Quedar sin trabajo sigue siendo una de las principales preocupaciones de las personas en Chile. Más allá del impacto económico, que en parte puede ser amortiguado por indemnizaciones o seguros como el de cesantía, especialistas advierten que los efectos más profundos suelen ser emocionales.
De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la tasa de desocupación en el país se ha mantenido en torno a niveles elevados en los últimos años, reflejando un mercado laboral aún desafiante y competitivo.
Según datos de la entidad, la tasa de desocupación en Chile durante el trimestre diciembre de 2025 – febrero de 2026 se ubicó en 8,3%.
Según el desglose, en las mujeres la tasa de desocupación se situó en 9,0%, decreciendo 0,3 pp (puntos porcentuales). interanualmente, producto del aumento de 2,1% de la fuerza de trabajo, menor al de 2,4% registrado por las mujeres ocupadas; mientras las desocupadas se contrajeron 0,7%, incididas por las cesantes (-0,7%) y aquellas que buscan trabajo por primera vez (-0,7%).
En los hombres, la tasa de desocupación fue de 7,8%, creciendo 0,1 pp. en un año. Esto a raíz del alza de 0,1% de la fuerza de trabajo, y la nula variación presentada por los hombres ocupados en el período. Al mismo tiempo, los desocupados aumentaron 1,2%, incididos únicamente por aquellos que buscan trabajo por primera vez (26,9%). Por su parte, las tasas de participación y ocupación se situaron en 71,7% y 66,1%, decreciendo 0,6 pp. en ambos casos.
En ese contexto, perder el empleo no solo implica incertidumbre financiera, sino también un golpe a la seguridad profesional y autoestima.
El psicólogo laboral y fundador de Valora People, Rodrigo Correa, explica que “las personas suelen buscar razones más allá de la clásica frase ‘por necesidades de la empresa’. Generalmente, el despido conlleva una inseguridad profesional, que hace que algunos no valoren sus capacidades, lo que puede afectar una nueva búsqueda de trabajo”.
En esa línea, el experto subraya que enfrentar adecuadamente este proceso es clave para lograr una reinserción laboral efectiva. Mantener la calma, apoyarse en redes cercanas y adoptar una actitud proactiva son algunos de los factores que marcan la diferencia.
A continuación, entrega una serie de recomendaciones:
1. Tomarse una pausa para procesar lo ocurrido
Aunque la urgencia económica puede presionar a buscar trabajo de inmediato, es importante darse un espacio para asimilar la situación. El despido puede generar angustia, frustración o enojo, emociones que deben ser canalizadas antes de iniciar una nueva etapa.
El proceso no debe entenderse como una derrota, sino también como una oportunidad, dice el experto. En ese sentido, conversar con familiares o cercanos puede ser clave para ordenar ideas, recuperar confianza y proyectar los siguientes pasos.
2. Actualizar el perfil profesional y digital
Hoy, gran parte de la búsqueda laboral pasa por plataformas digitales. Tener un perfil actualizado en LinkedIn, así como en portales de empleo, es fundamental para aumentar la visibilidad frente a reclutadores.
Asimismo, participar en ferias laborales, ya sea presenciales o virtuales, puede abrir nuevas oportunidades, especialmente en sectores con alta demanda de trabajadores.
3. Potenciar redes de contacto y visibilidad
El llamado “mercado oculto” laboral sigue siendo clave. Muchas ofertas de trabajo no se publican formalmente y se cubren a través de recomendaciones o contactos.
Por ello, fortalecer el networking, retomar vínculos profesionales y comunicar activamente la disponibilidad laboral puede ser determinante para acceder a nuevas oportunidades.
4. Actualizar conocimientos y habilidades
En un mercado laboral dinámico, la capacitación continua se vuelve un factor diferenciador. Existen múltiples cursos online, muchos de ellos gratuitos, que permiten fortalecer habilidades o adquirir nuevas competencias.
Además, especializaciones, certificaciones o incluso el aprendizaje de un segundo idioma pueden ampliar significativamente las opciones de empleabilidad.