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"Con la Patagonia, Chile nos comió la cancha": Por qué Argentina perdió el liderazgo del turismo en la región

El país trasandino recibió 5,68 millones de turistas en 2025 y quedó detrás de Brasil, Colombia y Chile.

11 de Agosto de 2026 | 12:09 | La Nación, GDA /editado por M.Garretón
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Parque Nacional Los Glaciares, Argentina.

El Mercurio
Argentina dejó de ser el principal destino turístico de Sudamérica. En 2025 recibió 5,68 millones de visitantes internacionales y terminó por detrás de Chile, Brasil y Colombia en un retroceso que se arrastra desde hace años y que expone problemas que van mucho más allá del tipo de cambio.

El dato adquiere mayor relevancia al mirar la trayectoria. Según el diario La Nación de Argentina en un reportaje, lleva 15 años reduciendo sus exportaciones turísticas mientras el mercado mundial y otros países de la región han seguido creciendo. En el año 2000, el país tenía ingresos turísticos similares a los de Nueva Zelanda y República Dominicana y superiores a los de Brasil y Colombia. Hoy quedó por debajo de todos ellos.

El turismo, además, tiene un peso reducido dentro de la economía argentina. El PIB turístico directo representa 1,7% del total, lo que ubica al país en el puesto 110 entre 125 naciones analizadas.

La diferencia con otros destinos de la región y del mundo es significativa: en Uruguay llega a 8,9%, mientras que en España supera el 12% y en Grecia alcanza el 20%.

Más que un problema cambiario


El tipo de cambio ha sido históricamente determinante para el turismo argentino, pero los especialistas consultados advierten que no explica por sí solo el retroceso.

Cuando el peso se fortalece, Argentina se vuelve más cara para los extranjeros y los argentinos aumentan sus viajes al exterior. Cuando se devalúa, ocurre lo contrario.

Esa dinámica terminó generando un déficit en la balanza turística durante 42 de los últimos 49 años. En 2025, el desequilibrio llegó a un récord de US$7.221 millones: el turismo receptivo cayó 14%, mientras el gasto de los argentinos fuera del país aumentó 54,7%, hasta US$12.100 millones.

Daniel Schteingart, investigador de Fundar y coautor del informe Argendata, apuntó a La Nación a la inestabilidad macroeconómica como uno de los factores que deterioran la imagen del país. Según explicó, los turistas de países limítrofes reaccionan rápidamente a las variaciones cambiarias, mientras que los visitantes europeos y norteamericanos responden más a factores como estabilidad, conectividad y percepción del destino.

Pero el problema también está en los costos. Aldo Elías, expresidente de la Cámara Argentina de Turismo, atribuyó parte de la pérdida de competitividad a la presión tributaria. "Argentina tiene problemas de competitividad en sus actividades económicas y la razón de esto es la asfixiante presión impositiva que padecemos", dijo a La Nación.

El factor que Chile aprovechó


La conectividad aparece como otro de los grandes obstáculos. Matías Lammens, exministro de Turismo y Deportes, planteó que Argentina necesita avanzar simultáneamente en promoción internacional, conectividad e inversión en infraestructura, incluyendo rutas, aeropuertos, museos y parques nacionales.

El diagnóstico se vuelve todavía más evidente en el transporte aéreo. Karina Perticone, directora ejecutiva de VisitBA, afirmó al citado medio trasandino: "Somos de los aéreos más caros del mundo, y eso es lo que traba el resto de las cosas". A esto se suma la pérdida de rutas internacionales, entre ellas las de Air New Zealand, lo que redujo aún más la conexión con mercados lejanos.

El contraste con Chile aparece explícitamente en el análisis. Sofía Heinonen, directora ejecutiva de Rewilding Argentina, resumió la pérdida de terreno de la siguiente manera.

"Con la Patagonia, Chile nos comió la cancha". A su juicio, mientras Argentina promociona de manera fragmentada destinos como Parque Patagonia, Patagonia Azul, El Impenetrable e Iberá, falta una política de Estado que permita desarrollar su potencial.

Patagonia chilena.

Una oportunidad que Argentina todavía no convierte


La paradoja es que Argentina cuenta con una enorme diversidad natural: glaciares, selvas, humedales, desiertos de altura, bosques, océano, montañas, puna y pampa.

La Nación planteó que ese patrimonio podría ser especialmente relevante en un momento en que el turismo de naturaleza crece a un ritmo superior al promedio de la industria.

Patagonia chilena.

El desafío, entonces, no sería únicamente aumentar el número de visitantes, sino transformar esos activos en una industria turística estable, con mayor gasto por visitante y menos dependencia de los ciclos del dólar.

Gloria Guevara, presidenta del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC), sostiene que Argentina tiene margen para dar ese salto, pero requiere una estrategia de largo plazo.

"Argentina necesita construir un plan nacional con todos los actores del sector", afirmó a La Nación, advirtiendo que el diseño no basta: también debe existir ejecución y respaldo político.

El propio WTTC proyectó una recuperación: para 2026 estima un crecimiento de 14,2% en el gasto internacional en Argentina. Sin embargo, el repunte no elimina las dificultades estructurales. Durante el primer trimestre de 2026 las llegadas internacionales aumentaron 5,5% frente al mismo período del año anterior, pero todavía permanecían 17,2% por debajo de los niveles de 2019.

Así, la pérdida del liderazgo regional frente a Brasil, Colombia y Chile no aparece como un episodio aislado. Es el resultado visible de años de problemas de conectividad, competitividad, inversión y continuidad de las políticas públicas.

Y mientras Argentina busca recuperar terreno, el propio sector reconoce que uno de sus principales desafíos es dejar de depender de las ventajas cambiarias y comenzar a competir por la calidad y diversidad de sus destinos. En esa disputa, la Patagonia es uno de los escenarios donde el país vecino admite que Chile ya tomó ventaja.