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Renta corta en Chile: Cuánto puede ganar un propietario y dónde están las zonas con mayor demanda

Santiago concentra un tercio de la oferta, mientras Antofagasta, Pucón y otras zonas regionales ganan terreno.

21 de Septiembre de 2026 | 08:00 | Por M.Garretón y José Tomás Guzmán, Emol.
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El Mercurio
Para Ricardo Ramírez (32 años), un departamento en Marbella, Puchuncaví -región de Valparaíso-, dejó de ser solo una propiedad, ya que ahora la renta corta se convirtió en una fuente de ingresos capaz de financiar el dividendo durante todo el año.

"Actualmente, cerca de un año, con lo que se arriende el departamento, sobre todo la estacionalidad de verano, puedo pagar todos los dividendos del año", aseguró a Emol.

Su experiencia se da en un mercado que ya supera los 49.000 anuncios activos de renta corta en Chile y cuya demanda se multiplicó por 2,7 en los últimos tres años. Solo en enero de 2025 se arrendaron cerca de 894.400 noches en el país.

Pero detrás de esas cifras hay una pregunta clave para quien tiene un departamento o evalúa comprar uno como inversión: ¿cuánto dinero realmente puede dejar un Airbnb? Un departamento de un dormitorio valorizado en unas 3.000 UF, cerca de $122 millones, podría generar alrededor de $810.000 brutos mensuales mediante renta corta, frente a unos $300.000 con un arriendo tradicional, según una estimación de la industria.

La diferencia, sin embargo, no termina ahí. Comisiones de plataforma, aseo, administración, gastos comunes y períodos sin huéspedes pueden reducir de manera importante ese ingreso. Después de esos costos, la estimación baja a unos $486.000 mensuales, aunque podría acercarse a $550.000 si el propietario administra directamente la propiedad.

Con Santiago concentrando cerca de 15.900 anuncios y zonas de regiones que han comenzado a ganar espacio, el negocio de la renta corta se ha convertido en una alternativa de inversión cuyo resultado depende tanto del precio por noche como de la ocupación, la ubicación y cuánto cuesta operar cada propiedad.

De 312 propiedades a casi 16 mil anuncios en Santiago


La expansión del negocio ha sido especialmente visible en la capital. Los primeros registros de propiedades de Airbnb en Santiago datan de 2012 y contabilizaban 312 unidades. Catorce años después, la cifra se acerca a las 15.900.

"Muchísimo: los primeros registros en Santiago son de 2012, con 312 propiedades. Hoy son cerca de 15.900, más de 50 veces en 14 años", explicó Rodrigo Callejón, director de Expo Renta Corta y Vacacional y educador inmobiliario.

El crecimiento no se limita a la oferta. Según los datos de la industria, la cantidad de propiedades destinadas a renta corta aumentó 1,7% durante el último año, después de haberlo hecho 48,2% el período anterior.

15.900propiedades en Santiago
La ocupación promedio en Santiago bordea el 58%, aunque existen sectores donde supera el 75%. En regiones, en tanto, se sitúa en torno al 40%, una diferencia que Callejón atribuye principalmente a la estacionalidad.

"Santiago continúa liderando por volumen, pero el mercado regional dejó de ser marginal y presenta importantes oportunidades de crecimiento", sostuvo.

El cálculo que separa ingresos de rentabilidad


La diferencia entre cobrar más por noche y ganar más dinero al año es central para entender el negocio.

Para un departamento de un dormitorio y un baño valorizado en unas 3.000 UF, Callejón estima una rentabilidad bruta anual cercana al 7,97% bajo renta corta, frente a aproximadamente 3,5% mediante un arriendo tradicional.

En ese escenario, los ingresos brutos alcanzarían unos $810.000 mensuales en renta corta. Con un contrato convencional, serían alrededor de $300.000.

Pero ese primer cálculo no corresponde a la ganancia efectiva del propietario. "Es importante abordar esta pregunta con cautela, porque en este rubro suelen difundirse proyecciones que no siempre consideran todos los costos involucrados", advirtió Callejón.

A la comisión de la plataforma se suman gastos de administración, aseo, gastos comunes y los períodos en que el departamento permanece desocupado.

