El triunfo de Abelardo de la Espriella en la primera vuelta presidencial de Colombia no solo remeció el tablero político. También movió al mercado.
Pues, tras imponerse con cerca del 43,7% de los votos y pasar al balotaje frente al izquierdista Iván Cepeda, el abogado y empresario colombiano fue recibido con optimismo por los inversionistas.
Por ejemplo, los bonos soberanos del país en dólares subieron en toda la curva de rendimiento, en una señal clara de que el mercado interpreta su avance como una posible corrección de rumbo frente al ciclo económico y político del actual gobierno de
Gustavo Petro.
De la Espriella representa, para buena parte del mercado, una alternativa más favorable a la empresa privada, al ajuste fiscal y a una mayor ortodoxia económica.
Ejes de su programa
Su programa combina tres ejes centrales.
Reducción del gasto público, recortes tributarios y una ofensiva para reactivar sectores como hidrocarburos, minería y actividad productiva privada. En línea con referentes internacionales que admira, como Javier Milei, Donald Trump y Nayib Bukele, el candidato ha prometido usar "la motosierra" para aplicar severos recortes al aparato estatal.
En concreto, el candidato fija como meta un crecimiento del 7% anual y propone combatir la pobreza a través del Plan Cosecha Solidaria. Su agenda fiscal incluye lograr un superávit fiscal primario mediante un ajuste inicial de aproximadamente 70 billones de pesos (cerca de US$19 mil millones) y una reducción de la carga tributaria a empresas que, en su apuesta, incentivaría sus negocios y provocaría mayor recaudación.
Ese discurso ha generado expectativas entre gestores de fondos, especialmente por el deterioro fiscal que arrastra Colombia. La preocupación por el elevado gasto público ya había golpeado al mercado, provocando rebajas en la calificación crediticia y diferenciales más altos que los de países con notas similares.
En ese contexto, varios inversionistas ven en de la Espriella una opción capaz de frenar una mayor erosión fiscal y preservar la independencia del Banco Central, un punto que consideran amenazado durante la administración Petro.
"La combinación de la agenda de seguridad y la actitud hacia un programa de reformas favorable a las empresas resulta más aceptable para los mercados que la administración actual", afirmó Manuel Mondia, gestor de cartera de Aquila Asset Management, según Bloomberg.
El entusiasmo financiero también se explica por contraste.
Su rival en segunda vuelta, Iván Cepeda, es visto como una continuidad del proyecto de Petro, con mayor gasto social, más intervención estatal y una postura más escéptica frente a la influencia de Estados Unidos en la región. Para el mercado, esa opción implicaría más incertidumbre fiscal y regulatoria.
Sin embargo, el apoyo de los inversionistas a de la Espriella no está exento de dudas. Aunque promete controlar el déficit, reducir impuestos y ordenar las cuentas públicas, algunos analistas cuestionan si un candidato de estilo populista y fuertemente personalista será capaz de impulsar recortes de gasto impopulares una vez en el poder.
"De la Espriella es un populista de corazón. Dudo mucho que vaya a hacer los recortes de gastos de los que habla", sostuvo Edwin Gutiérrez, director de deuda soberana de mercados emergentes en Aberdeen a Bloomberg.
Otros, en cambio, creen que su llegada a la presidencia abriría espacio para una reforma fiscal más seria. Desde Bramshill Investments, el gestor Arif Joshi afirmó que el mercado considera probable que el candidato impulse una corrección del déficit y una mayor ortodoxia en el Banco Central.
Orden Público
La agenda económica de De la Espriella también se apoya en una visión dura del orden público.
Para él, seguridad y economía están conectadas, pues combatir narcotráfico, crimen organizado e ilegalidad sería una condición previa para recuperar inversión, productividad y confianza. Por eso su discurso de "mano de hierro" no solo apunta al votante preocupado por la violencia, sino también al empresariado que ve en la inseguridad un freno estructural para el crecimiento.
Aun así, su figura sigue siendo controvertida.
Su pasado como abogado defensor en casos de alta exposición mediática, su tono confrontacional y sus comentarios polémicos generan resistencia en sectores de centro. Ese será uno de sus principales desafíos de cara a la segunda vuelta.