La crisis laboral en el país no cede. La tasa de desocupación en volvió a subir y alcanzó un 9,5% durante el trimestre móvil mayo-julio de 2026, su mayor nivel desde julio de 2021, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Empleo (ENE) del Instituto Nacional de Estadísticas (INE).
Con este resultado, el desempleo acumula 43 meses consecutivos por encima del 8% y cuatro por arriba del 9%. En doce meses, la tasa aumentó 0,8 puntos porcentuales (pp).
El incremento se explicó por un crecimiento de 0,7% de la fuerza de trabajo, que superó la evolución del empleo. En el mismo período, las personas ocupadas disminuyeron 0,2%, mientras que los desocupados aumentaron 10,4%.
Dentro de este último grupo, el alza estuvo marcada tanto por quienes habían perdido su empleo como por las personas que ingresaron por primera vez a la búsqueda de trabajo. Los cesantes aumentaron 9,4%, mientras que quienes buscan empleo por primera vez lo hicieron en 20,9%.
Participación y empleo
La tasa de participación laboral llegó a 61,7%, con una caída de 0,1 pp en doce meses, mientras que la tasa de ocupación se ubicó en 55,9%, retrocediendo 0,5 pp.
En paralelo, la población fuera de la fuerza de trabajo creció 1,1%, impulsada exclusivamente por el aumento de las personas inactivas habituales, que avanzaron 1,3%.
El deterioro del mercado laboral también se refleja en la cantidad de horas trabajadas. El volumen total de trabajo cayó 1,8% en un año, mientras que el promedio de horas efectivamente trabajadas disminuyó 1,7%, hasta las 36,4 horas semanales.
Hombres y mujeres
El desempleo presentó diferencias entre hombres y mujeres. En ellas, la tasa llegó a 10,3%, con un aumento de 0,6 pp en doce meses. La fuerza de trabajo femenina creció 1,7%, mientras que el empleo aumentó 1,0%, llevando a que las mujeres desocupadas se incrementaran 7,6%.
En los hombres, en tanto, la desocupación alcanzó 8,9%, con un incremento de 1 pp en un año. La fuerza de trabajo no registró variación, pero el número de ocupados cayó 1,1%, mientras que los desocupados aumentaron 12,9%.
Así, aunque la tasa de desempleo continúa siendo mayor entre las mujeres, el deterioro anual de los principales indicadores fue más pronunciado entre los hombres.
Caída de personas ocupadas
La reducción de 0,2% en el total de personas ocupadas estuvo explicada exclusivamente por los hombres, cuyo empleo disminuyó 1,1%. En contraste, las mujeres ocupadas aumentaron 1%.
Por sectores económicos, las principales caídas se registraron en información y comunicaciones, con una contracción de 14,6%; enseñanza, con -3,3%; e industria manufacturera, con -2,7%.
Por categoría ocupacional, el descenso estuvo concentrado en las personas asalariadas formales, que disminuyeron 2,4%, y en los familiares no remunerados, con una caída de 6,7%.
Informalidad vuelve a subir
Mientras el empleo total retrocedió, la informalidad mostró un nuevo avance. La tasa de ocupación informal alcanzó 26,5%, lo que representa un aumento de 0,5 pp en doce meses.
El indicador fue de 28,3% entre las mujeres y de 25,1% entre los hombres. En ambos casos aumentó, aunque el incremento fue mayor entre las mujeres, con 0,8 pp frente a 0,2 pp en los hombres.
En términos de cantidad de personas, los ocupados informales aumentaron 1,6%. El incremento estuvo explicado exclusivamente por las mujeres, cuyo empleo informal creció 3,9%, mientras que entre los hombres cayó 0,4%.
En la Región Metropolitana, la tasa de desocupación alcanzó 9,5%, con un aumento de 0,3 pp en doce meses. El resultado respondió a un incremento de 0,2% de la fuerza de trabajo, mientras que el número de ocupados disminuyó 0,1%.
Entre las actividades que explicaron la caída del empleo regional destacaron información y comunicaciones, con una baja de 21,4%; alojamiento y servicio de comidas, con -7,9%; y administración pública, con -5,9%.