EMOLTV

"Una angustia terrible": Relatos de productores pisqueros, uno de los sectores más golpeados por los temporales

Productores de distintos tamaños describen daños en viñedos e infraestructura. ¿Habrá escasez de pisco?

24 de Julio de 2026 | 08:05 | Por Martín Garretón, Emol.
imagen

El pueblo de Cogotí queda exactamente a 10 kilómetros al norte de la ciudad de Combarbalá, y su famoso Embalse Cogotí se encuentra unos 19 a 20 kilómetros al norte de la misma ciudad, en la Provincia de Limarí, Región de Coquimbo.

Cedida por productores pisqueros
"Fue una angustia terrible". Así relató a Emol, Bárbara de Niño Cepeda, fundadora de Pisco Cogotí, las horas más críticas del sistema frontal que azotó la Región de Coquimbo.

Según afirmó, en solo una hora cayeron 20 milímetros de lluvia, el río cambió su curso, el barro cubrió caminos y predios, y la productora quedó completamente aislada. Su historia refleja la realidad que hoy enfrenta una de las industrias más golpeadas por los temporales que afectan al norte del país.

El ministro de Agricultura, Jaime Campos, llamó a la cautela y sostuvo a El Mercurio que "todavía no advertimos daños estructurales al sector productivo pisquero", aunque reconoció que el principal problema es la conectividad por los cortes de caminos, desde el mundo agrícola el diagnóstico es más severo.

El presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), Antonio Walker, aseguró que "el sector pisquero es uno de los más afectados", especialmente en las regiones de Atacama y Coquimbo, donde se concentra la producción bajo denominación de origen.

Los testimonios recogidos por Emol entre productores grandes y pequeños evidencian que el impacto va mucho más allá de los viñedos dañados. A las inundaciones y la pérdida de parrones se suman canales de regadío destruidos, plantas paralizadas, sistemas eléctricos afectados y una red vial que mantiene aislados predios y dificulta tanto la llegada de trabajadores e insumos como la distribución del producto terminado.

Aunque las visiones difieren respecto de un eventual efecto en el abastecimiento y los precios del pisco, existe consenso en que la recuperación dependerá de la rapidez con que se restablezcan los caminos y la infraestructura productiva.

Mientras tanto, la industria comienza a cuantificar pérdidas que algunos califican como las más importantes en décadas.

Pese al complejo escenario, entre los productores también hay espacio para una mirada de largo plazo. Todos coinciden en que las lluvias dejaron un beneficio que el sector esperaba hace años: la recuperación de nieve y reservas de agua en una zona golpeada por la sequía, un factor que podría convertirse en un alivio para las próximas temporadas agrícolas una vez superada la emergencia.

Un golpe duro


Para los productores, el impacto del sistema frontal no puede medirse únicamente por la superficie agrícola dañada. El presidente de Pisco Chile y productor de Fundo Los Nichos, Francisco Munizaga, afirmó a Emol que las consecuencias son "bien multidimensionales".

El dirigente explicó que, además de las parras arrancadas por el río y los predios inundados, el temporal destruyó parte importante de la infraestructura que permite producir pisco.

"Toda la red de riego. Los canales de regadío han estado en muy mal estado, han desaparecido"

Francisco Munizaga, presidente de Pisco Chile
"Toda la red de riego. Los canales de regadío han estado en muy mal estado, han desaparecido", afirmó. A ello suma estanques desbordados y sistemas de riego tecnificado dañados, una situación que, advirtió, "nos puede afectar en el plazo más largo".

A ese escenario se agregó la destrucción de caminos interiores. Munizaga enfatizó que toda la cadena productiva del pisco -desde las destilerías hasta las embotelladoras- está instalada en Atacama y Coquimbo debido a la denominación de origen, por lo que la interrupción de rutas ha paralizado buena parte de la actividad. "Las principales plantas están paradas (...) es una situación bien compleja", resumió.

En Cooperativa Capel el diagnóstico es similar. Su gerente general, Claudio Escobar, señaló a Emol que las lluvias provocaron "importantes afectaciones a productores, infraestructura y conectividad". Solo entre sus asociados existen cerca de 200 cooperados con daños preliminares que incluyen pérdida de parrones, sistemas de riego afectados, predios inundados e importantes problemas de acceso.

El drama en primera persona


En Combarbalá, donde se ubica Pisco Cogotí, la emergencia se vivió de manera especialmente intensa. Su fundadora, Bárbara Niño de Cepeda -quien vive hace 40 años ahí- relató que nunca había presenciado un fenómeno similar. "En todos los años de mi vida yo no había visto nunca llover acá de esta manera, así tan fuerte", aseveró.

Las precipitaciones fueron tan intensas que, según explicó, "en una hora cayeron 20 milímetros", saturando completamente el terreno. El río Cogotí se desbordó, modificó su cauce y arrasó con cercos, piedras y parte de la infraestructura de captación de agua.

"En todos los años de mi vida yo no había visto nunca llover acá de esta manera, así tan fuerte"

Bárbara Niño de Cepeda

El aislamiento fue otra de las consecuencias. "Solo el martes en la tarde tuve señal, estoy completamente aislada", relató, agregando que ni siquiera con maquinaria agrícola pudo despejar los caminos debido a los derrumbes provocados por las quebradas.

