Volver al mercado laboral después de los 50 años puede convertirse en un desafío, especialmente cuando la primera reacción frente al desempleo es ampliar la búsqueda y postular a la mayor cantidad posible de cargos.
Sin embargo, esa estrategia no aumenta las posibilidades de encontrar trabajo. Por el contrario, especialistas plantean que para los profesionales senior resulta más efectivo identificar las industrias y organizaciones donde su trayectoria pueda transformarse en una ventaja.
La clave, entonces, no estaría en buscar oportunidades “a 180 grados”, sino en reconocer dónde los años de experiencia, el conocimiento del negocio y la capacidad para enfrentar situaciones complejas tienen un valor concreto.
Así lo plantea Danilo Rojic, socio director de W-UP, empresa especializada en acompañamiento laboral, outplacement y evolución organizacional, quien sostiene que el foco adquiere especial importancia a medida que avanza la carrera profesional.
“Una persona mayor tiene que tener claro dónde ir a buscar. Hay que entender qué industrias validan los años y la experiencia, y concentrarse en aquellas organizaciones donde ese conocimiento tiene realmente valor”, explica.
Dónde puede estar la oportunidad
De acuerdo con Rojic, entre los sectores que pueden ofrecer mejores espacios para perfiles experimentados se encuentran las empresas de servicios vinculadas a la minería, la educación, la salud y las compañías familiares.
En este tipo de organizaciones, explica, la trayectoria puede resultar relevante para gestionar equipos, clientes, relaciones laborales o procesos de transformación.
El escenario es distinto cuando la búsqueda se concentra solo en industrias que están reduciendo estructuras, digitalizando fuertemente sus operaciones o modificando el tipo de perfiles que requieren.
En esos casos, el desafío pasa por identificar qué conocimientos y competencias desarrolladas durante años pueden ser trasladados a otras áreas.
“Si toda tu vida trabajaste en una industria que hoy está disminuyendo sus oportunidades, probablemente tengas que mutar. Eso no significa perder la experiencia que construiste, sino buscar dónde esa experiencia puede seguir siendo útil”, señala Rojic.
La experiencia debe convertirse en una propuesta de valor
Definir dónde buscar es solo una parte de la estrategia. Otro error habitual, advierte el especialista, es presentar la trayectoria profesional solo a partir de los cargos ocupados, los estudios realizados o los años de experiencia.
El problema es que, en un mercado donde distintos candidatos pueden contar con antecedentes similares, esos elementos por sí solos no necesariamente permiten diferenciarse.
“Hoy tienes que buscar desde el futuro y no desde el pasado. En vez de decir solamente que tienes 20 años de experiencia, debes explicar cómo puedes ayudar a una empresa, qué problema puedes resolver o qué resultados puedes generar”, sostiene.
Bajo esa lógica, un ejecutivo comercial, por ejemplo, no debiera limitarse a señalar cuánto tiempo lleva trabajando en ventas. Su experiencia puede presentarse en función de aquello que es capaz de aportar como aumentar ingresos, fidelizar clientes, desarrollar nuevos mercados o fortalecer equipos.
La trayectoria, de esta manera, continúa siendo un activo, pero debe traducirse en una propuesta de valor concreta para la organización.
Redes de contacto: más que pedir trabajo
Una vez definido el foco de la búsqueda, las redes de contacto también adquieren un papel relevante. Pero, según Rojic, la forma de utilizarlas puede marcar una diferencia.
En lugar de contactar a conocidos para comunicar que se está desempleado o preguntar si “saben de algún trabajo”, la recomendación es explicar con precisión qué tipo de posición se busca, en qué industrias y para enfrentar qué clase de desafíos.
“Cuando hablamos de red de contacto no hablamos de pituto. No se trata de que esa persona tenga que darte trabajo. Lo importante es que entienda exactamente qué estás buscando para que pueda conectarte con alguien que sí tenga esa necesidad”, afirma.
Por ejemplo, señalar que se busca una posición en recursos humanos dentro de una compañía que necesite transformar su cultura organizacional entrega a la red una referencia mucho más concreta que simplemente informar que se está disponible para trabajar.
A esto se suma la importancia de mantener actualizado y activo el perfil de LinkedIn, particularmente para quienes llevan años sin participar en procesos de selección o han permanecido durante largos períodos en una misma compañía.
Para Rojic, el desafío de volver al mercado laboral después de los 50 no pasa necesariamente por aumentar el número de postulaciones, sino por mejorar su precisión: identificar dónde la experiencia tiene valor, demostrar qué problemas se pueden resolver y movilizar las redes en torno a un objetivo profesional definido.
“Los años de trayectoria pueden ser una fortaleza, pero hay que saber dónde hacerlos valer. El foco es entender qué necesita hoy el mercado y en qué tipo de organización esa experiencia puede marcar una diferencia”, concluye el ejecutivo de W-UP.