Al parecer, el "punto de inflexión" que suponía junio para el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, tendrá que esperar. Si bien la economía creció 2,5% en doce meses ese mes, cortando una racha de cinco meses consecutivos en rojo, las proyecciones apuntan a que julio volvería a teñirse de esa tinta.
Así lo reflejan los indicadores sectoriales publicados esta mañana por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), que mostraron una dura contracción de 5,1% en la producción industrial —con la minería y la manufactura cayendo 7,2% y 4,9%, respectivamente— durante julio, mientras la actividad del comercio retrocedió 0,2%, su primera contracción desde marzo de 2024.
Con estos antecedentes, los analistas anticipan un julio mucho más débil de lo esperado, con estimaciones que incluso apuntan a una caída del Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) de hasta 2%, cifra que el Banco Central publicará mañana. Con esto, seis de los siete Imacec de 2026 serán negativos.
Según l
a Encuesta de Expectativas Económicas (EEE) de agosto, se esperaba un crecimiento de 1,1% anual para el Imacec de julio. Sin embargo, el escenario cambió.
Sergio Lehmann, economista jefe del BCI, estimó ahora un Imacec de -0,7% anual. "Es preocupante, sin duda, la cifra negativa que se habría registrado para el Imacec. Reconoce que la economía no ha logrado todavía repuntar", señaló a Emol.
"Es preocupante, sin duda, la cifra negativa que se habría registrado para el Imacec. Reconoce que la economía no ha logrado todavía repuntar"
Sergio Lehmann
Con todo, el economista subrayó que este Imacec recoge "los efectos climáticos de julio, que llevaron a suspender algunas actividades y servicios.
Ese efecto habría sido algo más de un punto porcentual en crecimiento".
Desde Clapes UC también anticiparon una contracción. Sus estimaciones apuntan a una caída cercana a 0,9%. Ignacio Muñoz, investigador del centro, planteó que el resultado de julio refuerza la idea de que todavía no existe un cambio de tendencia consolidado. "Tal y como habíamos comentado el mes pasado, esta cifra indica que aún no ocurre un cambio de tendencia importante, ya que se necesita más de un dato para asegurarlo", afirmó a este mismo medio.
"Esta cifra indica que aún no ocurre un cambio de tendencia importante, ya que se necesita más de un dato para asegurarlo"
Ignacio Muñoz
A su juicio, además del efecto puntual del temporal, persiste una debilidad más estructural. "Más allá de los efectos del temporal,
la economía sigue débil y pese a que no esperamos números necesariamente rojos para los próximos meses, si proyectamos repuntes moderados, que no escapen, en promedio, del crecimiento tendencial".
La minería vuelve a golpear
Uno de los principales elementos detrás del deterioro de las expectativas está en el comportamiento de la producción minera y manufacturera. El equipo de Estudios de Banco Santander sostuvo que los datos sectoriales de julio "confirman el debilitamiento de la actividad que adelantaban los registros de factura electrónica que publica el Banco Central".
"La minería y la manufactura cayeron con fuerza, y eso nos hace pensar que el crecimiento de julio va a ser mucho más débil de lo que se esperaba hace unas semanas"
Jaime Bastías
Con esos antecedentes, y siendo la estimación más dura,
Santander proyectó un retroceso de entre 1% y 1,5% para el Imacec no minero y una caída cercana a 2% para el indicador total.
Mientras que Jaime Bastías director de la Escuela de Auditoría y Control de Gestión de la Universidad Finis Terrae, sostuvo que "la minería y la manufactura cayeron con fuerza, y eso nos hace pensar que el crecimiento de julio va a ser mucho más débil de lo que se esperaba hace unas semanas".
En particular, puso el acento en la industria manufacturera, que acumula siete meses consecutivos de retrocesos. A su juicio, aquello apunta a un problema que va más allá de las condiciones climáticas y que estaría relacionado con "la debilitación persistente de demanda interna".
¿Una pausa o un cambio de tendencia?
El comportamiento de la minería ayuda a explicar por qué el dato de junio pudo generar una lectura más optimista que la que actualmente ofrecen las cifras de julio. Bastías sostuvo que el sector ha mostrado durante el año un comportamiento altamente volátil. "Pasó de un fuerte rebote en junio a un desplome en julio, y eso ya había ocurrido antes en el año. Más que una crisis nueva, es un sector muy volátil e imprevisible, y eso obliga a tomar cada dato mensual con cautela, sin sacar conclusiones apuradas para arriba ni para abajo".
"Más que señalar que el crecimiento de junio haya sido algo transitorio, considero que una nueva desaceleración de la actividad económica durante el mes de julio sería reflejo de la baja capacidad que actualmente tiene la economía de sortear perturbaciones puntuales"
Valentina Apablaza
Bajo esa mirada, el resultado de junio habría sido insuficiente para confirmar un cambio de rumbo. "Todo indica que sí, junio fue una pausa, no un cambio de tendencia. En junio, lo único que sostuvo el buen resultado fue el rebote de la minería; en julio se cayó justamente eso".
En tanto, Valentina Apablaza, investigadora del OCEC UDP, afirmó: "Más que señalar que el crecimiento de junio haya sido algo transitorio, considero que una nueva desaceleración de la actividad económica durante el mes de julio sería reflejo de la baja capacidad que actualmente tiene la economía de sortear perturbaciones puntuales".
"Bastó con un deterioro de las condiciones climáticas para reducir la producción en diversos sectores, que ni siquiera está logrando ser contrarrestado por la resiliencia de algún sector productivo en particular", profundizó.
Un segundo semestre más débil
El deterioro de julio también modifica las perspectivas para la segunda mitad del año. Apablaza remarcó que la economía ya había cerrado el primer semestre con señales débiles. "El informe de Cuentas Nacionales del II trimestre 2026 publicado hace dos semanas por el Banco Central, mostraron una economía que se contrajo en términos anuales durante dos trimestres consecutivos, cerrando así la primera mitad del año con una variación promedio del PIB real de -0,3% anual".
Para julio, su estimación coincide con la de Clapes UC: un retroceso del Imacec cercano a 0,9% anual. Y si ese escenario se concreta, las consecuencias alcanzarían también las proyecciones trimestrales y anuales.
"En este escenario, se puede anticipar una expansión del PIB real cercana a 1,4% anual durante el tercer trimestre del año. Además, de concretarse esta cifra, el crecimiento del PIB para el cierre de 2026 se corrige a la baja hasta un 1% anual".
"Más que una recuperación rápida, es esperable observar un crecimiento moderado el resto del presente año"
Tomás Sepúlveda
Tomás Sepúlveda, vicedecano de la Facultad de Administración y Negocios de la Universidad Autónoma, también anticipa una revisión de las expectativas. "La proyección previa a la cifra entregada por el INE se ubicaba en torno a 1% interanual para el Imacec; sin duda, con estos datos las expectativas deberán mostrar una corrección a la baja, oscilando
entre 0 y 0,5% para este indicador".
Para el resto del año, el académico descarta por ahora una recuperación acelerada. "Más que una recuperación rápida, es esperable observar un crecimiento moderado el resto del presente año".
Una lectura similar entrega Bastías, quien proyecta un segundo semestre más irregular, aunque sin anticipar necesariamente una recesión. "Para el segundo semestre, el panorama es de un crecimiento más lento y más irregular de lo que se pensaba, pero no de una recesión".