La productora lamentó que las plantas quedaron inundadas y ahora la prioridad será retirar el barro, revisar instalaciones eléctricas y reparar bombas y sistemas de riego antes de retomar la actividad.

Producción detenida


Uno de los efectos inmediatos del temporal ha sido la paralización parcial de las operaciones productivas. En Capel, Escobar aseguró que, mientras no existan condiciones adecuadas de conectividad y seguridad, "la producción y los despachos permanecen afectados". La prioridad, afirmó, es recuperar la operación y completar un catastro preciso de los daños antes de proyectar escenarios de mayor plazo.

Una situación similar enfrenta Pisquera Tulahuén, ubicada a unos 80 kilómetros de Ovalle hacia la cordillera, en la región de Coquimbo. Su productor, Jaime Camposano, explicó que la planta podría retomar el envasado durante la próxima semana gracias al uso de generadores, pero la destilación tardará más tiempo.

"Hay que recuperar canales para tener agua para enfriar, los accesos están cerrados, yo creo que eso nos va a tomar por lo menos un mes"

Jaime Camposano
"Hay que recuperar canales para tener agua para enfriar, los accesos están cerrados (...) yo creo que eso nos va a tomar por lo menos un mes", afirmó.

Munizaga añadió que la recuperación de la vialidad resulta clave para toda la industria, ya que gran parte de los insumos utilizados para elaborar y embotellar pisco provienen desde Santiago y deben trasladarse hasta las regiones productoras antes de regresar convertidos en producto terminado.

¿Habrá escasez de pisco?


Respecto a si producto de esta emergencia habrá escasez de pisco, los productores tienen distintas proyecciones. Munizaga consideró que el abastecimiento podría resentirse debido a las dificultades para producir y distribuir. "Yo creo que sí. Yo creo que puede verse afectada en alguna medida. Porque hay problemas para producirlo y para distribuirlo", afirmó.

Desde la mirada de una pequeña productora, Bárbara de Niño, estima que la elaboración correspondiente a este año inevitablemente se retrasará. Aunque asegura contar con suficiente stock para seguir abasteciendo, advirtió que las empresas con mayores volúmenes "puede que tengan problemas de abastecimiento en algún minuto".

"No vemos un impacto directo para los consumidores en el corto plazo"

Claudio Escobar, gerente general, Cooperativa Capel
Capel, en cambio, transmitió mayor tranquilidad. Escobar explicó que las reservas de alcohol no sufrieron daños y que la cooperativa mantiene inventarios suficientes para abastecer a sus distribuidores, por lo que "no vemos un impacto directo para los consumidores en el corto plazo".

Una visión parecida entregó Jaime Camposano. A su juicio, si existe alguna dificultad será acotada a las próximas semanas debido a los problemas logísticos, especialmente en la zona de Vicuña. "Que sea un problema de meses lo veo muy difícil", añadió.

El debate por los precios


Las diferencias también aparecen al analizar un eventual impacto en los precios. Como presidente del gremio, Munizaga evitó proyectar escenarios y aseveró que ese tipo de estimaciones "escapa un poco a mi rol gremial".

Escobar también llamó a la cautela. Aseguró que actualmente no existen antecedentes suficientes para anticipar alzas y recalcó que "sería poco responsable proyectar escenarios para toda la industria mientras no exista una evaluación completa de sus efectos".

"Si hay escasez, con la ley de la oferta y la demanda, va a haber una alza en los precios"

Bárbara de Niño
Desde la experiencia de una pequeña productora, Bárbara de Niño cree que una eventual escasez podría traducirse en mayores valores, aunque no de manera inmediata. "Si hay escasez, con la ley de la oferta y la demanda, va a haber una alza en los precios", señaló, aunque aclaró que la existencia de inventarios en la gran industria probablemente retrasaría ese efecto.

Camposano coincidió en que el consumidor no debiera enfrentar incrementos en el corto plazo, aunque advirtió que una eventual reducción de cosechas y mayores costos de producción sí podrían reflejarse en las próximas temporadas.

La otra cara del temporal: Enfrentar la sequía


Pese a la magnitud de los daños, prácticamente todos las voces destacan un efecto positivo del sistema frontal. Munizaga afirmó que las precipitaciones "nos trajo agua y nieve que nos va ha permitir regar por un periodo. No soluciona el problema de sequía que tenemos, pero ayuda mucho".

Escobar planteó que la recuperación de nieve y agua en la cordillera y los embalses constituye "una condición que no se observaba hace varios años" y que podría transformarse en un factor favorable para la agricultura en el mediano plazo.

"Nos trajo agua y nieve que nos va ha permitir regar por un periodo. No soluciona el problema de sequía que tenemos, pero ayuda mucho"

Francisco Munizaga
Desde Cogotí, Bárbara de Niño resumió ese contraste con una frase que refleja el sentimiento compartido por muchos productores: "Lo bueno es que quedamos asegurados por lo menos tres, cuatro años de nieve y de agua para la zona".
EL COMENTARISTA OPINA
¿Cómo puedo ser parte del Comentarista Opina?