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Predica el Anticristo y se instaló en Argentina: Peter Thiel, el magnate tecnológico que irrita al Vaticano y se reunió con Kast

El diario Avvenire, propiedad de obispos italianos, calificó al cofundador de Palantir como un "agente del caos".

10 de Junio de 2026 | 08:03 | Por José Tomás Guzmán, Emol.
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AP

El ministro Segpres, José García Ruminot, envió el lunes al presidente de la Cámara de Diputados, Jorge Alessandri, la respuesta a un oficio que confirmaba lo que hasta entonces era un secreto a voces: el presidente José Antonio Kast sí se reunió con Peter Thiel en el Palacio de La Moneda.

"Se informa que efectivamente se celebró la reunión señalada en el Palacio de La Moneda. Dicha reunión fue breve y tuvo el carácter meramente protocolar", dice el oficio, en respuesta al requerimiento que el diputado Gonzalo Winter (FA) había enviado el 13 de mayo.

"Sin perjuicio de lo anterior, las materias tratadas en dicha reunión corresponden a asuntos del Presidente de la República, que se encuentran amparadas por la garantía constitucional del artículo 19 N° 5 de la Constitución Política de la República, que consagra la inviolabilidad de las comunicaciones privadas. En consecuencia, no existe obligación de llevar una agenda ni llevar registro ni publicidad de aquello", agrega el documento.

"¿Qué tiene que conversar el Presidente de Chile con alguien que ha dicho reiteradamente que la libertad y la democracia son incompatibles?", escribió el diputado Winter al dar a conocer el oficio vía X.

¿Quién es Peter Thiel?

La pregunta del diputado frenteamplista no es menor: Palantir —la empresa que Thiel cofundó en 2003 con financiamiento de la CIA— ya registró su marca en Chile con el propósito explícito de ofrecer al Estado plataformas de seguridad, aduanas y digitalización. El modelo que buscaría replicar es el de Ecuador, donde la compañía opera contratos de vigilancia estatal, principalmente en aduanas.

Para entender por qué esa reunión importa, hay que entender quién es Peter Thiel.

Nacido en Fráncfort en 1967 y criado en California, es considerado uno de los ideólogos más influyentes de la denominada "derecha tecnológica" global. Cofundó PayPal con Elon Musk en 1998, fue el primer inversor externo de Facebook —medio millón de dólares en 2004 por una participación que lo haría multimillonario— y creó Palantir Technologies, la empresa de análisis de datos masivos que hoy opera contratos con el Departamento de Defensa de Estados Unidos, agencias de inteligencia y fuerzas policiales en decenas de países.

Su fondo de capital de riesgo, Founders Fund, tiene posiciones en SpaceX y Anthropic, ambas preparando salidas a bolsa que podrían evaluarse en cientos de miles de millones de dólares. Financió la carrera política de J.D. Vance, hoy vicepresidente de Estados Unidos. Su fortuna, según el Bloomberg Billionaires Index, asciende a US$23.600 millones.

El Anticristo y el Papa

Semanas atrás, el papa León XIV publicó su primera e influyente encíclica, "Magnifica humanitas", en la que llamó a "desarmar" la inteligencia artificial para sustraerla de la lógica de la competencia militar, económica y cognitiva, advirtiendo que "ningún algoritmo puede hacer moralmente aceptable una guerra".

Aunque el documento no nombra directamente a Thiel, el magnate ya está en la mira explícita de la Iglesia. Antes de que se publicara la encíclica, Thiel había llegado a Roma a impartir cuatro conferencias privadas sobre el Anticristo, organizadas por la Asociación Cultural Vincenzo Gioberti —un grupo católico conservador del norte de Italia— en el Palazzo Orsini, una taberna renacentista en el centro de la ciudad cuya ubicación se mantuvo en secreto hasta el último momento.

