El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este lunes que aumentará los aranceles a una serie de productos del sector automotor de Canadá a partir de 2027, en momentos en que estos dos socios escalan una guerra tarifaria.
"A partir del 1 de enero de 2027, los aranceles a todos los automóviles, camiones, grandes y pequeños, y al acero aumentarán a 50%", escribió el mandatario republicano en su red Truth Social.
El anuncio se suma a la ofensiva arancelaria que Washington ya aplica sobre Ottawa desde el sábado pasado,
cuando entraron en vigencia recargos del 50% sobre unos US$20.000 millones en importaciones canadienses, entre ellas cemento y palos de hockey, principalmente manufacturas.
La escalada se produjo luego de que el primer ministro de Canadá, Mark Carney, decidiera el viernes por la noche poner fin a las negociaciones con la Casa Blanca, horas antes de que expirara el ultimátum impuesto por Trump. El primer ministro canadiense justificó su decisión acusando a Washington de haber propuesto, en los últimos días, "condiciones económicamente inviables e injustas".
"En resumen: pidieron demasiado y ofrecieron muy poco", afirmó Carney el sábado en Ottawa, donde acusó al mandatario estadounidense de iniciar una "guerra" comercial.
Según el Primer Ministro, Estados Unidos intentó además incorporar exigencias de "último momento" para restringir la capacidad de Canadá de firmar nuevos acuerdos comerciales con otros países, una condición que —sostuvo— amenazaba directamente la soberanía del país.
Como respuesta, Canadá anunció aranceles de represalia "dólar por dólar" contra el acero y los productos lácteos estadounidenses, que también alcanzarán a la industria papelera, la maquinaria agrícola y la electrónica. Las medidas entrarán en vigor el 8 de septiembre.
La decisión de Carney de no ceder ante Washington generó ayer una inédita muestra de respaldo transversal en Canadá. Desde los principales medios de comunicación hasta los primeros ministros provinciales y las organizaciones sindicales cerraron filas en torno al Gobierno, incluyendo al líder conservador Pierre Poilievre, quien pese a ser habitualmente crítico de Carney llamó a la "unidad nacional" frente a Estados Unidos.
El sindicato Unifor, el más grande del país y con fuerte presencia en la industria automotriz —justamente uno de los sectores ahora golpeados por el anuncio de Trump—, calificó como "lo correcta" la decisión de abandonar la mesa de negociaciones.
El Royal Bank of Canada estimó que los nuevos aranceles estadounidenses podrían restar cerca de cuatro décimas al PIB canadiense, golpeando con particular fuerza a sectores como electrónica, textiles, muebles, madera y papel. El sector empresarial del país, aunque respalda la decisión de no aceptar "un mal acuerdo", advirtió que la incertidumbre generada podría frenar inversiones y prolongarse mientras Trump continúe en la Casa Blanca.