Las intensas lluvias que afectaron a la región de Coquimbo no solo dejaron daños en caminos, viviendas y quebradas. Afectación que impactaron, por ejemplo, a los pisqueros y que derivó a que el Gobierno decretara emergencia agrícola.
Junto a ello, en el mar, uno de los recursos más emblemáticos de la zona también enfrenta horas de incertidumbre. Los bancos de machas -de donde proviene cerca del 80% de la producción nacional del molusco- son sometidos a evaluaciones luego de la gran cantidad de sedimentos, y material orgánico que arrastró el río Elqui hacia la bahía tras el sistema frontal.
La preocupación de los pescadores y científicos se basa en que los hace recordar en el episodio de 1997-1998, cuando un fenómeno similar terminó por sepultar los bancos naturales de Bahía Coquimbo, obligando incluso a parte de los macheros a migrar al sur del país para continuar con su actividad.
Hoy, aunque todavía no existen estudios concluyentes, el
temor es que la historia pueda repetirse, especialmente considerando la relevancia ecológica y económica que tiene este banco para la pesquería nacional.
Ante ese escenario, la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura activó un catastro junto a Sernapesca, la Autoridad Marítima y equipos técnicos especializados para determinar el alcance del impacto.
El monitoreo incluye análisis de agua, oxígeno y revisiones submarinas con buzos, cuyos resultados permitirán definir si será necesario implementar medidas de apoyo para las comunidades que dependen del recurso.
Con todo, cerca 400 personas que dependen directamente de esta actividad y un banco considerado clave para la reproducción y abastecimiento de otros sectores de la región, el diagnóstico que arrojen las evaluaciones será determinante para conocer si el principal recurso bentónico de Bahía Coquimbo logró resistir uno de los eventos climáticos más intensos de los últimos años.
Un banco que sostiene a toda una actividad
La incertidumbre sobre el estado de las machas tras el sistema frontal es preocupación para científicos y pescadores. Según relataron que el banco de Bahía Coquimbo representa una pieza clave dentro del ecosistema marino de la zona y uno de los principales sustentos económicos de cientos de familias.
El investigador de la Universidad Católica del Norte, Jaime Aburto, explicó a Emol que este banco ha adquirido un valor estratégico luego de décadas de cambios en la distribución del recurso a lo largo de la costa del Pacífico.
"Llevo 20 años trabajando en este recurso, y hubo un periodo que en todo el rango de distribución del recurso, desde el norte del Perú hasta el sur de Chiloé, hubo un momento en que el único banco productivo que había en Chile era el Bahía Coquimbo", afirmó.
"Con la cantidad de sedimentos que bajó, era esperable algo de varazón, las machas 'se ahogan' con el sedimento fino. Y por lo tanto, mueren"
Jaime Aburto, académico e investigador de la Universidad Católica del Norte
Esa condición convierte a la bahía en mucho más que un lugar de extracción. Según explicó el académico, el banco cumple un rol fundamental en la mantención de las poblaciones de machas de otros sectores de la región, ya que desde allí se originan procesos naturales que favorecen el establecimiento de nuevos bancos.
"El riesgo no solamente es desde el punto de vista socioeconómico, que es absolutamente legítimo, sino que también desde el punto de vista del recurso", agregó.
En la región existen otros bancos relevantes, como los de Tongoy, Chungungo Viejo y el sistema de bahías comprendido entre Punta Lengua de Vaca y Punta Choros. Sin embargo, el de Bahía Coquimbo continúa siendo el principal punto de extracción y uno de los más importantes para la reproducción natural de la especie.
Un recurso estratégico bajo observación
La imagen de las aguas cargadas de sedimentos encendió rápidamente las alarmas entre los macheros de la Región de Coquimbo. La inquietud tiene una explicación: el banco de Bahía Coquimbo no solo concentra la mayor extracción de machas del país, sino que además cumple un rol fundamental para la conservación y recuperación natural del recurso en otras zonas del litoral.
Consciente de ese escenario, la Subsecretaría de Pesca inició un monitoreo para determinar si el sistema frontal provocó daños en los bancos naturales. El subsecretario Osvaldo Urrutia afirmó a Emol que comprenden "plenamente la preocupación de los macheros, especialmente considerando lo ocurrido hace décadas en la Región de Coquimbo".
