El cobre enfrenta un escenario de mayor fragilidad en el corto plazo en medio de la escalada del conflicto en Oriente Medio, con efectos que comienzan a tensionar las expectativas sobre la economía global.
Así lo advirtió Goldman Sachs, que alertó que el metal podría profundizar sus caídas si el estrecho de Ormuz —clave para el transporte energético mundial— se mantiene interrumpido por más tiempo.
"Consideramos que los riesgos a corto plazo
se inclinan a la baja si los flujos en los estrechos siguen interrumpidos durante más tiempo del previsto en nuestro escenario base, lo que mantendría los precios de la energía elevados durante más tiempo y probablemente ralentizaría el crecimiento económico mundial", señalaron analistas del banco, como
Aurelia Waltham.
El diagnóstico se produce en un contexto marcado por el fuerte repunte de los precios del petróleo y el gas, lo que ha comenzado a presionar a los metales ante el riesgo de una desaceleración global.
La incertidumbre se ha intensificado en las últimas jornadas, mientras los inversionistas monitorean el ultimátum del Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a Irán.
En ese escenario, el banco estima que, aunque el estrecho podría reabrirse hacia mediados de abril, el cobre ya se ubicaba en niveles elevados respecto de su valor razonable cercano a los US$11.100 por tonelada.
Cabe señalar que el metal rojo acumula una caída superior al 7% desde el inicio de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, reflejando el cambio en el apetito por riesgo a nivel global.
Si bien el cobre ha encontrado soporte en un mercado ajustado fuera de Estados Unidos y en expectativas de acumulación estratégica de inventarios, desde Goldman Sachs advierten que estos factores podrían perder fuerza en un escenario más adverso.
"El precio del cobre no se sustenta en los fundamentos actuales, lo que lo hace vulnerable a una nueva caída si las perspectivas económicas se deterioran y los inversionistas reducen su exposición al riesgo", indicaron.
En esa línea, la entidad ajustó a la baja su proyección promedio para el cobre en 2026, desde US$12.850 a US$12.650 por tonelada.
El cobre cayó un 0,4% y cerró en 12.313 dólares la tonelada en la Bolsa de Metales de Londres, mientras que otros metales mostraron un comportamiento mixto.