejecución presupuestaria, los cuales son invertidos en instrumentos de renta fija tanto en el mercado local como internacional, siguiendo las directrices del Ministerio de Hacienda.
En el detalle, US$777,58 millones estaban invertidos en activos en moneda extranjera, mientras que US$2.840,07 millones se encontraban en instrumentos denominados en pesos.
Las nuevas cifras contrastan con el cierre de 2025, que desató cuestionamientos cruzados entre autoridades.
"La caja con que cerró la administración anterior fue de US$46 millones al 31 de diciembre de 2025. Normalmente, las cajas con que terminan las administraciones están entre US$3 mil millones y US$4 mil millones", advirtió en su momento el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, apenas iniciado el actual Gobierno.
Desde la administración anterior, en tanto, el exministro Nicolás Grau había defendido las cifras disponibles. "El último dato público es de 1406 millones de dólares (fines de enero) y el valor a inicios de esta semana (fluctúa mucho) era sobre 800 millones de dólares", señaló entonces en la red social X.
El debate no es menor. El propio Quiroz utilizó el bajo nivel de caja como argumento para sostener que no existían recursos suficientes para mantener el funcionamiento normal del Mecanismo de Estabilización del Precio de los Combustibles (Mepco), en medio de las alzas en bencinas y diésel por el conflicto en Medio Oriente.
Emisiones de deuda
Sin embargo, el repunte registrado en febrero no necesariamente implica una mejora estructural de la posición fiscal. Expertos coinciden en que el aumento responde, en gran parte, a un fuerte incremento en las emisiones de deuda durante ese mes: se concretaron 29 colocaciones, casi el doble que en enero.
Dicha alza (de los Otros activos del Tesoro Público), según las estimaciones que entregó Itaú a el Diario Financiero, obedece principalmente a los abultados montos de deuda en moneda local emitidos en dicho mes, en torno a US$3.000 millones, el cual incluye cerca de US$2.000 millones en letras nominales de corto plazo que vencen este mismo año, explicaron.
En la misma línea, la Dipres detalló que el incremento del stock de activos se explica por emisiones de bonos en el mercado local por US$3.571 millones, de los cuales US$2.412 millones vencen durante 2026. "Cabe destacar que el saldo de activos al 11/03 fue de US$980,83 millones", agregó el organismo.
Para todo 2026, el Ministerio de Hacienda cuenta con autorización para emitir deuda por hasta US$17.400 millones en los mercados local e internacional, de los cuales ya se han colocado cerca de US$6.000 millones.
En paralelo, el informe da cuenta de una evolución mixta en las cuentas fiscales. Los ingresos del Gobierno Central crecieron 6,5% real anual en febrero, aunque en el acumulado del año registran una caída de 0,5%.
Este desempeño estuvo impulsado, principalmente, por el fuerte aumento en la recaudación de las diez mayores mineras privadas, que se elevó 100,8%, favorecida por el alto precio del cobre.
Por el lado del gasto, en febrero se observó un alza de 5,1% real anual, aunque en lo que va del año acumula una contracción de 1,9%. El resultado responde a un incremento de 6,8% en el gasto corriente, parcialmente compensado por una caída de 6% en el gasto de capital.
Con este escenario, el balance fiscal de febrero anotó un déficit de 0,3% del PIB, mientras que en el acumulado del año el saldo negativo alcanza 0,2% del Producto.