La respuesta vaticana fue dura. El padre Paolo Benanti, asesor del Vaticano en materia de IA, publicó un ensayo titulado "La herejía estadounidense" en el sitio de análisis "Le Grand Continent", en el que calificó la visión de Thiel de "un prolongado acto de herejía contra el consenso liberal: un desafío a los fundamentos mismos de la convivencia civil". Argumentó que Thiel había tomado tres componentes clave del sistema de valores occidental —la competencia, la tecnología y el individuo— y los había distorsionado de forma tan drástica que corrían el riesgo de conducir a "resultados radicalmente divergentes del proyecto democrático común".

El diario "Avvenire", propiedad de una organización de obispos italianos, lo describió como "decisivo en la lenta transformación de la democracia liberal estadounidense en una especie de autocracia a su medida" y como "agente del caos". Frente al Ministerio de Defensa italiano, manifestantes del movimiento No Kings desplegaron una pancarta bilingüe: "¡Fuera Peter Thiel de Roma! ¡Fuera los tecnoligarcas de la guerra de Roma!"

No es la primera vez que Thiel expone estas ideas. Lo hizo en San Francisco en 2025, en París en enero de este año, y ahora en Roma y Buenos Aires. En sus conferencias, según The Guardian —que tuvo acceso a algunos audios—, mezcla pasajes bíblicos, historia reciente, filosofía y teorías conspirativas, con referencias a videojuegos, "El Señor de los Anillos" de Tolkien y anécdotas de conversaciones privadas con Elon Musk y Benjamin Netanyahu. También habló sobre por qué considera a Bill Gates "una persona realmente terrible".

"Ha sido decisivo en la lenta transformación de la democracia liberal estadounidense en una especie de autocracia a su medida".

Diario Avvenire
La tesis central es siempre la misma: los riesgos existenciales del siglo XXI —guerra nuclear, pandemias de diseño, robots autónomos guiados por IA— precipitarán la formación de un gobierno mundial que prometerá paz y seguridad. Ese régimen totalitario será, en su lectura, la encarnación contemporánea del Anticristo. Para él, figuras como Greta Thunberg encarnan ese "discurso buenista con ínfulas de superioridad moral" que podría prefigurar el orden unificado que teme.

Esta visión no es un excentricismo marginal. Es el marco intelectual desde el que Thiel toma decisiones de negocios, geopolítica y residencia.

En abril, Palantir publicó en X un manifiesto de 22 puntos basado en el libro "The Technological Republic" (2025), escrito por su director ejecutivo Alex Karp y el asesor legal Nicholas Zaminska, en el que propone el servicio militar obligatorio en Estados Unidos, el rearme de Alemania y Japón, e insta a los ingenieros de Silicon Valley a participar en la "defensa de la nación". Su primer axioma es directo: Silicon Valley tiene una deuda moral con el país que hizo posible su auge.

Las reacciones fueron inmediatas. El exministro de Finanzas griego Yanis Varoufakis escribió que "si el mal pudiera tuitear, esto es lo que haría". La diputada británica Victoria Collins lo calificó de delirio de "un supervillano". El filósofo belga Mark Coeckelberg lo tachó de "tecnofascismo". Desde dentro de la propia compañía, una investigación de la revista Wired reveló que parte de la plantilla atraviesa una "crisis de conciencia" por el uso de la tecnología que desarrollan.

El manifiesto no es un exabrupto aislado, sino la cara pública de una visión que Thiel lleva décadas construyendo: que la tecnología no es una herramienta económica, sino el instrumento central del poder estatal en el siglo XXI.

Su vida en Argentina

En abril llegó a Buenos Aires con su marido, Matt Danzeisen, y sus hijos. Compró una mansión de US$12 millones en Barrio Parque, uno de los sectores más exclusivos de la capital argentina, ubicada frente a la casa de una de las actrices más famosas del país. Matriculó a sus hijos en un colegio local y adquirió un terreno en Uruguay, cerca de Punta del Este, en una zona que algunos describen como "los Hamptons de Sudamérica".

Según The New york Times, que reveló la historia el 28 de mayo, el gobierno argentino habría estudiado ofrecerle la residencia permanente o incluso la ciudadanía —aunque un vocerp de Milei negó que tal oferta se hubiera considerado—. Argentina trabaja paralelamente en un programa de "pasaporte dorado" para grandes inversores.

