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El Niño despliega primeros efectos y amenazas: Pesca se desploma, agro se prepara y cobre se vería impulsado

Entre enero y mayo las capturas de peces industriales y artesanales han caído 41%.

09 de Julio de 2026 | 08:08 | Por Martín Garretón, Emol.
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El Mercurio
Las intensas lluvias que durante las últimas horas han golpeado al sur del país volvieron a levantar alamas por el impacto que puede tener el fenómeno climático del "Súper Niño".

El Gobierno calificó el sistema frontal como "especialmente intenso", luego de que provocara inundaciones, deslizamientos de tierra, cortes de electricidad y el cierre de pasos fronterizos con Argentina, afectando principalmente a las regiones de La Araucanía, Los Ríos y Los Lagos.

El episodio se produjo pocos días después de que la Dirección Meteorológica de Chile (DMC) advirtiera sobre un evento asociado a "El Niño", mientras especialistas siguen monitoreando la evolución de la temperatura superficial del océano Pacífico.

Pero más allá de las consecuencias inmediatas sobre la infraestructura y las comunidades, el fenómeno también comienza a encender alertas en sectores estratégicos de la economía chilena. La evidencia ya es visible en la pesca, donde las capturas registran su peor inicio de año en una década, mientras la agricultura y la minería evalúan los riesgos que podrían enfrentar durante los próximos meses si el evento climático continúa fortaleciéndose.

Entre enero y mayo, las capturas de peces industriales y artesanales retrocedieron 41% respecto del mismo período del año pasado, en un contexto marcado por anomalías térmicas en el océano y cambios en las condiciones ambientales.

La caída equivale a 574 mil toneladas menos que hace un año y golpea especialmente a las especies pelágicas, que representan una parte relevante de la actividad extractiva nacional. El jurel registró la mayor disminución, con un retroceso de 45%, mientras que la sardina común cayó 38% y la anchoveta, 31%.

La Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca) advirtió que "este tipo de fenómenos suele generar modificaciones en la circulación oceánica y atmosférica del Pacífico, con efectos diferenciados sobre los ecosistemas marinos y las actividades pesqueras".

La autoridad también advierte que la disminución de los desembarques coincide con anomalías térmicas en el Pacífico suroriental y condiciones compatibles con un evento de El Niño, factores que "pueden influir en la distribución, disponibilidad y accesibilidad de diversos recursos pesqueros".

No obstante, enfatizó que el comportamiento de las capturas debe analizarse considerando simultáneamente factores ambientales, biológicos, productivos y operacionales, evitando atribuir el fenómeno a una única causa.

Con todo, los efectos de "El Niño" han sido objeto de análisis por parte del Banco Central. En un informe publicado el 9 de junio, el instituto emisor sostiene que las consecuencias de este fenómeno podrían sentirse en actividades como la pesca, la agricultura y la generación hidroeléctrica, además de repercutir sobre los precios de algunos alimentos. No obstante, recalcó que la magnitud del impacto dependerá tanto de la intensidad que alcance el fenómeno como de la vulnerabilidad de cada actividad económica.

En ese escenario, distintos sectores comienzan a prepararse para enfrentar un evento cuyos efectos ya se hacen visibles en algunas industrias y que, de intensificarse durante la segunda mitad del año, podría traducirse en aún menores capturas pesqueras, riesgos para la producción agrícola y eventuales interrupciones en la minería, con posibles repercusiones incluso sobre el precio internacional del cobre.

El agro se prepara


Mientras la pesca ya experimenta efectos concretos, la agricultura sigue de cerca las proyecciones meteorológicas que anticipan un episodio particularmente intenso de El Niño.

El presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), Antonio Walker, señaló a Emol hace algunos días que "los meteorólogos han anunciado un fenómeno del niño muy intenso, con lluvias comenzando en junio". A su juicio, de concretarse las proyecciones, el sector enfrentará un escenario de contrastes.

"Tendremos lluvias hacia fines del invierno y en primavera, y si se repiten los comportamientos recientes, tendremos eventos cortos, pero muy intensos", afirmó.

Walker sostuvo que una mayor disponibilidad de agua sería positiva tras años de sequía, pero advierte que también podrían aumentar las inundaciones, aluviones, pérdida de suelos agrícolas y daños en caminos e infraestructura rural. Por ello, remarca que "el desafío es adaptarse y avanzar con sentido de urgencia en infraestructura hídrica y gestión del agua".

La minería monitorea riesgos


Otro de los sectores que observa con atención la evolución del fenómeno es la minería. Aunque todavía no existen impactos productivos relevantes, analistas señalaron que un fortalecimiento de El Niño podría elevar la percepción de riesgo sobre la oferta mundial de cobre.

La analista de mercados de XTB, Emanoelle Santos, explicó a El Mercurio que "el vínculo entre El Niño y el cobre se explica principalmente por el riesgo de oferta", debido a que lluvias intensas e inundaciones pueden afectar la logística, el acceso a las faenas, la infraestructura y las exportaciones de Chile y Perú, principales productores del metal.

Según sus estimaciones, si el comportamiento del mercado replicara episodios anteriores de El Niño, el cobre podría experimentar nuevas alzas durante los próximos meses. Sin embargo, aclara que esos niveles corresponden a referencias históricas y "no deben leerse como precio objetivo, más bien como rangos históricos condicionados a cómo se comportó el cobre en episodios previos de El Niño".

Desde GEM Mining Consulting, su CEO Juan Ignacio Guzmán coincidió en que existen riesgos operacionales, logísticos y energéticos para la minería, aunque estima que el efecto sobre el precio sería limitado. "Si vemos los últimos 20 años del fenómeno de El Niño y La Niña, la cantidad de toneladas que han estado comprometidas son una parte menor del mercado, menor al 1%", sostiene.

En una línea similar, el académico de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de los Andes, Nicolás Román, recordó al citado medio que lluvias intensas como las ocurridas durante el evento de 2015-2016 provocaron aluviones en Atacama que afectaron operaciones mineras, incluida la División El Salvador de Codelco, evidenciando que eventos climáticos extremos pueden interrumpir temporalmente la actividad incluso cuando existen medidas de mitigación.
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