Hace exactamente seis décadas, entre el 5 y el 16 de agosto de 1966, Portillo fue sede del único Mundial de Esquí Alpino que se ha celebrado en el hemisferio sur. Sesenta años después, el centro de esquí de la Región de Valparaíso enfrenta un escenario muy distinto: lleva más de 23 días sin poder operar, producto del cierre de la Ruta 60 CH, la vía que da acceso al recinto.
Miguel Purcell, gerente general de Ski Portillo, señaló a El Mercurio que el camino se cerró el 14 de julio. "En una industria que dura apenas tres meses, ya hemos perdido prácticamente un tercio de operación".
El ejecutivo agregó que la medida "tiene un alto costo para el país, la Región de Valparaíso y los más de 550 trabajadores de Portillo y sus familias, además de proveedores, emprendedores y toda la cadena de valor vinculada al turismo", y precisa que "solo para Portillo ha significado la pérdida de varios millones de dólares, esto sin considerar el turismo indirecto que genera en la región y el país"
Según el centro de esquí, la ruta está despejada desde hace una semana, con ambas pistas habilitadas. Sin embargo, al tratarse de un camino internacional que conduce al Paso Los Libertadores —frontera con Argentina por donde transitan camiones de carga—, el tramo sigue sujeto a medidas especiales de resguardo.
Purcell dijo compartir esa necesidad, pero cuestiona su aplicación al acceso a Portillo. "Portillo está ubicado entre 4 y 5 kilómetros más abajo del túnel y, dado que el paso fronterizo está cerrado, no hay argumentos para mantener cerrado el tramo hasta el centro de esquí".
El gerente afirmó que la empresa ha mantenido diálogo constante con la Delegación Presidencial, pero que "se ha dejado la apertura del camino hacia Portillo para una etapa posterior, sin darnos certezas de fechas o plazos de cuándo ocurrirá. A pesar de que el camino está en perfectas condiciones, no ha autorizado la circulación de turistas extranjeros ni de cientos de chilenos que siguen sin poder acceder a su propia montaña".
Purcell criticó que "para las autoridades locales, el cierre preventivo de la ruta parece haberse transformado en la respuesta habitual, incluso cuando existen condiciones para una operación segura. La seguridad debe ir de la mano de una gestión eficiente, no reemplazarla. Esto es lo que sucede en otros países con cultura de montaña y es a lo que deberíamos aspirar en Chile".
"Si la ruta reúne todas las condiciones para operar de manera segura, ¿qué justifica que permanezca cerrada?".
Miguel Purcell
El delegado presidencial provincial, Ricardo Figueroa, respondió ayer en Aconcagua News que "hemos seguido todos los protocolos para que tengamos una reapertura segura" de la ruta, la que —según indicó— será "progresiva, tanto para el turismo, el complejo Los Libertadores, los funcionarios y el Cristo Redentor".
Purcell también planteó su preocupación en una carta enviada a El Mercurio, donde calificó la Ruta 60 CH como "un bien nacional de uso público" y advirtió que "también preocupa el daño que esta decisión provoca a la imagen de Chile. Nuestro país ha sido reconocido internacionalmente como un destino turístico de primer nivel, pero situaciones como esta contrastan con ese prestigio".
"Turistas de todo el mundo observan con incredulidad que una ruta segura y despejada permanezca cerrada, mientras cientos de chilenos no pueden acceder a su propia montaña", agregó.
En la misiva, el gerente general destacó además "el trabajo ejemplar de Vialidad y Carabineros para despejar la ruta y mantenerla en óptimas condiciones, a la espera de que se autorice su uso", y cerró con una pregunta directa a la autoridad: "La pregunta es inevitable: si la ruta reúne todas las condiciones para operar de manera segura, ¿qué justifica que permanezca cerrada?".