El presidente de la Reserva Federal (Fed), Kevin Warsh, endureció este viernes su mensaje frente a la inflación y advirtió que el banco central estadounidense todavía tiene "trabajo por hacer" si no logra confirmar que las presiones sobre los precios están disminuyendo de manera clara.
En su primer discurso desde que asumió la presidencia de la Fed en mayo, Warsh sostuvo que los últimos datos de inflación no permiten concluir que las tendencias subyacentes hayan mejorado significativamente y reafirmó el compromiso del organismo con su meta del 2%.
"Este es mi criterio: debemos tener la certeza de que la inflación subyacente se está acercando a nuestro objetivo, de forma clara y a la velocidad suficiente. De lo contrario,
tenemos trabajo por hacer. Ese es nuestro trabajo", afirmó durante la conferencia anual de la Reserva Federal en Jackson Hole, Wyoming.
Warsh sostuvo además que las condiciones financieras actualmente no son restrictivas y aseguró que las tasas de interés constituyen la "herramienta predominante" de la Fed para cumplir con su mandato.
"Si bien los datos del PCE y del IPC de este verano fueron mejores de lo esperado, no indican que las tendencias subyacentes hayan mejorado significativamente", señaló. "Los precios del mercado reflejan confianza en que lograremos la estabilidad de precios. Y puedo asegurarles que tienen razón", afirmó.
Según Warsh, mientras la inflación permanezca por encima de la meta, la principal preocupación del banco central debe seguir siendo la evolución de los precios.
"Seamos igualmente claros sobre otro aspecto del objetivo: la estabilidad de precios no se logra por sí sola, ni la inflación necesariamente tiende a volver a su media. Es responsabilidad de la Reserva Federal garantizar la estabilidad de precios", agregó.
Señales sobre las tasas
El discurso era especialmente esperado por los mercados luego de las críticas que recibió Warsh por su estrategia comunicacional desde que asumió el liderazgo de la Reserva Federal.
Economistas e inversionistas habían cuestionado la falta de claridad sobre sus perspectivas para la economía y sobre el rumbo que podría adoptar la política monetaria durante los próximos meses.
En la reunión de julio, la Fed mantuvo las tasas de interés sin cambios por quinta ocasión consecutiva, luego de los tres recortes realizados a fines de 2025.
Sin embargo, varios funcionarios se mostraron partidarios de un aumento de tasas, mientras que otros señalaron que podría ser necesario endurecer la política monetaria si la inflación no continúa disminuyendo.
Warsh fue cuestionado tras esa reunión por no explicar con suficiente claridad la decisión de mantener las tasas y por evitar anticipar si el organismo podría verse obligado a subirlas durante los próximos meses.
Los inversionistas reaccionaron entonces impulsando las tasas de los bonos estadounidenses de largo plazo hasta sus mayores niveles en casi dos décadas, en medio de dudas sobre el compromiso de la Fed con su meta inflacionaria.