"Comprendemos plenamente la preocupación de los macheros, especialmente considerando lo ocurrido hace décadas en la Región de Coquimbo"
Osvaldo Urrutia, subsecretario de Pesca y Acuicultura
La autoridad explicó que el trabajo considera un amplio despliegue en terreno. "Nuestro objetivo es contar con un diagnóstico riguroso que permita determinar cuál es su magnitud y qué medidas corresponde adoptar", señaló.
El levantamiento de información no se concentra únicamente en Caleta Peñuelas. Las inspecciones también consideran otros sectores relevantes como Huentelauquén, Guayacán y Tongoy, además de diferentes recursos bentónicos y cultivos de pequeña escala que pudieron verse afectados por el ingreso de sedimentos, agua dulce y material arrastrado por las lluvias.
"Esperamos contar con un diagnóstico general durante los próximos días", afirmó, agregando que si se detectan afectaciones importantes "actuaremos oportunamente y en coordinación con los organismos competentes para implementar las medidas de apoyo y recuperación que correspondan".
Cientos de familias esperan un diagnóstico
En las caletas la sensación es de incertidumbre. Los pescadores saben que cualquier conclusión anticipada sería apresurada, pero reconocen que las condiciones observadas tras el temporal mantienen en alerta a quienes dependen diariamente del recurso.
El presidente del gremio de macheros de Peñuelas, Alejandro Alfaro, aseguró a Emol que los efectos de la crecida del río todavía son visibles en la bahía.
"Por el momento estamos bien afectados con la bajada del río y de todas las quebradas que vienen desde arriba y preliminarmente nos está contaminando la bahía con todo eso, pero estamos bien auspiciosos que tenemos que hacer un estudio para ver cómo se ha manejado el banco naturalmente", afirmó.
El dirigente explicó que, a diferencia de otras actividades acuícolas, la macha proviene de bancos completamente naturales, por lo que no existe la posibilidad de reponer rápidamente el recurso si llegara a producirse una mortalidad importante.
"La situación está media crítica. Mientras no podemos hacer un sondeo de machas, se ve crítico"
Alejandro Alfaro, presidente del gremio de macheros de Peñuelas
"Esto es un banco natural y uno no repobla, no hay semillas, no son cultivos que uno tiene que hacer.
Así que de esto dependen más de 400 familias (...), que es el más grande del país y aquí sale el 80% de las machas para todo el país", profundizó.
Por ello, los propios pescadores buscan complementar las evaluaciones oficiales con estudios sobre las condiciones del agua y del fondo marino.
Aunque evita hablar de una catástrofe antes de contar con evidencia científica, reconoció que la situación genera preocupación. "La situación está media crítica. Mientras no podemos hacer un sondeo de machas, se ve crítico", afirmó, aunque concluyó con una señal de esperanza: "Ojalá sean auspiciosos los estudios y los resultados que tengamos cuando vayamos a extraer nuestras machas, pero todos tenemos fe en que la cosa nos vaya bien".
El fantasma de 1997 vuelve a inquietar a Coquimbo
Para quienes estudian este recurso desde hace décadas, la preocupación de los pescadores tiene fundamentos científicos. Aburto, explicó a que aún es prematuro dimensionar las consecuencias del temporal, aunque advirtió que el comportamiento de las machas frente al exceso de sedimento es conocido.
"Con la cantidad de sedimentos que bajó, era esperable algo de varazón, las machas 'se ahogan' con el sedimento fino. Y por lo tanto, mueren. Ahora, la magnitud de cuánto pudiese llegar a ser esa varazón, no lo podemos determinar todavía", explicó.
"En el año 97, principios de 98, también con un evento muy fuerte, el río Elqui tuvo una bajada similar a lo que hubo ahora. Y en ese tiempo, el banco se perdió por completo", afirmó.
Las consecuencias fueron profundas. "La bahía completa quedó sepultada por estos elementos que vienen desde el interior... Y eso significó que los pescadores tuvieron que emigrar al sur, a los bancos de Chiloé", recordó Frías, quien recalcó que "efectivamente, hay un temor. Hay una preocupación legítima de lo que pueda pasar".
No obstante, también entrega un elemento que podría jugar a favor del recurso. Durante los primeros días del sistema frontal, la descarga del río fue empujada hacia el sector sur de la bahía debido a la componente norte del viento, mientras que la mayor concentración del banco de machas se ubica al norte.
Esa diferencia podría haber reducido la exposición de la principal zona productiva, aunque insiste en que solo las evaluaciones permitirán confirmar si ese factor fue suficiente para evitar daños de mayor magnitud.