La guerra en Oriente Medio está golpeando uno de los insumos más críticos de la agricultura chilena: los fertilizantes.
De esta forma, pese a que los precios de los alimentos aún no reflejan el impacto, los productores advierten que es solo cuestión de tiempo.
El presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA),
Antonio Walker, fue directo al describir la magnitud del alza:
la urea —fertilizante clave para la siembra de granos— ya acumula un incremento de 70%. El fosfato monoamónico ha subido más de 50% y el potasio, un 10%.
La relación es histórica: cuando sube el petróleo, suben los fertilizantes. No obstante, el conflicto en Oriente Medio está presionando ambos frentes al mismo tiempo.
La importancia de Oriente Medio
El Instituto de Fertilizantes de Estados Unidos identificó cuatro productos críticos que transitan por el estrecho de Ormuz: el amoníaco, cuya salida del mercado regional presiona la oferta global; la urea, de la que casi la mitad de las exportaciones mundiales proviene de países al oeste del estrecho; el azufre —insumo clave para producir fertilizantes fosfatados—, del que casi el 50% de la oferta mundial pasa por esa ruta; y los fosfatos, donde Arabia Saudita es el principal proveedor de importaciones estadounidenses y uno de los cuatro mayores exportadores del mundo.
El CEO de Yara, la mayor empresa de fertilizantes del planeta, calificó un cierre prolongado del estrecho como "catastrófico" para el suministro mundial de alimentos.
Daniela Acuña, directora de Odepa señaló a Emol que están monitoreando el comportamiento del precio de los fertilizantes en el mercado Mundial.
"Hasta la fecha la contingencia en Medio Oriente ha comenzado a tensionar el mercado internacional de fertilizantes, especialmente en los nitrogenados. Las interrupciones en el estrecho de Ormuz y las tensiones en el mercado del gas natural, insumo clave para la producción de amoníaco y urea, han reforzado las presiones sobre precios y disponibilidad, en un contexto de oferta internacional ya tensionada tras el conflicto entre Rusia y Ucrania", dijo.
Agregando que durante marzo, los reportes especializados indican alzas del orden del 25% al 35% en fertilizantes nitrogenados, mientras que en los fosfatados el ajuste se observaría con rezago, con incrementos estimados entre 5% y 10%.
El problema no es solo el precio: es el cuándo.
"Hoy el sur de Chile está sembrando y, cuando se siembra, se aplica fertilizante", señaló Walker. En la siembra de granos, la fertilización representa el 40% del costo total, lo que hace que cualquier alza tenga un efecto directo sobre la rentabilidad del productor.
Para los sectores frutícola y hortícola, el impacto también es directo. El presidente de Fedefruta, Víctor Catán, señaló que el conflicto genera afectaciones tanto directas —a través del alza del petróleo— como indirectas, especialmente en los derivados como la urea. Su llamado fue a avanzar hacia productos más eficientes y a reducir la dependencia de fertilizantes químicos, aunque reconoció que "hay que vivir la transición, no es de un día para otro".
Iván Marambio, presidente de Frutas de Chile, comentó que "estamos monitoreando la situación de manera permanente, porque los fertilizantes son un insumo clave para la producción frutícola y su evolución tiene un impacto directo en los costos del sector".
"Proyectamos incrementos de hasta un 25% durante el año, lo que introduce una presión relevante sobre la estructura de costos y la competitividad de la cadena productiva", dijo.
¿Subirán los precios de los productos?
Al ser consultado sobre si el alza en los fertilizantes impactará en los precios de los productos agrícolas, Walker fue cauteloso y calificó de "irresponsable" dar una cifra concreta, pero señaló que "la tendencia de los alimentos en los precios va a aumentar".
Explicó que el factor que modera el alza inmediata es la oferta: hoy los mercados mayoristas reportan buena disponibilidad de hortalizas, frutas y carnes. Pero, en la medida en que el otoño avance y la producción se desplace hacia el norte —encareciendo el flete—, ese colchón irá desapareciendo.
Además, el presidente de la SNA agregó que Chile importa el 70% de la carne y el 50% del grano que consume. Con el tipo de cambio al alza y los fletes marítimos indexados al precio del petróleo, la presión sobre los precios de los alimentos importados también se acumula.
Por su parte, Acuña comentó que "los impactos serán heterogéneos y dependerán de los tipos de cultivos, las regiones donde se realizan, la tecnología de los agricultores y la exposición al comercio que dichos rubros tengan, entre otros factores".
"Un primer impacto será un aumento de los costros de producción. Por ejemplo en cereales, si los fertilizantes nitrogenados se incrementan en un 20% podría implicar aumentos en los costos del orden de 2% al 4%. La velocidad en que este cambio en los precios relativos de los fertilizantes se transmitan a la estructura de costos, dependerá de los eventos internacionales y del tiempo que duré el conflicto", apuntó.
Las medidas que piden
Desde el sector buscan tres medidas clave: eliminar la hora punta eléctrica —que obliga a usar generadores a diésel en frigoríficos y centrales frutícolas—; mantener un subsidio a la mano de obra; y restablecer la recuperación del impuesto específico a la maquinaria agrícola, que un decreto de Hacienda limitó hasta el 30 de septiembre.
"La cadena de costos de producción de alimentos está aumentando en forma significativa", resumió Walker. Los efectos aún no se ven en la góndola, pero el sector advierte que ya están escritos en los contratos de la próxima temporada.
En tanto, Walker señaló que durante la semana se reunirá con el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz.