Más de 45.000 trabajadores venezolanos abandonaron el mercado laboral chileno en los últimos 12 meses.
El fenómeno, consignado por El Mercurio, que en el trimestre móvil febrero-abril acumuló una caída anual de 8% en la fuerza laboral de esa nacionalidad, completa seis meses consecutivos a la baja, algo que no se había registrado desde que la migración venezolana hacia Chile explotó.
La magnitud del fenómeno ya impacta en las cifras generales de empleo, mientras el trimestre que termina en abril registró 68.299 nuevos puestos de trabajo, al excluir la salida de venezolanos el saldo asciende a 113.813 nuevas plazas.
En tanto, el perfil de los que salen entrega pistas sobre sus motivaciones. En su totalidad son personas que llevan cinco años o menos en Chile, y el 84,4% ocupaba empleos informales o en condición de subempleo.
Juan Bravo, director del Observatorio del Contexto Económico de la U. Diego Portales (Ocec-UDP), señaló a Emol que esto responde a una lógica clara.
"La mayoría de quienes tienen dicho nivel educativo y están ocupados están subempleados por calificaciones, es decir, ejerciendo empleos de mediana o baja calificación que no son acordes a su nivel educativo. En ese sentido, no es sorprendente que ese perfil de venezolanos esté comenzando gradualmente a abandonar el país", indicó.
Presión en delivery y servicios
En cuanto a los efectos económicos, los expertos consultados por Emol advierten que algunos rubros enfrentarán mayor escasez de mano de obra.
Bravo precisó que, por lejos, la ocupación más expuesta es la de conductores de motocicletas, donde el 61,1% de los trabajadores son venezolanos, actividad asociada directamente a los servicios de delivery.
Le siguen limpiadores de vehículos, bomberos de gasolineras, recepcionistas de hoteles, técnicos en electrónica, cosmetólogos y garzones.
"Quienes trabajan en aplicaciones de reparto como trabajadores independientes podrían ver un mayor pago por dichos servicios ante una mayor escasez de repartidores y además acceder a un mayor número de clientes", sostuvo.
En la misma linea, la economista, Soledad Hormazábal coincidió en que los rubros más afectados serán el comercio, los servicios y, particularmente, el segmento de repartidores, aunque matizó que el alto desempleo actual podría amortiguar parte del impacto sobre los salarios.
Sin efecto mayor en desempleo
Pese al peso de las cifras, los economistas descartan que la salida venezolana derive en una caída significativa de la tasa de desempleo. Bravo explicó que los inmigrantes no solo ofrecen trabajo, sino que también consumen bienes y servicios en la economía local.
"Al emigrar, se reduce esa demanda por bienes y servicios y junto con ello habría un efecto negativo sobre la demanda por trabajo", afirmó.
Guillermo Riquelme, docente del Magíster de la Universidad Autónoma, apuntó a factores estructurales adicionales.
"La salida responde principalmente al debilitamiento de la economía y del mercado laboral chileno, con menores oportunidades de empleo y una reducción en los ingresos", sostuvo.
Agregó que la mayor fiscalización de la informalidad y las iniciativas de formalización laboral del Gobierno —que excluyen a quienes no tienen documentación regularizada— también han influido en la decisión de muchos migrantes.