Mientras gran parte del mundo debate cómo regular la inteligencia artificial, el presidente argentino, Javier Milei, decidió avanzar en la dirección opuesta.
Su apuesta no solo contempla reducir al mínimo las restricciones para el desarrollo de esta tecnología, sino también crear una figura jurídica inédita: empresas operadas por inteligencia artificial con personalidad legal propia y acceso a beneficios tributarios especialmente diseñados para atraer inversiones millonarias.
La iniciativa quedó plasmada en una reciente columna publicada por Milei en el Financial Times sobre el proyecto de ley del denominado Ley de Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias (RIGI), o
"súper RIGI". Se trata de un régimen que busca captar capitales para industrias que aún no tienen desarrollo relevante en Argentina, como la inteligencia artificial, los semiconductores y la biotecnología avanzada.
Con todo, el mandatario trasandino tiene convicción de que las transformaciones tecnológicas requieren nuevas estructuras legales para desplegar todo su potencial económico. Así como la creación de las sociedades de responsabilidad limitada fue, según Milei, uno de los motores del capitalismo moderno, la próxima revolución productiva demandaría un marco jurídico adaptado a los sistemas autónomos impulsados por IA.
La propuesta combina desregulación, incentivos fiscales y una reinterpretación del concepto tradicional de empresa. El objetivo es convertir a Argentina en un polo global para el desarrollo tecnológico, ofreciendo condiciones que el Gobierno considera más competitivas que las disponibles en otros mercados.
La apuesta, sin embargo, abre interrogantes sobre los límites de la automatización, la responsabilidad frente a eventuales daños causados por sistemas autónomos y el rol que tendrán los seres humanos dentro de compañías que podrían operar, al menos en teoría, sin accionistas o administradores tradicionales.
De la compañía Holandesa a la inteligencia artificial
En su columna titulada "Argentina invita a la IA a liberarse", Milei construye un paralelismo entre la revolución comercial iniciada en el siglo XVII y la actual expansión de la inteligencia artificial.
El mandatario sostiene que la creación de la sociedad de responsabilidad limitada permitió liberar el potencial del capitalismo al reducir el riesgo de quienes invertían capital. En su visión, la innovación jurídica fue tan relevante como las innovaciones tecnológicas que impulsaron posteriormente la Revolución Industrial.
"La máquina y la entidad legal fueron, juntas, la doble hélice de la prosperidad moderna", afirmó el presidente argentino.
A partir de esa premisa, argumenta que los sistemas autónomos basados en inteligencia artificial necesitan hoy una protección similar para desarrollarse, especialmente cuando toman decisiones de manera independiente en escenarios complejos e impredecibles.
El nacimiento de las "corporaciones no humanas"
El aspecto más disruptivo de la propuesta es la creación de una nueva categoría societaria: las denominadas "corporaciones no humanas".
Según explica Milei, estas entidades serían operadas por agentes o robots de inteligencia artificial capaces de actuar con autonomía. Bajo este esquema, los accionistas humanos podrían existir, pero no serían un requisito indispensable para el funcionamiento de la organización. "Estas son entidades operadas por agentes o robots de IA", señaló el mandatario.
"La máquina y la entidad legal fueron, juntas, la doble hélice de la prosperidad moderna".
Javier Milei
La lógica detrás de la iniciativa es que, si estos sistemas pueden tomar decisiones propias, también deben contar con una estructura legal que permita aislar los riesgos derivados de su operación.
Por ello, el proyecto contempla mecanismos de responsabilidad limitada similares a los que hoy utilizan las empresas convencionales.
Milei sostiene que "la responsabilidad limitada no es un lujo para estas entidades; es una condición previa para su existencia".
IA sin regulación y competencia fiscal
La estrategia argentina descansa sobre tres pilares.
El primero es mantener a la inteligencia artificial con la menor carga regulatoria posible. Milei plantea que la innovación tecnológica debe desarrollarse sin lo que denomina regulaciones prematuras o mal diseñadas.
