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Nadie quiere quedarse fuera: El FOMO se apodera de Wall Street y provoca oleada de compras

La compra de opciones alcistas ha alcanzado niveles récord en parte del mercado estadounidense.

14 de Agosto de 2026 | 17:36 | Bloomberg/Editado por José Tomás Guzmán, Emol.
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AP
Mientras Wall Street continúa avanzando y el S&P 500 marca nuevos máximos históricos, una preocupación comienza a ganar terreno entre los inversionistas. Esta vez, el principal temor no parece estar asociado a una eventual caída del mercado, al contrario, sino a quedarse fuera de una nueva escalada de las acciones.

Es el denominado FOMO, sigla de fear of missing out o "miedo a perderse algo", que está impulsando una fuerte demanda por instrumentos que permiten apostar por nuevas alzas en los precios de las acciones.

El fenómeno se produce después de que las empresas registraran el mayor crecimiento trimestral de sus ganancias desde la salida de la pandemia en 2021, mientras algunos inversionistas han comenzado a elevar sus proyecciones para el mercado estadounidense.

Una señal particularmente clara aparece en el mercado de opciones.

Según constató Bloomberg, Citadel Securities señaló que en al menos 170 compañías que integran el S&P 500, la demanda por opciones de compra, conocidas como calls y que permiten obtener beneficios cuando una acción sube, ha superado ampliamente a las apuestas asociadas a un mercado estable.

La diferencia es la mayor registrada desde al menos 2016 y supone una ruptura respecto del comportamiento habitual de los inversionistas.

"La demanda de potencial alcista se ha acelerado hasta alcanzar niveles récord", señaló Scott Rubner, jefe de estrategia de renta variable y derivados de Citadel Securities, en una nota dirigida a clientes.

El "seguro" contra el FOMO


Parte de esta demanda tiene detrás una particular estrategia de los grandes inversionistas.

Steve Sosnick, estratega jefe de Interactive Brokers, la define como un "seguro contra el miedo a perderse algo (FOMO)".

La lógica es que algunos inversionistas institucionales consideran que las valorizaciones de determinadas compañías ya son elevadas y evitan comprar directamente las acciones. Sin embargo, tampoco quieren quedar fuera del mercado si los precios continúan subiendo.

Las opciones entregan una alternativa, permiten capturar parte de una eventual subida comprometiendo menos capital que una compra directa de acciones.

"Si hay un inversor institucional que no quiere perseguir estas acciones a lo que percibe como valoraciones elevadas y un impulso excesivo, pero no quiere perderse la subida, tiene un incentivo para comprar opciones de compra", explicó Sosnick.

El mayor apetito por este tipo de instrumentos coincide con la fuerte recuperación que registra Wall Street. El S&P 500 acumula un avance cercano al 23% desde finales de marzo y este jueves cerró con una subida de 0,7%, alcanzando nuevamente un máximo histórico.

El movimiento estuvo respaldado por una caída en los precios del petróleo y señales de moderación de la inflación en Estados Unidos, factores que llevaron al mercado a reducir sus apuestas sobre eventuales aumentos de tasas de interés por parte de la Reserva Federal.

Christopher Jacobson, codirector de estrategia de derivados de Susquehanna International Group, sostuvo que el encarecimiento de las opciones alcistas tiene fundamentos en el propio desempeño del mercado.

"Estamos viendo que las opciones de compra suben de precio, pero esto se justifica por los movimientos reales que observamos tanto a nivel de acciones individuales como de índices", afirmó.

Signos de cautela


Pese al entusiasmo, comienzan a aparecer señales que podrían moderar el FOMO.

Los datos de Cboe Global Markets apuntan a una menor volatilidad esperada en las acciones individuales durante los próximos 30 días.

Al mismo tiempo, el índice de volatilidad Cboe, conocido como VIX y utilizado como una referencia del "miedo" en Wall Street, se encuentra en su menor nivel desde enero. Su versión de ponderación igualitaria, en tanto, registra su menor nivel desde el 17 de marzo.

Ese escenario también ha comenzado a generar apuestas en la dirección contraria.

Este jueves, un inversionista institucional destinó US$23,4 millones a una serie de operaciones con opciones bajistas que podrían generar importantes retornos si el S&P 500 cae un 38% antes del 18 de diciembre.

Para Sosnick, precisamente cuando el mercado parece más tranquilo puede resultar más atractivo contratar protección ante una eventual caída. "Si hay sequía, nadie quiere comprar paraguas", sostuvo. "Probablemente sea el mejor momento para comprarlos".