$486.000ingreso estimado
Con esos descuentos, el ingreso estimado podría quedar en torno a $486.000 mensuales. Si el dueño se hace cargo directamente de la administración, la cifra podría acercarse a $550.000.

En determinadas circunstancias, ese flujo puede ser suficiente para cubrir el dividendo o acercarse a ese objetivo. En el caso del arriendo tradicional utilizado como comparación, Callejón estima que el propietario podría tener que complementar cerca de $180.000 mensuales.

La ocupación es una de las claves del negocio


El valor que se cobra por noche es solo una parte de la ecuación. También importa cuántas noches logra ocuparse la propiedad.

A nivel nacional, el ticket promedio por noche fluctúa entre $56.200 y $72.000. Pero la ocupación presenta diferencias importantes según la ubicación y la temporada.

En Santiago, el promedio ronda el 58%, mientras que en regiones llega a cerca de 40%. En sectores determinados de Santiago, Providencia y Las Condes, puede superar el 75%.

$56.200es el valor mínimo promedio por noche en Santiago
Los operadores profesionales, además, pueden alcanzar ocupaciones cercanas al 80%, de acuerdo con los datos entregados por Callejón.

Eso explica por qué la ubicación se vuelve determinante. Una propiedad con un precio por noche elevado, pero con baja ocupación, puede terminar generando menos ingresos que otra con una tarifa menor y una demanda más constante.

El mapa de la renta corta: Santiago y los polos regionales


La distribución de la oferta también permite identificar los principales mercados.

En Santiago, Callejón ubica entre los sectores relevantes de Las Condes el eje comprendido entre Metro Manquehue y Parque Arauco. En Providencia destaca las zonas cercanas a Costanera Center y a las principales estaciones de Metro.

En Santiago Centro, en tanto, identifica el casco histórico y sectores con buena conectividad como áreas de interés, junto con zonas que podrían beneficiarse de futuros proyectos urbanos.

Fuera de la capital, La Serena y Coquimbo forman uno de los principales polos costeros de renta corta, después de Viña del Mar.

También aparecen mercados con perfiles diferentes. Antofagasta cuenta con una demanda vinculada a la actividad corporativa y minera, mientras Villarrica y Pucón aprovechan el atractivo turístico asociado al lago.

"En Antofagasta, el precio de entrada puede ser más determinante que una ubicación específica, debido al perfil corporativo y minero de su demanda", explica.

En Coquimbo, Villarrica y Pucón, en cambio, la cercanía al mar o al lago puede tener una incidencia directa en el interés de los huéspedes.

El negocio detrás de la propiedad


Para el propietario, la rentabilidad también depende de cuánto trabajo requiere mantener el alojamiento operativo.

En Chile no existe una encuesta oficial que determine qué porcentaje de anfitriones administra directamente sus propiedades y cuántos recurren a empresas especializadas. Callejón sí observa una creciente profesionalización del mercado.

"Un propietario que administra sin herramientas, protocolos ni una estrategia definida compite en condiciones cada vez más difíciles", planteó.

Limpieza, lavandería, ropa de cama, equipamiento y atención al huésped forman parte de los costos y tareas que deben incorporarse al cálculo.

Ramírez, por ejemplo, optó por delegar parte de esa operación. "A nivel de dificultades no tengo, porque tengo una persona que me ayuda con la limpieza, las llaves, etc.", afirmó.

"Tengo un departamento en Pucón -región de La Araucanía- y lo arriendo por Airbnb. Me ha funcionado muy bien hasta ahora. La clave está en filtrar bien entre quienes solicitan el arriendo para no tener problemas"

María Paz García
Su relación con los vecinos tampoco ha representado un problema. "Y en relación con los vecinos de entorno, no, porque muchos de estos también ocupan Airbnb y son estancias cortas, entonces no hay problema".

Para María Paz García (47 años), que arrienda un departamento en Pucón, otro aspecto clave está en la selección de los huéspedes.

"Tengo un departamento en Pucón -región de La Araucanía- y lo arriendo por Airbnb. Me ha funcionado muy bien hasta ahora. La clave está en filtrar bien entre quienes solicitan el arriendo para no tener problemas", relató a Emol.

