El desempleo en Chile vuelve a estar en el foco. Las últimas cifras del INE, que situaron este índice en un 9,4%, revelaron un fuerte deterioro del mercado laboral que se arrastra desde hace ya varios meses.
Los análisis de este fenómeno generalmente se concentran en indicadores macroeconómicos o en el desempeño de las grandes empresas. Sin embargo, los expertos también hacen énfasis en que una parte importante del problema se está desarrollando de manera menos visible en las pequeñas y medianas organizaciones.
Las pymes son responsables de cerca del 65% de los puestos de trabajo del país, y, a nivel nacional, según datos del Ministerio de Economía, más del 98% de las empresas corresponden a este segmento.
De ahí que el escenario preocupa. Especialmente porque el sector enfrenta una combinación de factores que ha elevado sus costos operacionales, entre ellos el aumento sostenido del salario mínimo, la implementación de la Ley de 40 Horas, las nuevas cotizaciones previsionales de cargo del empleador, mayores costos financieros y una economía que continúa creciendo por debajo de las expectativas.
Desde RedCapital, fintech que financia a pymes en Chile, Perú y Colombia, sostienen que esta realidad ya está impactando la capacidad de muchas empresas para crecer. “Lo que estamos observando es preocupante: empresas que antes eran sujeto de financiamiento hoy tienen márgenes tan comprimidos que acceder a capital dejó de ser una herramienta de crecimiento y pasó a ser una necesidad de sobrevivencia”, señala Gustavo Ananía, CEO y fundador de la compañía.
Respecto del impacto que esta situación tiene sobre el trabajo, el ejecutivo afirma que cuando se habla del desempleo se piensa en grandes empresas, “pero la realidad es que hoy la mayoría de los chilenos trabaja en pymes (…) Lo mismo pasa cuando se habla de políticas para los trabajadores: se piensa en las grandes empresas y no en las pymes”.
Menos margen para enfrentar los cambios laborales
En esa línea, agrega que el impacto es silencioso porque las pymes son las primeras en resentir el aumento de los costos laborales y tienen mucho menos margen para absorberlos que una gran empresa. “Frente a un escenario de mayores costos o menor actividad, muchas optan por postergar contrataciones, no reemplazar a un trabajador que renuncia, reducir sus planes de crecimiento o, en algunos casos, cerrar. Como estas decisiones ocurren en miles de empresas de menor tamaño, su efecto sobre el empleo se va acumulando de manera gradual y muchas veces pasa inadvertido, aunque termina siendo muy significativo para el mercado laboral”, complementa.
Sobre el efecto de las nuevas obligaciones laborales, Ananía sostiene que “dado los altos costos que tiene contratar a un trabajador, sumado a los costos de tener que despedirlo en caso que sea necesario, las pymes evitan crecer en recursos humanos a menos que sea absolutamente necesario”.
“Esto se ve claramente es un ejemplo, el sueldo mínimo ha subido sobre un 100% los últimos 10 años, es decir, realizar una misma tarea al menos me cuesta el doble, hay que recordar que las empresas que necesitan pagar el sueldo mínimo generalmente son las pymes. A eso sumemos que generalmente se negocia el sueldo líquido, por lo que el aumento de cotizaciones también es un costo adicional y que si antes necesitaba contratar x personas para un trabajo, voy a tener que contratar un 10% más para cumplir con las 40 horas. Esto implica que muchos negocios que antes eran viables económicamente hoy no lo son porque no es fácil transmitir estos costos a los clientes. Obviamente, esto también tiene un impacto en el aumento de la informalidad”, complementa.
“Era absolutamente predecible”
Patricio Gana, director de AK Contadores, concuerda en que “el impacto es muy relevante”. Y lo que más llama la atención, dice, “es que la mayoría de los técnicos que nos dedicamos al mundo financiero, y la mayoría de los economistas dijeron que esto iba a pasar (…) Era absolutamente predecible que esto iba a ocurrir y que en este minuto íbamos a estar en una situación bastante crítica. No estamos en recesión todavía, y esperamos no llegar, pero estamos en una situación crítica para muchas familias y pymes”.
“Las pymes, quizás no aportan tanto en el PIB, pero tienen un impacto social enorme. Ese es el problema”, añade Gana.
Cómo revertir el escenario
Pese al complejo escenario actual, hay espacio para revertir la situación. Ananía sostiene que “lo primero es que los legisladores tengan presente que son las pymes las principales generadoras de empleo, las que generan más competencia y permiten evitar la concentración económica. Esto pensando en todos los proyectos de ley que vengan en esta materia”.
Así, entre algunas medidas concretas de corto plazo destaca apoyos desde el Gobierno como Fogape o Fogain “para que todo el sistema financiero, no solo los bancos, también las fintech y otros actores puedan apoyar a los emprendedores. Por otra parte, es clave que el Estado sea un buen pagador. Si las pymes no reciben los pagos por sus trabajos en forma oportuna, es muy difícil que puedan subsistir o contratar más personal para tomar otros proyectos”.
Por su parte, Gana plantea que “la rebaja en los impuestos definitivamente va a ayudar. De hecho, hay muchos estudios al respecto que señalan que una baja en los impuestos corporativos, una baja en los impuestos de las empresas afecta directamente el empleo y el aumento promedio de los sueldos de las personas. Entonces, en la medida que lo antes posible podamos tener esta reforma tributaria, va a empezar a ser un alivio y caja para la empresa para que puedan invertir y contratar a más personas”.
El especialista agrega que otra alternativa es fomentar el emprendimiento formal desde sus primeras etapas. “Podríamos ayudar a que estas personas puedan emprender. Para ello necesitaríamos un estatuto de emprendedor inicial, en el fondo ayudar a las personas a que emprendan sin pagar impuestos, por ejemplo, en los dos primeros años, sin pagar IVA. Pero siendo muy estricto en el cumplimiento tributario, para que de verdad se haga un proceso en el cual la gente se acostumbre a estar formalizada y pueda generar nuevos empleos en el futuro”, sentencia.