El reciente sistema frontal no solo dejó daños en infraestructura y problemas de conectividad, sino que también impactó con fuerza al comercio de barrio.
Una encuesta elaborada por la Cámara de Comercio de Santiago (CCS) y Almacenes Digitales, aplicada a 591 almacenes de las 16 regiones del país, reveló que el 69% de los locales registró ventas inferiores a las de una jornada habitual y que un 45% proyecta que esta situación podría prolongarse durante los próximos días.
El estudio también evidenció diferencias regionales, identificó los principales problemas operacionales que enfrentó el sector y reveló cambios en los patrones de consumo asociados a la emergencia.
Caída generalizada en las ventas
Los resultados del sondeo muestran que el impacto del temporal fue amplio en el canal tradicional. El 69% de los almacenes consultados informó ventas por debajo de un día normal, mientras que un 28,9% aseguró que la disminución fue considerable.
Las expectativas tampoco son alentadoras. Un 45% de los encuestados estima que sus ventas continuarán disminuyendo en los próximos días, un 47% cree que la actividad volverá a niveles normales y apenas un 8% espera un incremento.
Para el gerente de Estudios de la CCS, George Lever, "la magnitud del impacto es enorme, especialmente en las zonas con mayor cantidad de precipitaciones anormales, y aún se encuentra en desarrollo".
Añadió que "las ventas en general se han visto muy afectadas, alcanzando a dos tercios de los almacenes a nivel nacional", pese al incremento en la demanda por productos de emergencia.
Respecto del escenario inmediato, sostuvo que "las perspectivas inmediatas son pesimistas" y enfatizó que la prioridad está en recuperar la conectividad y el funcionamiento normal de las zonas más afectadas.
Coquimbo lideró la afectación
La encuesta detectó importantes diferencias territoriales.
Coquimbo, considerada el epicentro del sistema frontal, concentró el mayor nivel de afectación: el 84% de los almacenes declaró haber sufrido consecuencias graves o moderadas.
Entre Valparaíso y Biobío, en tanto, el porcentaje de locales afectados osciló entre el 50% y el 59%, mientras que en el extremo norte y la zona austral los niveles fluctuaron entre el 20% y el 33%.
Pese a ese escenario, Coquimbo fue también la única región donde las ventas mostraron un comportamiento distinto. El 21,1% de los almacenes informó aumentos durante el temporal -muy por encima del 7,2% registrado a nivel nacional-, impulsados por las compras de emergencia. Además, un 63,2% de los comerciantes de la región espera recuperar la normalidad en los próximos días.
En contraste, la zona central -que comprende Valparaíso, la Región Metropolitana y O'Higgins- concentró las mayores caídas severas en ventas, con un 34,1% de los almacenes reportando una baja considerable. A ello se suma que en el centro-sur el 49,5% anticipa nuevas disminuciones, mientras que en la zona central esa expectativa alcanza el 47,8%.
Cortes de luz, menor flujo de clientes y cambios en la canasta de consumo
El estudio identificó que los cortes de electricidad y de servicios básicos fueron el principal problema para los almacenes, mencionados por el 24,4% de los encuestados. Le siguieron el menor flujo de clientes (23,1%) y los anegamientos (17,6%).
También aparecieron dificultades relacionadas con el desplazamiento del personal, el acceso a los locales y problemas de abastecimiento.
La encuesta concluye que cada macrozona enfrentó desafíos distintos: en Coquimbo predominó la interrupción logística; en la Zona Central, la baja en la demanda; y en el sur, las complicaciones derivadas de los cortes eléctricos.
El temporal también modificó las preferencias de compra. Los mayores incrementos de demanda se concentraron en pan, velas, agua y té o café, mientras que bebidas, helados y otras categorías de consumo impulsivo fueron las más perjudicadas.
Asimismo, velas, agua y pilas encabezaron tanto las compras preventivas como los quiebres de stock reportados por los almaceneros.
Las propuestas para fortalecer la respuesta del comercio
A partir de los resultados, la CCS planteó una serie de medidas para mejorar la capacidad de respuesta del comercio frente a futuros eventos climáticos.
Entre ellas figuran protocolos para abastecer con anticipación productos esenciales cuando existan alertas meteorológicas, sistemas de alerta temprana con foco territorial, estrategias para fortalecer la resiliencia energética del canal tradicional y una mayor integración de los almacenes de barrio en los planes públicos y privados de gestión de desastres.
Sobre este punto, Lever afirmó que el estudio propone "protocolos de abastecimiento anticipado de la canasta crítica ante alertas meteorológicas", además de "el reconocimiento del almacén de barrio como red de emergencia en los planes públicos y privados de gestión de desastres".