Las expectativas de una recuperación de la economía chilena durante los próximos meses están comenzando a reflejarse en el mercado de renta fija, pese a que las cifras aún no muestran una reactivación clara. Con todo, inversionistas muestran una mayor disposición a asumir riesgo a través de bonos corporativos con menores clasificaciones crediticias.
Según una encuesta de Bloomberg realizada a 24 analistas y operadores, el 17% de los consultados estaría dispuesto a comprar en septiembre bonos con clasificación de hasta "BBB", cifra que más que triplica la registrada el mes anterior y representa el nivel más alto desde marzo.
En paralelo, cerca de un 30% señaló que se limitaría a instrumentos con la máxima clasificación crediticia, mientras que un 26% invertiría en bonos con nota "AA" o superior y otro 26% aceptaría deuda con clasificación de hasta "A".
"Después de la aprobación de la Ley de Reconstrucción, se siente que el crecimiento va a volver fuerte después de años de fuerte incertidumbre transversal", sostuvo Jaime Achondo, gerente general de la corredora Fynsa.
A su juicio, el escenario ha llevado a los inversionistas a buscar alternativas de mayor riesgo. "Los spreads ya están bastante apretados, entonces, con una mejora en el sentimiento, el mercado va por más riesgo apoyando a empresas que por años tuvieron el mercado cerrado", agregó.
Mayores expectativas
El Congreso aprobó en julio el la Ley de Reconstrucción impulsado por el Gobierno, la cual incluye una reducción de impuestos corporativos y modificaciones destinadas a disminuir trabas.
La legislación será promulgada durante la primera quincena de septiembre, según señaló el viernes el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz.
El Ejecutivo apuesta a que esta iniciativa, junto con otras medidas orientadas a agilizar los permisos de inversión, contribuya a acelerar la actividad económica. En su último informe trimestral de finanzas públicas, Hacienda proyectó un crecimiento del PIB de 3,7% para 2027.
Achondo estimó que algunos de los nuevos proyectos de inversión podrían comenzar a materializarse durante el primer semestre del próximo año.
Ariel Nachari, estratega de SURA Investments, sostuvo que, además de las mejores expectativas económicas, también se ha fortalecido la percepción sobre las instituciones y el marco regulatorio del país.
"Esto favorece la inversión en emisores con clasificación más baja, como lo puede ser un BBB", señaló.
Persisten los riesgos
El mayor optimismo convive, sin embargo, con señales todavía débiles en materia de actividad.
La economía chilena se estancó durante el segundo trimestre, luego de haberse contraído 0,3% en los primeros tres meses del año.
A esto se suma la preocupación por el impacto fiscal de las medidas impulsadas por el Gobierno. Algunas estimaciones apuntan a que podrían reducir los ingresos fiscales durante al menos cinco años y acercar la deuda bruta al umbral de 45% del PIB, nivel que distintos analistas han señalado como relevante para la clasificación soberana del país.
También existen dudas respecto de las proyecciones oficiales de crecimiento, particularmente después de varios meses marcados por cifras económicas más débiles de lo esperado.
"La reforma debe tener un impacto en la inversión de forma importante", afirmó Milenko Mitrovic, director de inversiones de Octogone. "Este cambio no pasa de la noche a la mañana, pero eso debe ser un impulso en el crecimiento".
En el escenario externo, la prolongación de la guerra en Irán continúa representando un riesgo para la economía mundial, principalmente por sus efectos sobre los precios del petróleo y las presiones inflacionarias.
Pese a ello, Achondo sostuvo que estos factores deberían ir perdiendo relevancia si comienzan a concretarse los proyectos de inversión previstos para Chile.
La encuesta de Bloomberg mostró además que las preferencias entre los inversionistas se encuentran prácticamente divididas entre bonos corporativos y papeles del Tesoro, mientras que solo un 8% recomienda mantenerse sin exposición a la renta fija chilena durante septiembre.
"Hoy ofrecen una tasa agregada atractiva en un contexto macroeconómico que mejoraría hacia los próximos semestres, favoreciendo la toma de riesgo", afirmó Nachari.
El estratega añadió que, bajo este escenario, "los spreads corporativos se mantendrán presionados a la baja".