El segundo es la creación de las "corporaciones no humanas".
Y el tercero es un régimen tributario especialmente competitivo para atraer empresas tecnológicas e inversionistas internacionales.
Según el mandatario, estas compañías tendrán acceso a una baja carga impositiva y a reglas corporativas flexibles, aunque con exigencias de transparencia respecto de sus beneficiarios finales para evitar el uso de estas estructuras con fines ilícitos.
Explicación del proyecto
¿De qué se trata el proyecto "súper RIGI"?
Según precisa el proyecto de ley remitido al Congreso hace algunos días, se entenderá por "nuevas actividades económicas" a todo proyecto industrial, tecnológico o de prestaciones de servicios vinculadas a infraestructura tecnológica y digital estratégica, con impacto transformador en la estructura productiva nacional que, a la fecha de entrada en vigencia de la presente ley, no se desarrolle, produzca ni preste en el país, o cuyo grado de desarrollo resulte experimental o piloto.
"Quedan expresamente excluidos del presente régimen aquellos proyectos cuyo objeto, alcance o ejecución consistan en la ampliación, adecuación, modernización, reconversión, reorganización o reutilización de instalaciones preexistentes", indica el proyecto.
El proyecto incluiría así a sectores como inteligencia artificial, semiconductores o biotecnología avanzada.
Detalles del proyecto
Entre los requisitos para la adhesión al régimen, el proyecto definió que el monto mínimo de inversión en activos computables deberá ser de al menos US$1.000 millones, al tiempo que la compañía que solicite ingresar deberá tener el compromiso de invertir al menos el 20% de dicho monto dentro de los dos primeros años desde la fecha de adhesión.
Respecto de los incentivos tributarios, el proyecto establece la mencionada reducción de la alícuota en el Impuesto a las Ganancias, que quedará fijada en 15% para los VPU adheridos. El RIGI, cabe recordar, bajaba Ganancias a 25%.
"Que Buenos Aires sea para la IA lo que Ámsterdam fue para la era de la vela, el lugar donde la imaginación legal alcanzó al momento tecnológico, y el mundo cambió".
Presidente de Argentina
Además, establece un régimen de amortización acelerada para inversiones en bienes muebles y obras de infraestructura; la posibilidad de deducir quebrantos sin límite temporal; y una alícuota reducida del 3,5% sobre dividendos y utilidades (la mitad del recorte hasta 7% que establece el RIGI).
También establece un mecanismo de Certificados de Crédito Fiscal para la cancelación del IVA sobre inversiones en activos computables; y la exención de derechos de importación y exportación para los bienes del plan de inversión y los productos obtenidos al amparo del proyecto.
Y prevé una alícuota única del 10% para las contribuciones patronales respecto de las nuevas relaciones laborales que se den de alta a partir de la fecha de adhesión.
El nuevo esquema también contempla una serie de beneficios cambiarios. Entre ellos, la libre disponibilidad progresiva de los cobros de exportación -con un esquema escalonado de 20%, 40% y 100% a lo largo de tres años desde la primera exportación- y la no obligación de ingresar ni liquidar divisas correspondientes a aportes de capital, financiamientos y servicios vinculados al proyecto.
La ambición de convertir a Buenos Aires en la nueva Ámsterdam tecnológica
Más allá de los detalles técnicos, la propuesta refleja una aspiración geopolítica y económica más amplia. Milei busca posicionar a Argentina como un centro global para el desarrollo de la inteligencia artificial, replicando el papel que desempeñó Ámsterdam durante el auge comercial europeo del siglo XVII.
"Estamos abiertos para los negocios", afirmó el presidente.
Y remata con una frase que resume la ambición detrás del proyecto: "Que Buenos Aires sea para la IA lo que Ámsterdam fue para la era de la vela: el lugar donde la imaginación legal alcanzó al momento tecnológico, y el mundo cambió".