Para los huéspedes, precio y ubicación pesan


El crecimiento de la renta corta también responde a las ventajas que encuentran quienes buscan alojamiento.

José Díaz (33 años) explicó que entre sus principales criterios están la ubicación y las calificaciones de cada propiedad.

"Para mí, lo más importante al momento de arrendar es eliminar las asimetrías de información, contar con una buena ubicación cercana a los lugares que visitaré y, sobre todo, considerar las calificaciones", señaló a Emol.

"Para mí, lo más importante al momento de arrendar es eliminar las asimetrías de información, contar con una buena ubicación cercana a los lugares que visitaré y, sobre todo, considerar las calificaciones"

José Díaz
También destacó la posibilidad de acceder a barrios donde la oferta hotelera es limitada y las comodidades de un departamento para estadías prolongadas.

"Asimismo, para viajes largos, ofrece la comodidad de poder cocinar y lavar ropa", agregó. Su experiencia en Monopoli, Italia, resume esa ventaja: un alojamiento en el casco histórico le permitió quedarse en una zona sin hoteles y vivir el destino desde un entorno residencial.

Pero la experiencia del huésped también puede transformarse en un problema, particularmente cuando una reserva se cae a último minuto.

Rosario Larrondo (26 años) había escogido un departamento en Concón para viajar durante estas Fiestas Patrias. La decisión respondía al precio, la ubicación y la comodidad para un grupo. Sin embargo, un día antes del viaje, el propietario le comunicó que una rotura de cañería podía obligarlo a cancelar.

"Ha sido súper frustrante, porque ahora tenemos que buscar algo parecido con muy poca anticipación y todavía no sabemos bien qué va a pasar con la devolución de la plata", contó a Emol.

El episodio, agregó, se complicó por la comunicación con el anfitrión: "Además, la comunicación no ha sido muy clara, así que ha sido una situación bastante lamentable considerando toda la organización que hay detrás".

Así, el mismo modelo que para un propietario puede significar una fuente adicional de ingresos también supone para el huésped una dependencia importante de la gestión de quien administra la propiedad.

Un negocio que mueve más que los ingresos de los anfitriones


El impacto de la renta corta va más allá de las propiedades publicadas en las plataformas.

Durante el primer semestre de 2025, los anfitriones chilenos generaron más de $200 mil millones en ingresos. La actividad de anfitriones y huéspedes de Airbnb habría aportado cerca de $1,23 billones a la economía chilena durante ese período.

$200mil millones en ingresos
A ello se suma el empleo asociado a alojamiento, gastronomía, transporte y comercio: la actividad vinculada a la renta corta contribuiría a sostener más de 46.000 puestos de trabajo.

El contexto turístico también juega a favor del sector. Durante 2025 Chile recibió cerca de 6 millones de turistas extranjeros, un aumento de 14,6% respecto del año anterior.

Más regulación y mayor profesionalización


El crecimiento del mercado también viene acompañado de nuevas exigencias.

"La industria continuará avanzando hacia una mayor profesionalización, en un contexto que también incorpora nuevas exigencias regulatorias", señaló Callejón.

Entre ellas mencionó la obligación de las plataformas de acreditar el cumplimiento tributario de sus anfitriones ante el Servicio de Impuestos Internos.

El especialista también proyecta que parte del crecimiento futuro podría concentrarse en polos regionales que todavía tienen espacio para aumentar su oferta.

"En Chile, el próximo salto podría producirse en polos regionales emergentes. Antofagasta, particularmente, aparece como uno de los mercados con mayor potencial para la renta corta durante 2026", afirma.

Por ahora, los números muestran un mercado que sigue expandiéndose, pero también una rentabilidad que no puede medirse únicamente por la tarifa publicada en una plataforma.

Entre un departamento que factura $810.000 al mes y los cerca de $486.000 que podrían quedar después de los costos existe una diferencia relevante. Y entre ambos extremos están la ocupación, la temporada, la ubicación, la administración y los gastos que debe asumir cada propietario.

Es ahí donde, más que el precio de una noche, se termina jugando la verdadera rentabilidad del negocio tipo Airbnb en Chile.