“Acabo de reunirme con Peter Thiel. Disfruté tanto la conversación sobre el milagro chileno y las tendencias globales que decidí regalarle mi estampilla de colección con el voto de Thomas Jefferson”.

José Piñera
Thiel ya es plurinacional: nacido alemán, ciudadano estadounidense, con pasaporte neozelandés desde 2011 y maltés desde 2022. Argentina sería su quinto país de respaldo.

El sábado en que el club de ajedrez Torre Blanca, en el barrio porteño de Abasto, publicó una foto en Instagram, el mundo supo que Thiel estaba en Buenos Aires. El magnate —previo pago de una inscripción de 3.000 pesos argentinos, menos de dos dólares— había competido en el torneo habitual del club junto a un contador, un universitario y varios niños. Terminó tercero, posó con su medalla de un dólar y se quedó una hora más jugando partidas con un niño. Rafael Jabie, terapeuta que quedó segundo, contó la escena a la prensa.

Su vida social en Buenos Aires incluyó registros más reservados: asistió al clásico entre River Plate y Boca Juniors, viajó a Bariloche y en su mansión organizó una cena para economistas y ejecutivos argentinos que derivó, en la sobremesa, hacia el Anticristo. Algunos asistentes, según el Times, no sabían qué pensar.

Su paso por Chile

Desde Buenos Aires, Thiel realizó entre fines de abril y principios de mayo una gira silenciosa por la región —Chile, Paraguay y Brasil— sin registros públicos de actividad. En Paraguay fue recibido por el presidente Santiago Peña en la casa presidencial.

En Santiago, el 25 de abril, se reunió en el Mandarin Oriental con José Piñera, hermano del fallecido expresidente y uno de los arquitectos intelectuales del sistema de AFP. Piñera lo fotografió y publicó la imagen en X: "Acabo de reunirme con Peter Thiel. Disfruté tanto la conversación sobre el milagro chileno y las tendencias globales que decidí regalarle mi estampilla de colección con el voto de Thomas Jefferson: 'He jurado hostilidad eterna contra toda forma de tiranía sobre la mente del hombre'".

En un podcast de IA difundido al día siguiente, Piñera relató el contenido de la conversación: le había explicado a Thiel el sistema de capitalización individual chileno, que según él y el historiador Niall Ferguson fue el verdadero origen de la reacción global contra el Estado de bienestar, anterior a Thatcher y Reagan. Según Piñera, Clinton estuvo a punto de adoptarlo en 1999 y él mismo lo presentó a Putin en 2004.

Thiel también se encontró con Johannes Kaiser, excandidato presidencial del Partido Nacional Libertario, quien confirmó que hablaron de minería de metales y recursos naturales.

Thiel y Milei

El 23 de abril, Thiel fue recibido por Milei en la Casa Rosada. "Es un anarcocapitalista que encuentra a un anarcocapitalista que está llevando las cosas a la realidad", dijo el mandatario. Thiel, relató Milei, le preguntó cómo haría para garantizar que el liberalismo perdurase en Argentina más allá de su presidencia.

"Es un anarcocapitalista que encuentra a un anarcocapitalista que está llevando las cosas a la realidad".

Javier Milei
Thiel también cenó en casa del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger —quien sumó al canciller Pablo Quirno a la velada— y se reunió por separado con el ministro de Economía, Luis Caputo. El jefe de gabinete, Manuel Adorni, fue más explícito sobre la bienvenida oficial ante el Congreso: "Aprovecho esta ocasión para decirles a todos los billonarios del mundo que quieren huir de países cada vez más regulados, con mayores impuestos y Estados que persiguen a sus ciudadanos, que son bienvenidos a la república Argentina, la nueva tierra de la libertad".

La conexión entre Thiel y el universo Milei tiene historia. Alec Oxenford —hoy embajador argentino en Washington y amigo del empresario Martín Varsavsky— fue quien los presentó en 2024. Thiel había invertido en OLX, la empresa de Oxenford, más de 15 años antes.