Después de varios días de descanso y celebraciones por las Fiestas Patrias, retomar la rutina laboral puede convertirse en un verdadero desafío para los trabajadores. Esto porque el regreso a la oficina o a las actividades habituales pueden coincidir con acumulación de tareas pendientes y la necesidad de avanzar en los objetivos de cara a los últimos meses del año.
Considerando esa premisa es que expertos laborales llaman a generar un breve periodo de adaptación para evitar que el regreso se transforme en una carrera por recuperar el ritmo previo a los días de descanso.
Así, ordenar las prioridades, establecer objetivos concretos y comunicar con claridad qué tareas requieren atención pueden facilitar la reincorporación de los equipos en las distintas industrias a nivel nacional.
Para Graciela Ramírez, gerente de Compensaciones y Beneficios de Adecco Chile (Soluciones de RR.HH.), la vuelta debe entenderse como un proceso de recuperación del ritmo y no como una exigencia de rendimiento máximo desde el primer día.
“Después de varios días de descanso, lo más efectivo es recuperar el foco sin intentar resolver todos los pendientes al mismo tiempo. El retorno debe gestionarse con la misma lógica con que entendemos el encendido de un computador: primero carga sus procesos esenciales y luego alcanza su capacidad óptima. Exigirle funcionar al 100% de inmediato puede ser contraproducente; con las personas ocurre algo similar”, dice.
En ese sentido agrega que “no se trata de bajar las expectativas, sino de reconocer que estamos retomando el ritmo, muchas veces con una sensación parecida a la de un lunes, especialmente después de una pausa prolongada”.
A su juicio, una de las primeras tareas de las jefaturas debería ser distinguir aquello que es urgente de lo que puede esperar. “Los líderes deberían comenzar identificando las prioridades de la semana, definiendo objetivos concretos y revisando qué tareas requieren atención inmediata. Una reunión breve de coordinación puede ser más productiva que llenar las agendas durante los primeros días”, plantea.
¿Exigir productividad inmediata o volver de manera gradual?
Una de las dudas que pueden surgir entre las empresas es cuánto exigir durante los primeros días. Si bien los objetivos y compromisos no deberían quedar suspendidos después de los feriados, los expertos advierten que presionar por un aumento de productividad puede ser contraproducente.
Mauricio Ercole, académico y socio fundador de la consultora de liderazgo para empresas alejandríalab, sostiene que “lo importante es que cada organización tenga claridad sobre lo que necesita que ocurra después del feriado. Probablemente durante los primeros días exista un ánimo distinto, propio de la vuelta de un período de celebraciones y descanso, pero eso no significa que los objetivos deban quedar en pausa”.
“Si las prioridades y expectativas fueron comunicadas previamente, las personas saben qué deben retomar y en qué plazos. El foco debiera estar menos en ´apretar al equipo y más en generar condiciones claras para recuperar rápidamente el ritmo de trabajo”, complementa.
Ramírez, en tanto, señala que “exigir un aumento inmediato puede generar el efecto contrario. Después de una pausa existe naturalmente un período breve de readaptación, por lo que conviene recuperar el ritmo de manera progresiva, con objetivos claros desde el primer día”.
Esto, aclara, no significa reducir las exigencias ni postergar indefinidamente las metas. La diferencia estaría en cómo se organiza el trabajo durante esos primeros días. “La empatía no está reñida con el desempeño: una jefatura empática entiende el contexto, escucha las necesidades del equipo y, al mismo tiempo, entrega dirección y acuerdos concretos”, prosigue.
Evitar las expectativas
Uno de los principales riesgos del retorno es que las jefaturas intenten abordar simultáneamente todos los pendientes acumulados. A esto se pueden sumar reuniones, nuevos requerimientos y cambios de última hora, generando una sobrecarga que dificulta distinguir qué tareas son realmente relevantes.
“También es contraproducente transmitir la idea de que hay que 'recuperar el tiempo perdido', porque el descanso no es tiempo perdido. Frases de ese tipo pueden instalar culpa y debilitar el compromiso, cuando lo que se necesita es reconectar al equipo con un propósito claro”, afirma Ramírez.
Ercole, por su parte, advierte, que uno de los problemas puede surgir cuando las expectativas aparecen recién después del feriado. “Uno de los principales errores es llegar después de Fiestas Patrias con exigencias que nunca fueron conversadas antes del feriado. Cuando las expectativas aparecen recién al regreso, es más probable que se produzcan frustraciones tanto en las jefaturas como en los equipos”, señala.
También llama a evitar dejar demasiados asuntos abiertos antes de las celebraciones y pretender resolverlos todos inmediatamente al volver.
“Si existen tareas críticas o plazos que no pueden postergarse, eso debe declararse previamente. Una buena gestión implica anticipar, priorizar y comunicar, en lugar de reaccionar cuando los problemas ya aparecieron”, agrega.
Una oportunidad para ordenar el último trimestre
Más allá de recuperar el ritmo, el regreso de Fiestas Patrias puede ser utilizado por las empresas como un punto de revisión para enfrentar los meses que quedan del año.
“El regreso de Fiestas Patrias marca prácticamente la entrada al último trimestre del año, por lo que es una buena oportunidad para revisar objetivos, eliminar tareas que dejaron de ser prioritarias y concentrar los recursos en aquello que realmente puede generar impacto antes de diciembre”, plantea Ramírez.
Para Ercole, esta revisión también puede contribuir a fortalecer una cultura de anticipación dentro de las organizaciones. “El regreso de Fiestas Patrias puede ser un buen punto de inflexión para ordenar el último tramo del año. Es un momento adecuado para revisar qué compromisos siguen pendientes, cuáles son realmente prioritarios y qué objetivos deben concentrar los esfuerzos durante los meses que quedan”, cierra.