El comienzo de la guerra en Medio Oriente entre Estados Unidos e Irán no solo marcó un antes y un después en la forma en que se estaban llevando a cabo las relaciones internacionales, sino que también marcó un punto de inflexión en el precio de los combustibles para los consumidores en el país, con un fuerte incremento en el promedio luego del 25 de marzo, el famoso
"bencinazo".
Pese a que en los meses siguientes, el mercado comenzó a mostrar señales de distensión. El memorándum de entendimiento abrió una ventana de menor presión y los precios internacionales retrocedieron, lo que también permitió observar bajas en los combustibles a nivel local durante junio y julio. Sin embargo, una vez cumplidos los 60 días, el conflicto volvió a intensificarse y las expectativas de una estabilización más prolongada comenzaron a desvanecerse.
Desde entonces, las tensiones en Medio Oriente han vuelto a instalar presión sobre el mercado del crudo, en medio de nuevas amenazas y exigencias de Estados Unidos bajo la administración de
Donald Trump. Por ejemplo, el Brent, principal referencia, cotiza actualmente en torno a los
US$93 por barril, revirtiendo parte importante del alivio observado meses atrás y volviendo a trasladar presión sobre los precios internos de los combustibles.