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Presión inflacionaria, guerra y dudas por su independencia: Qué esperar de Kevin Warsh al mando de la Fed

Hay alta expectación en torno a cómo actuará el nuevo líder del principal banco central del mundo.

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EFE
Hasta que llegó el momento de Kevin Warsh, quien asumirá la presidencia de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos en un momento especialmente complejo para la política monetaria estadounidense.

El elegido por el presidente Donald Trump para reemplazar a Jerome Powell enfrenta un escenario marcado por nuevas presiones inflacionarias, el fuerte repunte del petróleo por la guerra con Irán y un mercado de bonos que comienza a tensionarse.

La situación complica el objetivo que Warsh ha defendido en los últimos meses ante el Senado, avanzar hacia tasas de interés más bajas.

Trump también ha presionado públicamente por una reducción de los costos de endeudamiento, pero los datos recientes apuntan en la dirección contraria.

Pues, el crudo Brent superó los US$109 por barril, mientras que la inflación minorista y mayorista volvió a ubicarse por sobre las expectativas. En paralelo, el rendimiento del bono del Tesoro a dos años subió sobre 4,08%, su mayor nivel desde marzo de 2025.

Así, hay altas expectativas respecto de lo que será la primera reunión de Warsh como presidente de la Fed, la cual está programada para los días 16 y 17 de junio.

El giro del mercado


El cambio ha sido brusco.

A fines de febrero, los operadores apostaban por más de dos recortes de tasas durante este año. Ahora, los mercados asignan una probabilidad cercana a dos tercios a que la Fed suba las tasas antes de diciembre.

"Lo que realmente será crucial para Kevin Warsh es mantener bajo control las expectativas de inflación", dijo Subadra Rajappa, de SocGen, en Bloomberg Television.

Warsh llega al cargo impulsado por Trump, quien prometió un "cambio de régimen" en la Fed y ha pedido tasas más bajas.

Eso alimenta las dudas sobre cuánto margen tendrá el nuevo presidente del banco central para actuar con independencia, especialmente porque su postura ha cambiado con los años.

En 2010 defendía con fuerza la autonomía de la Fed; más recientemente, según WSJ, planteó que el banco central y el gobierno debían estar más alineados.

Primera prueba


Warsh también ha sostenido que un auge de productividad impulsado por la inteligencia artificial podría ayudar a contener la inflación y permitir una política monetaria menos restrictiva.

Pero con el petróleo al alza, los bonos bajo presión y los mercados ajustando sus apuestas, esa tesis enfrentará rápidamente su primera prueba.

Su reto será equilibrar tres fuerzas difíciles de compatibilizar, las exigencias de Trump, la cautela de los mercados y el mandato de la Fed de mantener la inflación bajo control.